M+.- Doscientas micro, pequeñas y medianas empresas de Tamaulipas se unieron en un clúster estratégico para disputar los contratos de proveeduría que generarán los nuevos proyectos petroleros, eléctricos y de biocombustibles en el estado, una cartera de inversiones que supera los 7 mil millones de dólares y con la que el gobierno estatal pretende convertir a la entidad en líder nacional de generación eléctrica y aumentar su participación en la producción de hidrocarburos.
La conformación del organismo representa el paso de las reuniones preparatorias a la organización de una cadena local de proveedores, justo cuando grandes corporativos nacionales e internacionales avanzan en sus planes de inversión y algunos proyectos se preparan para iniciar obras entre el cierre de 2026 y el primer trimestre de 2027.
El objetivo es que una parte importante de los recursos destinados a infraestructura, maquinaria, transporte, hospedaje, alimentación y servicios especializados permanezca en Tamaulipas, mediante la contratación de empresas establecidas en la entidad.
La apuesta también busca evitar que los beneficios económicos de la expansión energética se concentren exclusivamente en los grandes consorcios que desarrollarán las obras.
Sin embargo, el desafío no será menor. Las empresas locales deberán acreditar capacidades técnicas, certificaciones, solvencia y experiencia para competir por contratos de una industria altamente especializada.
El nuevo clúster se integra en un momento en que Tamaulipas pretende aprovechar su ubicación geográfica, la infraestructura industrial y portuaria, el gas natural procedente de Estados Unidos y el potencial de sus recursos petroleros, eólicos y solares.
La aspiración oficial es disputar posiciones que actualmente ocupan entidades como Veracruz en capacidad eléctrica instalada, Oaxaca en energía eólica y estados del sureste en producción petrolera.
Doscientas empresas se reparten tres grandes áreas
La integración formal del Clúster Estratégico de Energía se realizó el 30 de septiembre en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Tampico, después de un proceso de preparación que comenzó en 2025.
Durante ese periodo, operadores de proyectos energéticos sostuvieron reuniones con presidentes de cámaras empresariales, asociaciones, colegios profesionales y rectores de universidades.
El propósito fue identificar las necesidades de las compañías que invertirán en Tamaulipas y determinar qué empresas locales tienen capacidad para suministrar productos o prestar servicios.
Las conversaciones comenzaron con operadores petroleros y proveedores del sur del estado, y posteriormente se extendieron a Reynosa. Un proceso similar se desarrolló con las empresas vinculadas a la generación eléctrica.
Los requerimientos abarcan desde materiales de construcción, herramientas y equipos especializados hasta hospedaje, alimentación, transporte y servicios de logística.
A partir de ese diagnóstico se integraron 200 firmas locales, distribuidas en tres grandes divisiones: petróleo y gas, generación eléctrica y biocombustibles.
“No todas cuentan con una amplia capacidad, es decir, no son todólogas. Con este potencial de energía, decidimos distribuirlas en quienes van a proveer al ramo de petróleo y gas, mientras una segunda va dirigida a un plan eléctrico y en el tercero los biocombustibles juegan un gran papel. Son tres subdivisiones que conforman este consorcio”, explicó el secretario de Desarrollo Energético de Tamaulipas, Walter Ángel Jiménez.
En el área de biocombustibles destacan dos iniciativas.
La primera se desarrolla en Altamira y contempla el aprovechamiento de residuos plásticos mediante un proceso de pirólisis, tecnología que permite transformar determinados materiales mediante calor en ausencia de oxígeno.
La segunda se prepara en la franja fronteriza, donde se proyecta un complejo para procesar residuos de sorgo y obtener productos energéticos.
Ambas iniciativas forman parte de la diversificación que busca impulsar el estado más allá de los hidrocarburos convencionales y la generación eléctrica.
Más de 7 mil millones de dólares para disputar el liderazgo eléctrico
Uno de los principales objetivos de la estrategia se encuentra en la generación de electricidad.
Actualmente, Tamaulipas cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 8 mil 500 megawatts, de acuerdo con las cifras expuestas por la Secretaría de Desarrollo Energético.
El gobierno estatal estima que las nuevas inversiones podrían incorporar otros 4 mil megawatts, lo que elevaría la capacidad instalada a alrededor de 12 mil 500 megawatts, siempre que los proyectos se autoricen, construyan y entren en operación conforme a lo previsto.
Para ello se contempla una cartera de inversiones superior a 7 mil millones de dólares, aunque parte de los planes todavía requiere autorizaciones de la Comisión Nacional de Energía.
De acuerdo con la dependencia estatal, al menos diez proyectos esperan avanzar en sus trámites bajo esquemas de participación mixta.
El aprovechamiento del gas natural importado desde Estados Unidos, junto con el potencial de extracción futura en la Cuenca de Burgos, es uno de los componentes de la estrategia.
A ello se suman los proyectos de generación eólica y solar.
El gobierno tamaulipeco considera que esta combinación podría permitirle competir con Veracruz, entidad que identifica como líder en capacidad eléctrica instalada, y con Oaxaca, referente nacional de generación eólica.
