Durante un mensaje transmitido en horario estelar, el presidente argentino, Javier Milei, abordó el reclamo de Argentina sobre las islas Falkland, denominadas en español como Malvinas, cuya soberanía pertenece a Reino Unido. Asimismo, rememoró la guerra disputada entre ambos países hace 44 años.
Con las elecciones previstas para octubre de 2027, Milei recurre a una estrategia habitual entre diversos líderes: apelar al histórico reclamo sobre las islas Malvinas.
¿Qué dijo Milei sobre las islas Malvinas?
En su discurso, Milei celebró el jueves 3 de septiembre un aparente cambio de tono por parte de Estados Unidos y prometió impulsar medidas para bloquear planes de perforación petrolera cerca del pequeño territorio británico de ultramar de unos 3 mil 500 habitantes, situado a unos 480 kilómetros al este de la costa sureste de Argentina.
Sin amenazar con una incursión militar, insistió en que los “vientos de cambio” soplaban del lado de Argentina.
Esto es lo que hay que saber sobre las islas —un territorio británico de ultramar desde 1833— y cómo influyen en las relaciones entre Argentina y Reino Unido.
El reclamo de soberanía de Argentina está consagrado en la Constitución del país y se invoca con frecuencia como expresión de identidad nacional, desde los billetes hasta los cánticos futboleros del Mundial.
Milei, rodeado por su gabinete, le dijo a la nación que las islas son “el futuro” y necesita “recuperarlas” como una cuestión de importancia nacional.
“No hay otro camino”, afirmó.
Reclamo por parte de Argentina
Milei, un libertario de derecha que ha aplicado una terapia de choque a la economía argentina desde su asunción a fines de 2023, ha enfrentado una presión creciente de la oposición, acusándolo de desatender el reclamo de soberanía de Argentina.
Se ha vuelto más enfático sobre las Malvinas a medida que los planes de producción petrolera a gran escala en torno a las islas elevan lo que está en juego en la disputa.
Indicó que firmaría decretos para introducir sanciones contra cualquier empresa involucrada en la producción de petróleo alrededor de las islas, al declarar el yacimiento Sea Lion, una operación conjunta de Reino Unido e Israel, como un "peligro claro y urgente" para los reclamos del país.
Se prevé que la extracción en el yacimiento, situado a unos 220 kilómetros al norte de las islas, comience en 2028.
Argentina considera que el proyecto es una explotación ilegal de recursos en aguas que reclama como propias.
“Argentina no se quedará de brazos cruzados. Cualquier avance adicional sobre las Islas Malvinas, será considerado como una violación a nuestra seguridad nacional”, manifestó Milei.
Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum desestimaron las amenazas de Milei en una declaración conjunta emitida este viernes 4 de septiembre, diciendo que seguirían adelante con el plan de Sea Lion en virtud de las licencias otorgadas por el gobierno de las islas y respaldado por Reino Unido.
“La empresa piensa que no es de esperar un impacto significativo de los acontecimientos recientes en las actividades de desarrollo del proyecto Sea Lion, incluido su calendario de realización”, afirmaron.
Giro geopolítico de EU
El mensaje de Milei a la nación se produjo en medio de señales crecientes de que Estados Unidos se preparaba para cambiar su postura sostenida durante mucho tiempo sobre el futuro de las islas.
Durante décadas, sucesivas administraciones estadunidenses se han mantenido neutrales ante los reclamos contrapuestos, al tiempo que reconocían la administración de facto británica de las islas.
Cualquier alejamiento de esa posición sería un gran desaire diplomático y avivaría unas tensiones transatlánticas ya elevadas.
En una entrevista realizada el jueves con GB News, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indicó que no respaldaría a Reino Unido en una lucha por las Malvinas y señaló la falta de apoyo británico a su guerra en Irán, iniciada el 28 de febrero.
“Estados Unidos evalúan ese cambio de posición porque saben que en Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, un aliado valioso en las décadas por venir”, sostuvo Milei, posiblemente el socio más cercano de Trump en Suramérica.
Rechazo de la Cancillería británica
Los residentes de las Islas Malvinas han indicado que prefieren seguir siendo parte del Reino Unido, y el secretario de Relaciones Exteriores británico, Ed Miliband, afirmó la decisión del país de "defender resueltamente" el derecho de los isleños a decidir su futuro.
“La posición de Reino Unido sobre las Islas Falkland es inquebrantable. Las islas son británicas y seguirán siéndolo porque esa es la posición abrumadora de los isleños”, escribió Miliband en X.
The UK's position on the Falkland Islands is unwavering.
— Ed Miliband (@Ed_Miliband) September 4, 2026
The Islands are British and will remain so because that is the overwhelming position of the Islanders.
Their right of self-determination is paramount, grounded in international law and we will resolutely uphold it.
En un referéndum de 2013, los isleños votaron de manera abrumadora por seguir siendo un territorio británico de ultramar: el 99.8 por ciento votó a favor y solo hubo tres mociones en contra.
Milei desestimó ese punto de vista y dijo que los habitantes de las islas “no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación”.
Opción militar ante un conflicto
El peor escenario es que la disputa vuelva a desembocar en una guerra.
En 1982, la entonces dictadura militar argentina invadió las Malvinas. Reino Unido, encabezado entonces por la primera ministra Margaret Thatcher, envió un equipo especial a través del Atlántico y recuperó las islas tras 73 días de control argentino. La guerra dejó 649 militares argentinos y 255 británicos muertos.
La humillación de aquella invasión fallida pronto condujo a la caída de la junta, que invadió las islas en una apuesta desesperada por ganar popularidad.
El contexto ahora es muy distinto. A comienzos de la década de 1980, las Malvinas tenían una presencia militar británica mínima. Hoy existe una disuasión real: más de mil soldados, aviones de última generación y patrullas de la Marina Real en las cercanías.
Contexto histórico entre ambas naciones
El estatus futuro de las islas ha lastrado las relaciones entre ambos países, aunque comparten profundos vínculos culturales y económicos.
Aunque Argentina nunca fue una colonia británica, la influencia y el dinero británicos desempeñaron un papel crucial en el crecimiento del Estado argentino en las décadas posteriores a su establecimiento en 1816.
De manera más visible, la influencia británica se aprecia en el ámbito deportivo, en particular en el futbol, que fue llevado por inmigrantes británicos.
Pero las Malvinas han socavado lo que debería ser una relación estrecha basada en intereses comunes.
En el Mundial reciente, Argentina venció dos a uno a su archirrival Inglaterra en las semifinales. Algunos jugadores argentinos desplegaron una pancarta tras la victoria proclamando como propias las disputadas Islas Malvinas: “Las Malvinas son argentinas”.
LGG