A horas de la expiración el 5 de febrero del nuevo Tratado START contra la proliferación de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, el llamado “Reloj del Juicio Final” (un cronómetro simbólico creado por científicos para mostrar qué tan cerca está la humanidad de una catástrofe global) se fijó a 85 segundos de la medianoche, es decir del fin del mundo.
El reloj, que está más cerca que nunca de un hecatombe global desde su creación en 1947 y que es actualizado anualmente por el Bulletin of the Atomic Scientists (BAS, por su sigla en inglés), atribuyó el nivel inédito de riesgo al debilitamiento del control de armas atómicas y al comportamiento agresivo de las potencias nucleares, Rusia, China y Estados Unidos, entre otros focos rojos globales.
“El mensaje del Reloj del Juicio Final no puede ser más claro. Los riesgos catastróficos están en aumento, la cooperación está en declive y se nos acaba el tiempo. El cambio es necesario y posible, pero la comunidad global debe exigir una acción rápida de sus líderes”, sostuvo Alexandra Bell, presidenta y directora ejecutiva del (BAS).
El pesimismo de los científicos atómicos tienen lugar en momento que el nuevo Tratado START -- el último acuerdo vigente de control de armas atómicas entre Estados Unidos y Rusia-- expira este jueves sin que existan negociaciones de un reemplazo, dejando a las dos mayores potencias nucleares del mundo sin límites legales verificables sobre sus arsenales estratégicos.
Firmado en 2010 y en vigor desde 2011, el acuerdo fijaba topes al número de ojivas nucleares desplegadas y a los sistemas de lanzamiento, además de contemplar inspecciones mutuas y el intercambio de información para reducir el riesgo de incidentes o escaladas militares.
La vigencia del tratado ya se encontraba debilitada desde 2023, cuando Rusia suspendió su participación en respuesta al deterioro de las relaciones con Washington y en medio de su invasión a Ucrania. Con su expiración definitiva, desaparece el último pilar del control bilateral de armas nucleares heredado del fin de la Guerra Fría.
Durante más de una década, el nuevo tratado START ha servido como la última barrera formal sobre los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia, las dos naciones que juntas controlan cerca de 90 por ciento de las ojivas nucleares estratégicas del mundo.
Pero al acercarse la fecha límite queda huérfana la frágil arquitectura de control de armas nucleares construida desde el fin de la Guerra Fría.
Perspectivas
En septiembre del año pasado, el presidente Vladimir Putin hizo una oferta sorprendente, aunque limitada: Rusia estaría dispuesta a seguir respetando los límites cuantitativos centrales del Nuevo START durante un año después de su expiración prevista, siempre que Estados Unidos haga lo mismo.
Putin lo planteó como una forma de evitar una carrera armamentística desestabilizadora y mantener la previsibilidad en las relaciones estratégicas.
Pero la oferta conlleva matices. Putin ha subrayado que la prórroga sólo sería viable si Estados Unidos se abstiene de realizar acciones que “socaven o alteren el equilibrio actual de la disuasión”, y ha pedido específicamente a Washington que evite movimientos que puedan obligar a Moscú a romper con el statu quo.
La propuesta de Rusia es deliberadamente voluntaria e informal; dado que el tratado no puede prorrogarse formalmente de nuevo, cualquier continuidad de los límites dependería de la restricción mutua y no de compromisos legales vinculantes. La respuesta de Washington ha sido ambigua.
Funcionarios de la Casa Blanca describieron inicialmente la idea como algo que “sonaba bastante bien”, y el presidente Donald Trump ha reconocido públicamente su interés en mantener los límites, pero a días de la expiración del acuerdo no se había anunciado ningún acuerdo o respuesta formal.
Cabe destacar que, según declaraciones de Moscú, no hay confirmación de que se estén llevando a cabo negociaciones directas entre Estados Unidos y Rusia sobre el futuro del Nuevo START.
Para Trump, la expiración del tratado también representa una oportunidad estratégica. En entrevistas recientes, ha señalado su disposición a dejar que el Nuevo START caduque si cree que es posible alcanzar un acuerdo más amplio e integrador, uno que podría incluir a potencias nucleares como China.