“Esto nos puede llevar a convertirnos en el estado pionero en producción eólica (posición actual a cargo de Oaxaca), pero también vamos a superar a Veracruz y tomar el liderazgo eléctrico de México”, aseguró Ángel Jiménez.
Trión, la apuesta para elevar la producción petrolera
El otro gran objetivo se encuentra en la extracción de hidrocarburos.
Según las cifras presentadas por la Secretaría de Desarrollo Energético, Tamaulipas produce actualmente alrededor de 48 mil barriles diarios de petróleo, volumen que la dependencia ubica en aproximadamente 4 por ciento de la contribución nacional.
En refinación, la participación estatal se estima en alrededor de 8 por ciento, con base en datos atribuidos a la Secretaría de Energía y Petróleos Mexicanos.
La expectativa de crecimiento se concentra en el desarrollo del campo Trión, frente a las costas de Matamoros, operado por Woodside Energy en asociación con Pemex.
El proyecto contempla una producción de aproximadamente 110 mil barriles diarios, cifra que, de alcanzarse, incrementaría considerablemente la aportación petrolera de Tamaulipas.
“Tan sólo la aportación de Woodside, con sus 110 mil barriles diarios por sacar de Trión, pasaremos a un 12 por ciento en la producción anual petrolera. Hay otro dato interesante: las áreas de Nobilis-Maximino, muy pegadas a este campo, se encuentran en la posibilidad de ser evaluadas y, en un futuro, se logre extraer hidrocarburos por su alto potencial. Ese papel le va a alcanzar para aportar una cuarta parte de la producción nacional”, sostuvo el funcionario.
Las proyecciones oficiales consideran también el potencial de Nobilis-Maximino, áreas de aguas profundas cercanas a Trión que podrían ser evaluadas para futuros desarrollos.
Sin embargo, la posibilidad de que Tamaulipas aporte una cuarta parte de la producción nacional depende de proyectos que todavía no cuentan con una producción comercial confirmada.
La nueva etapa petrolera también representa una oportunidad para los proveedores locales, aunque el sector arrastra antecedentes de dificultades financieras derivadas de contratos con Pemex.
Algunas empresas han enfrentado problemas por adeudos de la petrolera pública, por lo que la llegada de nuevos operadores abre expectativas de diversificación de clientes y oportunidades de negocio.
Hasta 5 mil empleos en la construcción de centrales eléctricas
El impacto de los proyectos también se reflejaría en el mercado laboral.
Aunque todavía no existe una estimación integral de empleos directos e indirectos para toda la cartera energética, las autoridades calculan alrededor de 5 mil puestos de trabajo durante la construcción de los nuevos complejos eléctricos.
A esa cifra podrían sumarse oportunidades laborales derivadas de la operación y el mantenimiento de las instalaciones, una vez que comiencen a funcionar.
La magnitud de las obras exigirá especialistas en distintas ramas de ingeniería, construcción, logística, transporte, servicios industriales y mantenimiento.
También requerirá coordinación entre autoridades, empresas y operadores de infraestructura para facilitar el movimiento de maquinaria y componentes de gran tamaño.
Durante la presentación del clúster, el secretario de Desarrollo Energético pidió a los empresarios dimensionar la complejidad logística de los proyectos.
“Quisiera que ustedes dimensionen lo que va a ocurrir. En Tamaulipas seremos receptores de mucha tecnología dirigida a otras regiones, requiriendo con eso una coordinación de las autoridades para, como ejemplo, el uso carretero en el paso de aerogeneradores. Tan solo una torre eólica requiere 14 movimientos de componentes en todo el estado”, expresó.
El traslado de componentes para parques eólicos, centrales eléctricas e instalaciones petroleras implica operaciones especiales por carreteras, puertos y zonas industriales.
En ese proceso, la infraestructura de Tamaulipas tendrá un papel estratégico.
Altamira y Tampico, centros de la nueva logística energética
El puerto de Altamira ya participa en las operaciones relacionadas con el desarrollo de Trión.
Empresas proveedoras como SBM Offshore y SLB OneSubSea intervienen en la preparación y movilización de equipos destinados al proyecto petrolero frente a Matamoros.
En paralelo, Tampico y Ciudad Madero registran la llegada y expansión de firmas vinculadas con los servicios industriales que demandará la nueva etapa energética.
El gobierno estatal prevé que este movimiento aumente conforme avancen las inversiones eléctricas y petroleras.
“En el tema petrolero, Tampico y Ciudad Madero son testigos de cómo se van ocupando los espacios por las firmas proveedoras. Lo mismo va a suceder con las inversiones eléctricas, en un monstruo que será la Central de Ciclo Combinado de la CFE, donde vendrán muchos especialistas”, recalcó Ángel Jiménez.
La construcción de infraestructura de generación eléctrica demandará personal especializado y una red de empresas capaces de atender necesidades simultáneas.
Por ello, el nuevo clúster busca funcionar como un mecanismo de coordinación entre las compañías que ejecutarán los proyectos y las empresas locales interesadas en participar.
La apuesta no consiste únicamente en atraer inversiones, sino en desarrollar proveedores capaces de integrarse a la cadena de valor.
