• El poder de una comunidad: voto mexicoestadunidense sacude el mapa político de EU

  • Elecciones EU 2026
  • El rechazo a las políticas migratorias extremas y el respaldo a un enfoque equilibrado impulsaron triunfos históricos en Texas, California, Arizona, Nuevo México y Colorado.
Diego Salcedo
Estados Unidos /
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M+.- El voto mexicoamericano emergió como uno de los grandes protagonistas de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, al contribuir a dos triunfos históricos en California y Texas y desempeñar un papel decisivo en el avance demócrata que transformó el mapa político de Estados Unidos.

Por primera vez, los dos estados más poblados del país tendrán simultáneamente gobernadores de ascendencia mexicana: Xavier Becerra, quien será el primer latino elegido como mandatario de California, y Gina Hinojosa, la primera mujer latina que tomará las riendas de Texas, tras derrotar al republicano Greg Abbott y poner fin a más de tres décadas de dominio republicano.

California alberga 16.1 millones de hispanos y Texas 12.6 millones, equivalentes al 41 y 40 por ciento de sus respectivas poblaciones. En ambos estados, los mexicoestadunidenses constituyen la comunidad latina predominante.

Ben Monterroso, un veterano organizador comunitario de California para la organización Poder Latin X, sostiene en entrevista a MILENIO que el voto mexicano estadunidense explica en gran medida los triunfos de becerra y de Hinojosa.

“Eso de los gobernadores nos va a ayudar a definir una agenda. Estoy contento con los resultados.
“Tiene que ver con dos razones, desde mi punto de vista, fue un voto de enojo y de impotencia” por la situación económica y migratoria.
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Pero advierte que la comunidad carece de una “estructura de poder” que le permita presionar para que los políticos cumplan con sus compromisos una vez que ocupan los cargos. 

“Que el voto latino no sea solo para elegir candidatos, sino que se produzcan beneficios legítimos para la comunidad”.

Para Janet Murguía, presidenta de UnidosUS, los resultados representan un momento decisivo para la comunidad, aunque advirtió que ninguno de los dos partidos puede dar por descontado su respaldo.


Revolución de los bolsillos

Una encuesta de BSP Research, divulgada un día después de las elecciones para una coalición hispana encabezada por UnidosUS, confirmó que bolsillo, más que la lealtad partidista, impulsó un histórico desplazamiento del voto latino hacia los demócratas y a triunfos emblemáticos en Texas y California.

Un 67 por ciento de los votantes hispanos respaldó a los candidatos demócratas a la Cámara de Representantes.

La economía fue el principal detonante del descontento. El 58 por ciento de los electores latinos identificó la inflación y el costo de la vida entre sus tres preocupaciones prioritarias. El 54 por ciento señaló específicamente el encarecimiento de los alimentos, seguido de los costos de vivienda (41 por ciento) y la gasolina (38 por ciento).

La dimensión del malestar económico fue reveladora, toda vez que la mitad de los votantes hispanos aseguró que no le sobra dinero después de cubrir sus necesidades básicas o que enfrenta dificultades para llegar a fin de mes. 

El cambio fue particularmente significativo entre los latinos que habían respaldado a Trump: 17 por ciento de ellos votó ahora por candidatos demócratas al Congreso.

No al ICE

Pero el voto de castigo también tuvo un segundo componente: el rechazo a las redadas migratorias y a los excesos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. El 27 por ciento identificó la reforma migratoria y las acciones de ICE entre sus tres principales preocupaciones.

No obstante, el rechazo a las políticas de Trump no significa oposición a la seguridad fronteriza: 90 por ciento de los votantes latinos favorece un sistema migratorio equilibrado, que combine controles fronterizos, vías regulares de inmigración, mecanismos de regularización para residentes de larga duración y vigilancia responsable dentro del país.

Texas: la rebelión de la frontera

El ejemplo más contundente ocurrió en Texas, donde Hinojosa obtuvo más de 5.1 millones de votos frente a aproximadamente 4.5 millones de Abbott, según resultados preliminares oficiales. Su victoria convirtió a una hija del Valle del Río Grande en gobernadora de un estado que no elegía a un demócrata para ese cargo desde 1990.

Un análisis de The Texas Tribune encontró que los condados fronterizos, desde El Paso hasta Cameron, registraron un aumento de ocho por ciento en la participación electoral respecto a 2022, el mayor crecimiento regional del estado.

La transformación fue especialmente visible en Hidalgo, Cameron y Webb, condados de población abrumadoramente hispana que Trump había conquistado en 2024 por márgenes de entre dos y seis puntos porcentuales.

La movilización también favoreció al cantante tejano Bobby Pulido, quien arrebató a la republicana Mónica de la Cruz el distrito 15 de la Cámara de Representantes, de amplia mayoría hispana, y recuperó un distrito que parecía consolidarse como ejemplo del avance republicano entre los mexicoestadunidenses

California: una victoria de raíces mexicanas

En California, Becerra derrotó al republicano Steve Hilton con alrededor del 64 por ciento de los sufragios contabilizados, coronando una trayectoria que comenzó en una familia trabajadora de Sacramento, con una madre inmigrante de Jalisco y un padre criado en Tijuana.

Su victoria refleja décadas de crecimiento de la representación política latina, particularmente en Los Ángeles, el Valle Central y el sur de California. Pew calcula que el 74 por ciento de los hispanos del área metropolitana de Los Ángeles y el 85 por ciento de los de Riverside son de origen mexicano.

Becerra no dependió exclusivamente de esa comunidad, pues también recibió amplio respaldo de otros grupos demográficos. Sin embargo, su elección simboliza el ascenso político de una población históricamente marginada que hoy constituye uno de los pilares electorales del estado.

El efecto se extendió a otros estados

La influencia mexicoestadunidense también se hizo sentir en Colorado, donde el demócrata Manny Rutinel derrotó al republicano Gabe Evans en el competitivo distrito 8, cuyo electorado tiene una composición hispana cercana al 40 por ciento.

En Arizona, donde la comunidad de origen mexicano tiene una presencia particularmente importante, la gobernadora demócrata Katie Hobbs consiguió reelegirse. Las encuestas a votantes indicaron que obtuvo alrededor del 59 por ciento del apoyo latino frente al 36 por ciento de su rival republicano Andy Biggs.

En Nuevo México, donde casi la mitad de la población es hispana, la demócrata Deb Haaland ganó la gubernatura y se convirtió en la primera mujer indígena elegida para ese cargo en Estados Unidos. El respaldo de comunidades hispanas, indígenas y otros sectores permitió consolidar otra victoria demócrata.


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