“Si expira, expira”, declaró. Trump sostuvo que un nuevo acuerdo “con un par de actores más” podría adecuarse mejor al actual panorama nuclear multipolar.
El miércoles el presidente de China Xi Jinping sostuvo diálogos por separado con Putin y con Trump en lo que podría ser el inicio del planteamiento del tema.
El ex presidente de Rusia Dmitri Medvédev, quien firmó el nuevo tratado START cuando era el primer mandatario ruso junto al presidente estadunidense Barack Obama, coincidió esta semana con los científicos, de que la ausencia de un acuerdo aceleraría el "Reloj del Juicio Final".
"No quiero decir que esto (dejar que el tratado expire) signifique inmediatamente una catástrofe y el inicio de una guerra nuclear, pero aun así debería alarmar a todos", declaró Medvédev en entrevista con Reuters, TASS y al bloguero de guerra ruso WarGonz.
Incertidumbre post START
El Nuevo START sustituyó a los acuerdos START anteriores y estableció límites vinculantes para las ojivas estratégicas desplegadas (limitadas a mil 550 por país) y los sistemas vectores (hasta 700 misiles intercontinentales desplegados, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos pesados cada uno).
También estableció mecanismos de verificación, como inspecciones in situ e intercambio de datos, que han sido fundamentales para la transparencia y la estabilidad estratégica. Sin embargo, este tratado —considerado unánimemente la columna vertebral del control de armas nucleares entre EU y Rusia— está al borde del colapso.
La última prórroga del tratado —una renovación de cinco años acordada por los presidentes Joe Biden y Vladimir Putin en 2021— fue la última permitida según sus términos. Agotada esa opción, Estados Unidos y Rusia deben ahora negociar un nuevo acuerdo, una prórroga mutua o, simplemente, dejar que el Nuevo START expire.
Rusia suspendió su participación en el tratado en febrero de 2023, alegando tensiones por la guerra en Ucrania y otras disputas. Aunque Moscú siguió profesando su adhesión a los límites numéricos del tratado dejó de permitir las inspecciones y los intercambios de datos, erosionando los mismos mecanismos de verificación que otorgan credibilidad y previsibilidad a los límites.
Para Washington, esta suspensión ha sido un importante escollo. Legisladores estadunidenses han criticado repetidamente a Rusia por no cumplir las disposiciones de verificación del tratado y han señalado que cualquier acuerdo futuro debe restablecer las inspecciones completas y verificables.
Ruptura peligrosa
Para expertos en control de armas, dejar que el Nuevo START simplemente expire sin un sucesor es arriesgado. Los intercambios de datos, las inspecciones y los topes del tratado han ayudado a evitar errores de cálculo y a crear un nivel de transparencia entre rivales estratégicos que, incluso en los peores momentos, mantuvo baja la posibilidad de una escalada accidental. Sin él, cada bando podría ampliar su arsenal con mucha menos visibilidad o restricción, planteando el espectro de una nueva carrera armamentista nuclear.
“Cada vez más países recurren más a las armas nucleares; varios Estados hablan abiertamente sobre su uso no sólo con fines disuasorios, sino también coercitivos. Se están gastando cientos de miles de millones para modernizar y ampliar los arsenales nucleares en todo el mundo, y cada vez más Estados no nucleares consideran si deberían adquirir sus propias armas nucleares o si están cubriendo sus riesgos nucleares”, advierte Jon B. Wolfsthal, director de riesgo global de la Federación de Científicos Americanos (FAS, por su sigla en inglés).
“En lugar de avivar la competencia por las armas nucleares, los Estados nucleares están reduciendo su propia seguridad y poniendo en riesgo a todo el planeta. Los líderes de todos los Estados deben aprender las lecciones de la Guerra Fría: nadie gana en una carrera armamentística nuclear, y la única manera de reducir los peligros nucleares es mediante un acuerdo vinculante para limitar el tamaño y la forma de sus arsenales nucleares”, recomendó
Tal como están las cosas, el futuro del tratado es incierto. No hay una mesa de negociación activa, ni un borrador de texto compartido, ni indicios de que vaya a surgir uno en los últimos días antes de su expiración. Con Moscú insistiendo en que se las arreglará “sin él” si Washington no está dispuesto a dialogar, y Estados Unidos contemplando un marco totalmente nuevo, el orden nuclear se enfrenta a una ruptura histórica.
