Con una escena inusual celebran el centenario de Doña Margarita, la fundadora de Fonda Margarita que, en la colonia del Valle, con su propuesta gastronómica se ha convertido en parte esencial de la historia de esa localidad.
El reloj rebasa la 1 de la tarde y, como si fueran las 6:30 de la mañana--horario habitual en el que llegan los primeros comensales a la fonda en la calle de Adolfo Prieto para disfrutar de los guisos que empiezan a prepararse a las 2:30 de la madrugada en cazuelas de barro --, Los huevos tirados, al igual que el chicharrón en salsa verde y la carne de cerdo en morita, se sirven una y otra vez. Para el maridaje se propone café de olla, algún refresco y se recomienda hacerlo con pulque Penca larga, especialmente el curado de guayaba.
La escena se complementa con el mariachi que entra cantando "Las Mañanitas", las flores que en jarrones de barro adornan las mesas y los comensales, todos amigos de la familia anfitriona, entre los que destacan el fotógrafo Nacho Urquiza y el director de Culinaria Mexicana, Claudio Poblete; que disfrutan de otro clásico, pechuga empanizada, lista para convertirse en el relleno de las tortillas que calientitas llegan a la mesa.
El ir y venir del personal así como de toda la familia Castillo Lugo no cesa, lo mismo se ocupan de que las preparaciones lleguen calientes a la mesa, de que sus invitados estén bien atendidos para mantener el legado de Doña Margarita; quien además de alcanzar el éxito con su sazón, también lo logró por la amabilidad con la que atendía a sus comensales; primero en el lugar al aire libre donde atendía a sus clientes, después en su primera locación con techo de bambú y posteriormente en el número 1364 de la calle de Adolfo Prieto, donde su tradición se mantiene, comentó Richi, uno de sus nietos, al recordar a su abuela.
"Hoy la familia Castillo sigue su herencia no sólo con sus recetas, que jamas sucumbieron a la rapidez de la industria, ni a las dietas de moda, sino despertándose en la madrugada, encendiendo el carbón y cocinando lento en cazuelas de barro con el mismo cariño que ella nos enseñó", dijo el nieto orgulloso del legado que heredó de Doña Margarita, frente a toda su familia y los invitados.
Y añadió: "En su centenario, brindamos por Doña Margarita, por su sazón, su sacrificio y por habernos dejado esta cocina de historia que sigue abraznado el alma de todo aquel que se sienta en nuestras mesas".
AJR