M+.- En el Parque Yarkon hay una estructura pequeña que sobresale por su color blanco, grafiti en los muros y una puerta verde con una lámpara roja que, al encenderse, activa su apertura automática. Es el acceso a un refugio subterráneo, conocido como búnker o miklat.
Así identifica la población estos espacios públicos donde puede resguardarse ante un bombardeo en distintas zonas de Israel.
Además, cuentan con el dibujo de una casa y una persona debajo de la misma con el nombre Public Shelter y el número que tiene registrado el gobierno.
“Los que tienen entrada y cierre automatizado como este, dependen del Ayuntamiento. Entonces ellos lo abren a control remoto, hay otros que permanecen abiertos todo el tiempo, generalmente los de los edificios”, detalló Maya Siminovich, residente israelí.
Hasta hoy, hay 130 subterráneos públicos. Y el Yarkon es el más grande de la ciudad, donde caben cientos de personas.
Cuando se activa una alerta o llega una notificación al teléfono celular, la población dispone de aproximadamente un minuto y medio para ingresar a un refugio. Después, las puertas de acero se cierran como medida para contener los efectos de una posible explosión en el exterior.
“Si eres una persona mayor o si tienes bebés y perros, es posible que no llegues a este. Pero hay muchas soluciones. Hay muchos edificios que tienen refugio subterráneo en el propio edificio”, añadió.
Las personas pueden resguardarse en el refugio de un vecino, de un edificio cercano o incluso de un hotel, aunque no conozcan a quienes se encuentran dentro.
“En el de un hotel puede entrar una persona, siempre que sea en ese tiempo. Es algo normal”, contó Siminovich.
Características de los refugios públicos
En el interior, los refugios cuentan con espacios amplios equipados con sillas, sillones, áreas para niños, regaderas, cocina, baños, agua potable y conexión gratuita a internet.
Los refugios privados pueden incluir camas o colchonetas y permanecen abiertos de forma permanente. Desde hace más de una década, la normativa israelí establece que todo edificio nuevo debe contar con un espacio seguro para sus ocupantes.
“A veces los usan para otras actividades como dar clases de yoga, pero ahí siempre están abiertos”, comentó.
“Hubo una ocasión que hubo ocho rondas de misiles de Irán y pasamos una hora o casi una hora, que es mucho”, recordó Maya, quien afirma haber perdido la cuenta de cuántas veces ha acudido a uno.
Acceso y uso de los refugios subterráneos
En el interior también hay señalización que recuerda a los usuarios cerrar las puertas, así como avisos con códigos QR que invitan a socializar durante las esperas prolongadas.
“Alguien decidió que tanto tiempo en el refugio, tanta gente desconocida, pues que se conozcan y más los solteros y solteras. Pusieron en uso una aplicación vieja, también de citas, pero para encontrar pareja en los refugios”, relató.
Cuando falla la electricidad, marcas visibles en muros y accesos permiten ubicar entradas y desplazarse con seguridad hasta que se restablece la iluminación.
En Israel, estos búnkeres no solo representan protección, sino una infraestructura cotidiana que se activa en segundos ante cualquier amenaza aérea.
LG