El viernes 7 de agosto dio inicio un nuevo capítulo en las relaciones diplomáticas entre México y Perú con el arribo de Betssy Chávez, tras obtener un salvoconducto expedido por Lima, extendiendo así la tradición de ofrecer asilo, a pesar de la polémica.
“Está a punto de aterrizar en México en un avión de la Fuerza Aérea que fue por ella. Bienvenida”, declaró la presidenta Claudia Sheinbaum al anunciar el arribo de quién fuera titular del Consejo de Ministros del gobierno de Pedro Castillo.
El gobierno mexicano otorgó asilo diplomático a Chávez en su embajada en Lima cuando la exfuncionaria era procesada por los delitos de conspiración contra el Estado y participación en el intento fallido de disolver el Congreso de aquel país. Tras recibir la autorización del gobierno peruano, el viernes se concretó su traslado en una aeronave militar.
De Trotsky a Evo: los polémicos respaldos
La tradición mexicana de otorgar asilo político y convertirse en refugio para líderes de izquierda en América Latina se remonta a la acogida de León Trotsky en la década de 1930, y se extiende hasta las recientes crisis diplomáticas en torno a figuras como Evo Morales, Lilia Paredes, Jorge Glas y, ahora, Betssy Chávez.
El segundo párrafo del Artículo 11 de la Constitución establece que toda persona tiene derecho a buscar y recibir asilo por persecución política. Esta prerrogativa ha sido históricamente cuestionada por gobiernos que acusan a México de instrumentalizar el derecho internacional para proteger a actores procesados por la justicia ordinaria.
La reputación de México como hogar de disidentes se consolidó durante la administración del presidente Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940).
En enero de 1937, desafiando al régimen estalinista de la Unión Soviética y la abierta hostilidad de las organizaciones comunistas locales, Cárdenas concedió asilo político a Trotsky.
Durante el mismo periodo, el gobierno mexicano abrió sus fronteras a miles de refugiados republicanos españoles que huían de la dictadura de Francisco Franco tras el colapso de la Segunda República Española.
Apoyo de México a países golpeados por dictaduras
A raíz del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile, que derrocó al presidente Salvador Allende, México cobró nuevamente relevancia internacional.
La embajada mexicana en Santiago, bajo las instrucciones del presidente Luis Echeverría Álvarez, se transformó en un centro de protección diplomática y cientos de perseguidos por la junta militar, encabezada por Augusto Pinochet, encontraron refugio.
Entre ellos, la ex primera dama Hortensia Bussi de Allende fue recibida en la Ciudad de México con honores de Estado, convirtiéndose en una figura emblemática de la resistencia chilena y su arribo, en símbolo de la solidaridad internacional.
Años después, tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 en Argentina, la junta militar puso en marcha la denominada ‘Operación Bolsa’ para capturar a dirigentes vinculados al gobierno de María Estela Martínez de Perón.
El expresidente Héctor José Cámpora, representante clave de la tendencia del peronismo, logró evadir a los comandos militares y se refugió junto a su hijo en la residencia de la embajada mexicana en Buenos Aires.
La dictadura militar argentina rehusó otorgarle el salvoconducto, tildándolo de "delincuente ideológico". No fue sino hasta 1979 cuando finalmente se le concedió la autorización para viajar a México; tiempo después de su llegada, Cámpora falleció en Cuernavaca.
El asilo en tiempos de la 4T
Con la llegada de la 'Cuarta Transformación', encabezada por Andrés Manuel López Obrador, la Fuerza Aérea Mexicana y la Cancillería ejecutaron en noviembre de 2019 una compleja misión hasta la región del Chapare.
El objetivo fue extraer al presidente Evo Morales y garantizar su integridad física, tras una crisis institucional e interrupciones en el orden democrático boliviano que derivaron en su renuncia forzada.
El siguiente episodio ocurrió también con Perú. El 7 de diciembre de 2022, el entonces presidente Pedro Castillo intentó disolver el Congreso de la República, acto que desencadenó su inmediata destitución y posterior detención mientras intentaba dirigirse a la embajada de México en Lima.
A pesar del arresto del mandatario, México concedió asilo diplomático a su esposa, Lilia Paredes, y a sus hijos.
Si bien el gobierno peruano expidió los salvoconductos para el traslado de la familia a la Ciudad de México, declaró persona non grata al embajador mexicano Pablo Monroy, por injerencia en asuntos internos, lo que detonó el paulatino colapso de las relaciones bilaterales.
En diciembre de 2023, el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, procesado y sentenciado por causas de corrupción vinculadas al caso Odebrecht y malversación de fondos públicos, ingresó a la embajada de México en Quito en calidad de huésped para solicitar asilo político.
Tras meses de deliberación, el gobierno mexicano le otorgó formalmente el asilo el 5 de abril de 2024. Esa misma noche, fuerzas policiales y militares ecuatorianas irrumpieron por la fuerza en la sede diplomática mexicana para arrestar a Glas, contraviniendo los tratados internacionales y provocando el rompimiento inmediato de nexos diplomáticos.
Betssy Chávez, quien se desempeñó como primera ministra durante el tramo final del gobierno de Pedro Castillo, fue acusada por el Ministerio Público de Perú de presunta participación en los delitos de rebelión y conspiración, por lo que enfrentaba requerimientos de prisión preventiva.
Ante este escenario, Chávez solicitó refugio en la embajada mexicana. La tensión escaló hasta llevar al gobierno peruano a romper relaciones diplomáticas con México en noviembre de 2025, dejando la representación de la sede diplomática mexicana bajo la custodia del gobierno de Brasil.
Para mediados de 2026, la defensa técnica de Chávez presentó una solicitud formal de salvoconducto por razones humanitarias, argumentando un grave deterioro en su estado de salud que requería atención médica especializada.
Finalmente, la administración peruana accedió a otorgar el salvoconducto humanitario, permitiendo que un avión de la Fuerza Aérea Mexicana viajara a territorio peruano para trasladar a Chávez a la Ciudad de México.
MD