La construcción, el sector con mayor presencia en el clúster
Entre las 200 empresas incorporadas al organismo, las dedicadas a la construcción representan uno de los grupos más numerosos.
La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) participó en la conformación del clúster y manifestó su interés en aprovechar la nueva cartera de obras.
Pablo Haro Panduro, presidente de la delegación estatal de la CMIC, destacó las posibilidades que se abren para las empresas tamaulipecas.
“La innovación, la inversión y la generación de nuevas oportunidades son los efectos más destacables que sacamos de la conformación del Clúster. Desde que conocemos los planes de petróleo y electricidad siempre levantamos la mano. Tenemos muchas empresas capaces de contribuir a este desarrollo”, expresó.
El sector privado considera que la nueva etapa puede impulsar inversiones, fortalecer capacidades técnicas y generar oportunidades para empresas que hasta ahora han tenido una participación limitada en los grandes proyectos energéticos.
Sin embargo, la posibilidad de obtener contratos dependerá de que las compañías cumplan con los requisitos exigidos por los operadores.
La certificación de procesos, la especialización del personal y la capacidad de responder a estándares internacionales serán factores determinantes.
Empresarios buscan que las obras se hagan con proveedores locales
A la integración del nuevo organismo también se sumó el Clúster de Energía y Gran Industria del Sur de Tamaulipas (Cegistam), constituido hace más de seis años y considerado uno de los primeros promotores de la organización industrial regional para aprovechar las oportunidades del sector energético.
La agrupación, encabezada por César Reyes, formalizó su participación mediante la firma del convenio.
“Como parte de este encuentro, firmamos el convenio y reafirmamos el compromiso de sumar esfuerzos entre los diferentes actores del sector para impulsar proyectos, fortalecer la proveeduría local, desarrollar talento especializado y generar nuevas oportunidades para la industria”, expuso la asociación.
También participó el Consejo de Instituciones Empresariales, encabezado por Marco Cortés Salazar, en representación de 18 cámaras y asociaciones.
Entre los organismos representados se encuentran la Cámara Nacional de Comercio, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, agrupaciones industriales de Altamira y representantes de los sectores inmobiliario, restaurantero, tecnológico y de mujeres empresarias.
Para los organismos empresariales, uno de los principales retos consiste en evitar que los contratos sean adjudicados exclusivamente a proveedores externos.
“La importancia de la certificación y la proveeduría en los proyectos de energía en la zona sur tiene un fin: que lo que se haga en Tamaulipas sea con empresas de Tamaulipas”, enfatizó Cortés Salazar.
El planteamiento resume una de las principales aspiraciones del nuevo consorcio: que la derrama económica de las inversiones también fortalezca a las compañías asentadas en el estado.
Certificación y capacitación, los desafíos antes de obtener contratos
La instalación del clúster representa el inicio de una etapa que deberá traducirse en resultados concretos.
Las empresas participantes tendrán que fortalecer sus capacidades técnicas, mejorar sus procesos administrativos y obtener las certificaciones necesarias para competir en licitaciones y contrataciones.
Las universidades y centros de formación también tendrán un papel relevante en la preparación de especialistas.
El secretario de Desarrollo Energético reconoció que las barreras de contratación representan uno de los principales obstáculos para que las pymes locales se incorporen a los proyectos.
“El reto estratégico para Tamaulipas es inmenso. Por eso estamos consolidando este ente, teniendo testigos a los operadores y vean que solamente tenemos un compromiso: desarrollar nuestra competitividad, superar las barreras de contratación que tenemos, aunado a la aportación de la academia con sus programas de capacitación y, así, estemos listos”, manifestó.
La coordinación entre empresas, autoridades e instituciones educativas será determinante para que la expansión del sector energético genere oportunidades sostenibles.
La meta también contempla aprovechar la experiencia industrial acumulada en Tamaulipas y avanzar hacia actividades de mayor especialización tecnológica.
“México tiene todo y particularmente Tamaulipas, como una región desarrollada que busca romper la condición primaria a la cual fue sujeta. Tiene industria, académicos e investigadores con lo cual presentarse hacia el resto del país”, puntualizó el funcionario.
De la promesa energética a los contratos
La conformación del Clúster Estratégico de Energía cierra una etapa de reuniones y abre otra en la que las expectativas deberán convertirse en obras, empleos y contratos.
Tamaulipas cuenta con una cartera de proyectos petroleros, eléctricos y de biocombustibles que podría modificar su participación en el mapa energético nacional.
Pero las inversiones anunciadas, las proyecciones de producción y las metas de capacidad instalada todavía dependen de autorizaciones, calendarios de construcción y decisiones empresariales.
Para las 200 pymes que integran el nuevo organismo, el reto inmediato será demostrar que tienen la capacidad de suministrar bienes y servicios a una industria que exige estándares cada vez más elevados.
El objetivo de fondo es que el crecimiento energético no se mida únicamente en barriles extraídos o megawatts instalados, sino también en el número de empresas tamaulipecas que consigan participar en los proyectos.
Porque el verdadero desafío del clúster será convertir los miles de millones de dólares anunciados en contratos, empleos y oportunidades para las empresas del estado.
JETL