Restricción de celulares obliga a EdTech a replantear su modelo de uso

Las plataformas deberán adaptarse a dispositivos institucionales y actividades dirigidas por docentes; 56.3% de los menores usuarios de celulares depende de ellos como única herramienta digital

El mercado de tecnología educativa en México alcanzó un valor de 4 mil 900 millones de dólares en 2025. Foto: Especial
Azalia Mendoza
Ciudad de México /
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La restricción al uso de celulares personales durante la jornada escolar obligará a las empresas de tecnología educativa (EdTech) a revisar cómo incorporan sus plataformas y aplicaciones a las actividades académicas, sobre todo a esquemas de aprendizaje dirigidos por docentes.

El acceso a internet seguirá siendo indispensable para compartir contenidos. Foto: Especial

Aunque los proveedores consultados por MILENIO no identifican hasta ahora un impacto directo en la demanda de soluciones tecnológicas para las escuelas, consideran que el cambio regulatorio plantea un desafío para las aplicaciones que dependen de que cada estudiante tenga un teléfono propio para acceder a sus contenidos.

Cristóbal Viedma, fundador y director ejecutivo de Lingokids, explicó que las plataformas que utilizan los alumnos directamente en sus celulares tendrán que considerar alternativas para continuar integrándose a las actividades escolares.

“Dentro del aula, las herramientas que dependen del celular personal del alumno tendrán que adaptarse, y probablemente veremos más soluciones institucionales, con equipos del plantel y actividades programadas por los docentes”, señaló.

La medida entra en vigor este 3 de noviembre en las escuelas públicas y particulares de educación básica. Para educación media superior, cada institución establecerá sus propias reglas, mientras que en educación superior se promoverá el uso crítico y responsable de la tecnología, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP).

El acuerdo contempla excepciones cuando los dispositivos formen parte de actividades pedagógicas previamente planeadas y dirigidas por los docentes, así como en situaciones de emergencia y otros casos relacionados con necesidades de salud e inclusión.

El mercado de tecnología educativa en México alcanzó un valor estimado de 4 mil 900 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 14 mil 600 millones de dólares en 2034, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 12.76 por ciento, de acuerdo con proyecciones de IMARC Group.

Sin embargo, todavía no hay elementos para determinar cuánto cambiará la demanda de estas soluciones por la nueva regulación. Para las empresas, el desafío estará en adaptar sus herramientas a las condiciones de cada institución, en un entorno donde el acceso a internet y a dispositivos alternativos sigue siendo desigual.

Un cambio condicionado por la infraestructura

La posibilidad de trasladar las actividades digitales a computadoras o tabletas institucionales enfrenta un obstáculo: las condiciones de infraestructura de los planteles y el acceso de los estudiantes a otros dispositivos.

De acuerdo con el estudio Restringir sin prohibir, publicado el 29 de octubre por México Evalúa y la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad, solamente 35 por ciento de las escuelas públicas de educación básica cuenta con computadoras e internet para fines pedagógicos.

El uso de celulares puede convertirse en una distracción durante clases. Foto: Especial

Además, 56.3 por ciento de los usuarios de celulares de entre seis y 17 años tiene en ese dispositivo su única herramienta digital. La dependencia cambia según el nivel educativo: la presencia de teléfonos celulares alcanza 84.1 por ciento entre estudiantes de secundaria, frente a 24.8 por ciento en primaria.

El diagnóstico advierte que restringir los dispositivos personales sin ofrecer alternativas institucionales puede profundizar las diferencias de acceso a la tecnología, particularmente entre estudiantes que dependen del teléfono para realizar actividades escolares.

El problema no se limita a la disponibilidad de equipos. El estudio de México Evalúa señala que casi ocho de cada 10 estudiantes de seis a 17 años utilizan el celular para actividades escolares, pero solamente uno de cada tres se conecta a internet dentro de su escuela.

Estas condiciones representan un reto para los proveedores de plataformas educativas, debido a que la adaptación de sus servicios dependerá de los dispositivos disponibles en cada plantel y de la posibilidad de que docentes y alumnos accedan a ellos.

Conectividad, una necesidad para el sector

María Guadalupe Ramos Díaz de León, gerente de Transformación en Alestra y Axtel, señaló que la regulación se concentra en los teléfonos personales y no implica eliminar computadoras, plataformas digitales ni otros recursos tecnológicos utilizados por las escuelas.

Por ello, consideró que las restricciones no necesariamente modificarán las necesidades tecnológicas de los planteles, aunque será importante evaluar qué función cumplían los celulares en las dinámicas de aprendizaje.

“No vemos que tenga un impacto o que se relacione con un impacto hacia la oferta o hacia la demanda de tecnología para la educación”, afirmó.

La especialista destacó que el acceso a internet seguirá siendo indispensable para compartir contenidos y utilizar plataformas educativas, independientemente del dispositivo empleado.

“Yo creo que la tecnología que no puede dejar de estar en las escuelas es el internet”, sostuvo.

Ramos Díaz de León agregó que las instituciones pueden mantener el uso de herramientas digitales mediante computadoras y otros equipos, siempre que cuenten con conexión y condiciones para aprovecharlos. También destacó la importancia de la alfabetización digital y de orientar a estudiantes y docentes para utilizar adecuadamente estos recursos.

jjb

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