¿El alza en tarifas de gas y luz es culpa de las exportaciones?

Las promesas del presidente de EU de “perforar, perforar, perforar” no han aliviado los problemas de asequibilidad energética, pues los precios subieron 9.1 y 6.9% en los últimos 12 meses hasta noviembre

Instalaciones de exportación de GNL de Venture Global en Luisiana. ESPECIAL
Jamie Smyth
Nueva York /

Durante la campaña electoral, Donald Trump prometió “perforar, perforar, perforar” y recortar de manera drástica los precios de la energía en los 12 meses siguientes a su toma de posesión; sin embargo, apenas unas semanas antes de ese hito, el aumento vertiginoso de los precios del gas y la electricidad condujo a crecientes quejas sobre la asequibilidad para el estadunidense promedio.

“Pondré fin a la cruzada contra la energía de Kamala Harris y voy a implementar una política de abundancia energética, independencia energética e incluso dominio energético”, declaró Trump en septiembre de 2024. “En 12 meses mi plan va a reducir a la mitad o más los precios de la energía”, señaló.

Sin embargo, desde su elección, el costo del gas y la electricidad que llegan a los hogares sigue subiendo, con incrementos de 9.1 y 6.9 por ciento en los 12 meses hasta finales de noviembre. El precio del combustóleo, que se utiliza para la calefacción doméstica, se disparó 11.3 por ciento. Solo el aumento anual de 0.9 por ciento en el costo de la gasolina estuvo por debajo de la tasa de inflación, un resultado que, según los analistas, refleja la caída de 20 por ciento en los precios mundiales del petróleo durante el último año.

Entonces, ¿qué es lo que falló para un presidente que prometió a los votantes estadunidenses precios más bajos? En su primer día en el cargo, Trump declaró una “emergencia energética nacional” y aceleró el proceso de permisos para proyectos, recortó drásticamente las regulaciones ambientales y eliminó la pausa en las aprobaciones de terminales de gas natural licuado (GNL).

Sin embargo, sus políticas no lograron impulsar la perforación, ya que el número de plataformas petroleras y de gas se redujo a 545 el mes pasado, frente a las 589 de diciembre de 2024, según Baker Hughes, una compañía de servicios petroleros. La producción de petróleo aumentó este año debido a los avances tecnológicos y la eficiencia de la perforación, pero el crecimiento se está desacelerando y caerá el próximo año debido a la debilidad de los precios, de acuerdo con los pronósticos de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA, por su sigla en inglés).

Sin embargo, las políticas de Trump tienen resultados en un área clave: acelerar el auge del gas natural licuado en Estados Unidos. Las exportaciones de este combustible superenfriado alcanzaron un nuevo récord de 10.9 millones de toneladas métricas el mes pasado, frente a los 10.1 millones de octubre. Estados Unidos ya es el mayor exportador del mundo, pero desde que asumió el cargo, Trump redobló sus esfuerzos, dando luz verde a tres nuevas instalaciones y exigiendo a los líderes europeos la compra de 750 mil millones de dólares en GNL para finales de 2028.

Los analistas pronostican que el volumen de exportación de gas natural licuado estadunidense se duplicará para 2030, lo que llevó al Instituto Americano del Petróleo a celebrar 2025 como un “año histórico” para la política energética.

GRÁFICO:

En punto máximo

La industria del GNL genera miles de millones de dólares al año en ingresos de impuestos y sustenta alrededor de 270 mil empleos, de acuerdo con S&P Global. Sin embargo, entre las organizaciones de consumidores y de negocios existe la preocupación de que el aumento de las exportaciones —que actualmente representan 10 por ciento de la producción de gas estadunidense y se espera que aumenten a 20 por ciento para 2030— esté impulsando al alza los precios a nivel interno, sobre todo cuando la demanda de los hogares alcanza su punto máximo.

El mes pasado, en medio de gélidas temperaturas, los precios mayoristas del gas alcanzaron su nivel más alto desde la crisis de energía de 2022 después de la invasión de Rusia a Ucrania. Esta tendencia también impulsa hacia arriba los precios de la electricidad, ya que alrededor de 40 por ciento de la energía eléctrica de Estados Unidos se genera en centrales de gas.

“Cuando el gas para la exportación se convierte en una proporción significativa de la demanda total, la relación entre los precios internacionales del gas y los precios nacionales se fortalece, lo que resulta en precios nacionales más altos y no en precios de exportación más bajos”, dijo Kevin Morrison, analista del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (Instituto de Economía de Energía y Análisis Financiero), un grupo de expertos respaldado por organizaciones ambientales.

Morrison indicó que Australia experimentó un aumento similar en los precios nacionales del gas natural cuando construyó una flota de terminales de gas natural licuado. Los altos precios perjudicaron la demanda industrial y provocaron la pérdida de empleos en el sector de fabricación, lo que provocó una reacción negativa de consumidores y empresas, indicó Morrison.

Australia acaba de presentar planes para una política de reserva de gas que obligará a las compañías de energía a apartar entre 15 y 25 por ciento del gas extraído en el país para uso local con el fin de reducir los precios.

La industria estadunidense del gas natural licuado argumenta que la situación en Estados Unidos es diferente a la de Australia, ya que no hay escasez de gas gracias a la producción masiva posible en las regiones de gas y petróleo de esquisto.

Un funcionario del Departamento de Energía añadió que una investigación del gobierno demostró que las exportaciones tuvieron un impacto insignificante en los precios mayoristas del gas natural a escala nacional y que el GNL estadunidense es esencial para ampliar el suministro de energía local confiable y de bajo costo.

El presidente de Estados Unidos tendrá que esperar que la industria del GNL tenga razón. “Lo que Trump hizo fue complacer a la industria exportadora de gas natural licuado, sin tomar en cuenta para nada la asequibilidad de la energía”, afirmó Tyson Slocum, director del programa de energía de Public Citizen, una organización de defensa del consumidor. Cualquier nuevo aumento en los precios del gas en EU va a intensificar estas críticas.


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