CRONOLOGÍA
Hitos Clave del Tratado Nuevo START
8 de abril de 2010 – Firma del Tratado
El presidente Barack Obama y el mandatario de Rusia, Dmitry Medvedev, firman en Praga el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START). El acuerdo busca "reiniciar" las relaciones entre ambos países tras años de tensiones y sustituir al tratado START I original, que había expirado en 2009.
5 de febrero de 2011 – Entrada en vigor
Tras la ratificación por parte del Senado estadunidense y del Parlamento ruso, el Nuevo START entra oficialmente en vigor. Establece límites estrictos de 1,550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento desplegados por país, además de robustas medidas de verificación, incluyendo inspecciones in situ e intercambio de datos.
2011–2018 – Implementación e inspecciones.
Ambos países realizan cientos de inspecciones e intercambios regulares de información. A pesar de las tensiones políticas —incluida la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014—, el tratado sigue funcionando y se presenta como prueba de que el control de armas puede sobrevivir a disputas geopolíticas mayores.
Febrero de 2018 – Los límites centrales se vuelven vinculantes.
Los principales límites numéricos del tratado pasan a ser plenamente obligatorios. Tanto Washington como Moscú anuncian que han cumplido con las reducciones exigidas, marcando el retroceso más significativo de armas nucleares desplegadas desde el fin de la Guerra Fría.
2019–2020 – Erosión de la arquitectura de control de armas.
Estados Unidos se retira del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por su sigla en inglés), acusando a Rusia de violaciones. El Nuevo START se convierte en el último acuerdo de control de armas nucleares vigente entre ambos países, lo que eleva su importancia estratégica.
Enero–Febrero de 2021 – Prórroga de cinco años.
Pocos días después de asumir el cargo, el presidente Joe Biden y el mandatario Vladímir Putin acuerdan prorrogar el Nuevo START por cinco años, el máximo permitido por el tratado. La medida preserva el acuerdo hasta el 5 de febrero de 2026, ganando tiempo para futuras negociaciones.
2022 – La guerra en Ucrania rompe la cooperación.
La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia daña severamente las relaciones bilaterales Rusia-EU. Aunque inicialmente ambas partes dicen que seguirán observando los límites del Nuevo START, la cooperación práctica —especialmente las inspecciones— se vuelve cada vez más difícil.
Febrero de 2023 – Rusia suspende su participación.
El presidente Putin anuncia que Rusia suspende su participación en el Nuevo START, citando la hostilidad de Occidente y el apoyo de EU a Ucrania. Moscú detiene las inspecciones y los intercambios de datos, pero afirma que seguirá respetando los límites numéricos del tratado “por ahora”.
2023–2024 – Sin inspecciones ni diálogo.
Los mecanismos de verificación permanecen congelados. EU acusa a Rusia de violar los términos del tratado, mientras que Moscú sostiene que el acuerdo ya no puede funcionar bajo las condiciones geopolíticas actuales. No se llevan a cabo negociaciones formales para un acuerdo sucesor.
Septiembre de 2025 – Putin sugiere continuidad condicionada
Putin declara que Rusia está dispuesta a seguir observando los límites del Nuevo START por un año adicional tras su vencimiento, siempre que EU haga lo mismo. La propuesta es informal y no vinculante, reflejando el hecho de que el tratado ya no puede prorrogarse legalmente de nuevo.
Enero de 2026 – Incertidumbre ante el vencimiento
A pocas semanas de que el tratado expire, no hay negociaciones confirmadas entre EU y Rusia. La administración Trump señala apertura a nuevas conversaciones sobre control de armas pero sugiere que cualquier acuerdo futuro debería ser más amplio y posiblemente incluir a otras potencias nucleares.
5 de febrero de 2026 – Vencimiento programado
A menos que sea reemplazado o mantenido informalmente, el Nuevo START está programado para expirar, dejando a Estados Unidos y Rusia sin límites legales vinculantes en sus arsenales nucleares estratégicos por primera vez en más de medio siglo.
SNGZ