• Problemas de salud persiguen y empañan el legado de Joe Biden; así avanzaron sus padecimientos

El deterioro de su condición médica marcó el final de su mandato e impidió su reeleción. Con el avance del cáncer de próstata, lo ocurrido durante su administración vuelve a la mesa.

Diego Salcedo
Washington /
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Más de un año después de dejar la Casa Blanca, Joe Biden se mantiene incapaz de separar su legado político de las interrogantes que marcaron la recta final de su presidencia y su abortado intento de reelección: cuánto habían deteriorado la edad y la salud su capacidad para gobernar, cuánto sabían quienes lo rodeaban y si lo ocultaron al público estadunidense.

El debate, que sigue ocupando espacios en la opinión pública, en parte promovido por motivos políticos, ha recobrado vigencia ahora que el expresidente, de 83 años, enfrenta el empeoramiento de un agresivo cáncer de próstata que se extendió más allá de los huesos, provocándole un dolor debilitante en estos últimos años.

“Nos queda la incómoda confirmación de que si Biden, su familia y sus seguidores más fervientes se hubieran salido con la suya, y de alguna manera hubiera logrado ser reelegido para otro mandato en 2024, casi con toda seguridad habría tenido que renunciar a la presidencia debido a estos problemas de salud”, observó el columnista Jim Geraghty.
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Confusión y debilidad durante su campaña electoral

Las nuevas revelaciones añaden un capítulo dramático a una conversación que estalló públicamente la noche del 27 de junio de 2024 durante su primer debate electoral contra Donald Trump. Ante millones de votantes, Biden habló con voz débil, trastabillante, perdió varias veces el hilo de sus respuestas y dejó frases no sólo inconclusas, sino incoherentes.

Menos de un mes después de ese desempeño catastrófico y bajo presión por los mandarines del Partido Demócrata, Biden abandonó sus planes de reelección el 21 de julio de 2024, después de varias semanas de creciente preocupación sobre su edad, su capacidad para afrontar otra campaña y sus posibilidades de derrotar a Trump.

Pero desde antes de la campaña de 2024, Trump se burlaba de Biden y lo llamaba despectivamente “Sleepy Joe”. La implicación era que su rival era demasiado débil y falto de agudeza para ejercer la presidencia. También llegó a burlarse de sus tropiezos verbales, físicos y hasta de su tartamudez, algunos de los cuales fueron viralizados en redes sociales.

Biden abandonó sus planes de reelección el 21 de julio de 2024 | Foto: AP

¿Encubrimiento desde la Casa Blanca?

En Original Sin: President Biden's Decline, Its Cover-Up, and His Disastrous Choice to Run Again, (Pecado original: el declive del presidente Biden, su encubrimiento y su desastrosa decisión de volver a postularse, en inglés) publicado en mayo de 2025, Jake Tapper, de CNN, y Alex Thompson, de Axios, reconstruyeron a partir de más de 200 entrevistas lo que describieron como un esfuerzo sistemático del círculo más cercano del mandatario para ocultar o minimizar su deterioro.

El libro relata episodios en los que Biden no reconocía a viejas amistades, olvidaba nombres, perdía el hilo de conversaciones y necesitaba que sus colaboradores controlaran cuidadosamente sus actividades y encuentros. Sus autores sostienen que la decisión de buscar un segundo mandato, pese a esas limitaciones, terminó convirtiéndose en el “pecado original” de su presidencia. Biden y miembros de su familia han rechazado esas acusaciones.

El Wall Street Journal publicó además que, conforme avanzaba el mandato, las reuniones eran más cortas, el acceso al Presidente estaba más restringido y altos asesores actuaban cada vez con mayor frecuencia como intermediarios.

Axios informó que algunos colaboradores reconocían en privado que Biden era más fiable y estaba más concentrado entre las 10:00 y las 16:00 horas, y que fuera de esa franja aumentaban el cansancio y los errores verbales. Eso no significa que su jornada laboral estuviera oficialmente limitada a seis horas, pero alimentó la percepción de una presidencia construida alrededor de las limitaciones físicas de su titular.

Incluso algunos antiguos colaboradores terminaron admitiendo matices que durante la campaña habían sido rechazados. Jeff Zients, último jefe de gabinete de Biden, declaró en 2025 ante investigadores de la Cámara de Representantes que, con el paso del tiempo, el Presidente tenía mayores dificultades con nombres y fechas y que algunas decisiones requerían más reuniones que antes.

El escándalo del “autopen”

Otro símbolo de esa controversia fue el escándalo del autopen, la máquina o bolígrafo automático que reproduce mecánicamente la firma presidencial.

Trump ordenó en junio de 2025 investigar si asistentes de Biden habían utilizado el dispositivo para firmar indultos y otros documentos mientras ocultaban un supuesto deterioro cognitivo del demócrata.

El hecho de que documentos fueron firmados mediante autopen está fuera de disputa; lo que no se ha demostrado es que los asesores tomarán esas decisiones sin conocimiento del entonces Presidente. Biden aseguró que él tomó las decisiones y autorizó las firmas.

Singularmente, Joe Biden firmó de su propio puño el perdón presidencial a su hijo Hunter Biden, a fin de blindar de una posible persecución legal una vez que dejara la Casa Blanca.

Pero más allá de la controversia política, el uso del bolígrafo automático por un presidente tiene un precedente legal de mucho tiempo, y los expertos legales mantienen que la cuestión crucial para un indulto es la decisión y la intención del mandatario, no si su mano movió físicamente el bolígrafo.

Autopen, máquina con la que Biden firmó documentos de la presidencia | Foto: AP

La salud, una sombra en su vida pública

Las afecciones de salud han acompañado a Biden desde mucho antes de llegar a la presidencia. En 1988, sufrió un colapso relacionado con un aneurisma cerebral que requirió una operación y, posteriormente, fue tratado por otro aneurisma.

También ha padecido fibrilación auricular, apnea del sueño, artritis de columna, neuropatía en los pies y una fractura que contribuyó a endurecer su forma de caminar.

En 2023, le fue extirpado del pecho un carcinoma basocelular, un cáncer de piel. En mayo de 2025, llegó el diagnóstico mucho más grave de cáncer de próstata, con una puntuación Gleason de 9 y metástasis ósea.

Joe Biden puede reivindicar entre sus logros la legislación de infraestructura, inversiones industriales, la expansión de beneficios para veteranos y la recuperación económica posterior a la pandemia.

Pero la paradoja es que una parte de su legado no está siendo discutida en términos de las leyes que promulgó o las crisis que enfrentó, sino alrededor de qué tan saludable era el hombre que ocupaba la Oficina Oval y quién sabía exactamente cuál era su condición.

MD

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