M+.- El presidente reelecto de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se alista este martes para apagar las velas por su cumpleaños número 81, convirtiéndose no solo en un referente histórico en su país, sino de la resistencia de la izquierda ante el crecimiento de la extrema derecha.
Su tetrapresidencia obtenida este domingo no solo marcó un hito en Brasil al ser el primer mandatario electo, democráticamente, en gobernar su país por dos décadas; su victoria fue una llamarada que encendió a la izquierda del continente.
En el Olimpo brasileño están Pelé, el scratch du oro, el Cristo Redentor, el carnaval, la samba y, sin duda, Lula.
En las calles es bastante común ver playeras de los clubes del brasileiräo Vasco da Gama, Santos, Flamengo, Palmeiras, pero sobre todo la Verdeamarela.
A la altura de los equipos y de la 9 de Ronaldo, la 10 de Pelé, la 11 de Romario, está la 13 de Lula, playeras rojas, el color del PT, características de los seguidores del tetrapresidente.
La 'Lulamanía' abarrota las calles y consolida un ícono continental
En los puestos de souvenirs de los centros artesanales, de puntos turísticos, de los aeropuertos, terminales de camiones, incluso en sus propias tiendas, se venden objetos con la imagen del líder de izquierda.
Vasos, tazas, termos, pines, imanes, botones, llaveros, gorras, playeras, calcomanías, banderas, juguetes, muñecos de peluche, de madera y cerámica tienen la imagen de Lula en sus distintas etapas: de joven, en sus primeros mandatos, con sombrero, con traje, con playera, con cabello, con barba larga o más corta, hay para todos los gustos o dependiendo la etapa que más te guste de él.
Los precios van desde los 15 hasta los 100 reales, dependiendo, obviamente, de los materiales y el objeto que te quieras llevar.
Este lunes, con el triunfo en la bolsa con 63 millones de votos, el Lulismo se dejó sentir, como si hubieran ganado un campeonato o bien el Mundial. Miles de brasileños salieron con sus playeras rojas al trabajo, a festejar y a portar los colores y dorsales de su presidente.
Quienes iban en la calle con sus distintivos de Lula eran respaldados por automovilistas y motociclistas que les tocaban el claxon como muestra de una complicidad y obtenían como respuesta una 'L' hecha extendiendo el pulgar y el índice.
Otros se tomaron esquinas y con bocina en mano pusieron alguna de las canciones que se han compuesto en honor a Lula, armando pequeños carnavales que eran festejo y celebración pura.
De campañas anteriores, las pegatinas en coches y hasta inmobiliario público aún permanecen y es que Lula ha sido siete veces candidato y ahora es tetrapresidente.
Por ello, también muchos tienen las banderas con nombre y el 13 que al menos este lunes portaron sus traslados al trabajo y pendientes.
El fuego de izquierda que encendió Lula en Brasil corrió rápidamente por toda América Latina, que necesitaba un referente mundial para volver a agruparse y ganarle posiciones a la extrema derecha que la estaba arrinconando.
El péndulo, que se inclinaba a la derecha en Brasil, resistió y conservó para la izquierda su mítico bastión.
Lula tiene un lugar más que seguro en la alineación de los referentes de la izquierda junto al chileno Salvador Allende; el cubano Fidel Castro; el uruguayo José Mujica, y el argentino Ernesto Che Guevara.
Por eso ahora el objeto del deseo es la imagen de Lula en un llavero, una taza, una playera, porque saben que es un presente que se convertirá en historia.
Retiran pasaporte a Bolsonaro: “No fui yo el que perdió, ganó el sistema”
El excandidato presidencial y senador del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, dio a conocer que la mañana del lunes, las autoridades le retiraron su pasaporte cuando visitaba a su padre Jair tras perder en las urnas este domingo.
En un video explicó que presentaría un recurso para anular la segunda vuelta electoral por las diversas irregularidades que favorecieron a la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva.
Sin embargo, afirmó que volverá a sus trabajos en el Senado y junto con integrantes de su partido, así como aliados, conformará un gran bloque opositor que hará frente desde el Legislativo al cuarto mandato de Lula.
Agradeció a los casi 60 millones de brasileños que le dieron su voto de confianza y que anhelaban el camino de la prosperidad y la pacificación del país.
“Hice una campaña limpia, propositiva. Cada vez que estábamos juntos en las calles, frente a aquel mar de gente vestida de verde y amarillo, me daba aún más fuerza para seguir luchando por nuestro Brasil”.
“Muchísimas gracias, desde el fondo de mi corazón, a cada uno de ustedes”, dijo.
Bolsonaro indicó que lo que ocurrió este domingo electoral “no fue normal, todos lo vieron”, esto al criticar la decisión del Tribunal Superior Electoral de ampliar de dos horas la jornada electoral.
“Lo que ocurrió durante ese intervalo de tiempo es algo que nadie logra entender. Esto debe aclararse. Nadie sabe exactamente cuál fue su impacto”, dijo.
Acusó que su rival inyectó casi medio billón de reales de dinero público para llevar a cabo la mayor compra de votos en la historia de las elecciones en Brasil.
“Esta es la mayor prueba de que la reelección debe terminar. La contienda no debería convertirse en un todo vale por parte de quienes quieren mantenerse en el poder, como hizo mi adversario. Lo que él hizo fue un abuso de poder político y económico sin precedentes, un desequilibrio total en la contienda electoral”, detalló.
Además, señaló el impacto de las llamadas fakenews con la difusión ilegal y masiva de, dijo, mentiras para aterrorizar a la población brasileña.
“Así que sí, voy a solicitar la anulación de la fórmula electoral de Lula por todos los abusos que cometió. La ley debe aplicarse a todos, y la contienda debe ser justa y equitativa, algo que no ocurrió.
“No fui yo quien perdió, fue el sistema el que ganó”, dijo.
Detalló que la mañana de este lunes acudió a visitar a su padre, al expresidente Jair Bolsonaro, que se encuentra en prisión domiciliaria, cuando autoridades le quitaron el pasaporte.
“Cuando estaba saliendo, la Policía Federal de Lula estaba en la puerta de su casa y, en medio de la calle, me notificaron que debía entregar mis pasaportes. También tengo prohibido salir del país”.
“La decisión de Alexandre de Moraes se basó en una declaración de Eduardo del 23 de octubre, según la cual yo debería abandonar el país si perdía las elecciones. Yo nunca dije eso. ¿Es ese un motivo para quitarme el pasaporte? ¿Esto es justicia?”, cuestionó.
Negó alguna intención de abandonar el país y adelantó que usará todos los recursos legales a su alcance para defenderse.
“Soy el último obstáculo para que el PT implemente su proyecto de destrucción del país, que, por cierto, ya comenzó a hacerse realidad hoy, con el dólar disparándose, la bolsa desplomándose y una total falta de seguridad jurídica en el país, lo que aleja cualquier inversión aquí, en Brasil”.
“La tendencia es que la economía se derrumbe, que la inflación se dispare y que se silencie el poco de libertad de expresión que todavía nos queda en las redes sociales”, dijo.
Por último, indicó que volverá al Senado, desde donde organizará a la oposición que ganó la mayoría el 4 de octubre y desde donde harán frente al cuarto mandato de Lula.
“Voy a reunir a los diputados y senadores electos para organizar nuestra estrategia y convertir la Cámara y el Senado en nuestra fortaleza contra la barbarie que ya se perfila para los próximos cuatro años de gobierno de Lula.
“No vamos a permitir que eso ocurra. No me van a callar ni me van a intimidar”, adelantó
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