El diagnóstico de cáncer de pulmón del papa León XIV sacudió este martes al Vaticano y volvió a poner bajo la lupa la salud de los líderes de la Iglesia católica.
Sin embargo, no es la primera vez que una enfermedad pone en el centro de la atención mundial a un pontífice: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco también enfrentaron problemas de salud que marcaron sus pontificados y abrieron interrogantes sobre el futuro del papado.
Papa León XIV es diagnosticado con cáncer
La Santa Sede confirmó hoy que León XIV padece un adenocarcinoma pulmonar, el tipo más común de cáncer de pulmón de células no pequeñas, detectado tras una intervención quirúrgica en el hospital Gemelli de Roma.
Durante la operación se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho y, según el parte médico, el procedimiento concluyó sin complicaciones.
Juan Pablo II: ¿Cómo fue su estado de salud?
El pontificado de Juan Pablo II, que se extendió de 1978 a 2005, estuvo marcado durante sus últimos años por un deterioro físico visible. El papa polaco fue diagnosticado con enfermedad de Parkinson en la década de 1990, una condición progresiva que afectó su movilidad y su capacidad para hablar con claridad.
Pese a las dificultades, continuó apareciendo en actos públicos y mantuvo su actividad pastoral durante buena parte de esa etapa. Sus últimas apariciones mostraron a un pontífice cuya fragilidad física contrastaba con la relevancia internacional de su figura.
Su caso hizo visible la vulnerabilidad del líder de la Iglesia católica y abrió interrogantes sobre los desafíos de ejercer el papado cuando la salud limita las actividades cotidianas.
Benedicto XVI y una renuncia histórica
En febrero de 2013, Benedicto XVI anunció su renuncia al considerar que la edad avanzada y la disminución de sus fuerzas le impedían ejercer adecuadamente el ministerio papal.
La dimisión abrió una nueva etapa institucional. Benedicto XVI dejó el pontificado el 28 de febrero de 2013 y la Iglesia inició el proceso para elegir a su sucesor, Francisco.
Francisco: hospitalizaciones y una larga recuperación
El pontificado de Francisco también estuvo atravesado por problemas de salud, especialmente durante sus últimos años. El papa argentino, nacido en 1936, fue sometido a una cirugía intestinal en 2021 y posteriormente enfrentó otras complicaciones que afectaron su movilidad y sus actividades.
En febrero de 2025 ingresó en el hospital Gemelli de Roma, donde permaneció 38 días por una neumonía bilateral. Durante la hospitalización, los comunicados médicos informaron sobre la complejidad de su estado, episodios de insuficiencia respiratoria y la necesidad de mantener una vigilancia clínica estrecha.
Tras recibir el alta, Francisco regresó al Vaticano sin haberse recuperado por completo. El 20 de abril de 2025 apareció en el balcón de la basílica de San Pedro para impartir la bendición de Pascua. Murió al día siguiente, el 21 de abril, a los 88 años.
El certificado oficial de defunción señaló que sufrió un accidente cerebrovascular, seguido de coma y colapso cardiovascular irreversible. El documento también registró antecedentes de insuficiencia respiratoria aguda asociada a neumonía bilateral, bronquiectasias, hipertensión arterial y diabetes tipo 2.
¿Por qué la salud de los papas es delicada para el Vaticano?
La salud de un pontífice plantea un equilibrio entre la privacidad médica y el interés público. Sus condiciones pueden afectar audiencias, viajes y celebraciones religiosas, pero una enfermedad no implica automáticamente una sucesión.
APC