Los bonos del gobierno de Estados Unidos a largo plazo fueron golpeados por una nueva ola de ventas, ya que la intervención del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para apuntalar el mercado no logró calmar el nerviosismo de los inversionistas.
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años subió 0.06 puntos porcentuales para llegar a 5.24 por ciento, revirtiendo la mayor parte de la caída de 0.09 puntos porcentuales que siguió al anuncio del Tesoro del miércoles.
El departamento informó que “al menos duplicaría” sus compras de los valores con vencimiento entre 10 y 30 años, aumentando dichas transacciones de 2 mil millones de dólares a “al menos” 4 mil millones.
“No creemos que esta (intervención) pueda tener éxito de forma aislada”, dijo Eoin Walsh, gestor de cartera de TwentyFour Asset Management. “Intervenciones de este tipo parecen un curita”, señaló.
Otros bonos globales también se vendieron. El rendimiento de los bonos del gobierno británico a 30 años subió 0.02 puntos porcentuales para llegar a 5.81 por ciento después de caer 0.05 puntos porcentuales el miércoles.
Bessent intentó disipar las preocupaciones nuevamente, argumentando que el mercado se “adelantó un poco” y señaló que la administración dará a conocer un nuevo impulso para reducir el déficit presupuestario en los próximos días.
“Creemos que hay muchos factores subyacentes que el mercado no está viendo”, dijo en una entrevista en CNBC.
El secretario del Tesoro dijo que hay “muchas posibilidades” de que el déficit hubiera alcanzado su punto máximo y dijo que los nuevos ingresos de aranceles y las medidas de mano dura contra el fraude que planea el vicepresidente J. D. Vance ayudará a impulsar los ingresos del gobierno estadunidense.
Pero la intervención de Bessent tuvo un impacto limitado. La deuda del gobierno estadunidense se vendió modestamente después de sus comentarios, dejando los rendimientos apenas por debajo de sus máximos anteriores.
El dólar estadunidense, que cayó bruscamente luego del anuncio del miércoles, continuó con su caída ayer. Un índice del valor del dólar frente a una canasta de sus pares cayó hasta 0.3 por ciento después de una baja de 0.8 por ciento el miércoles. Después recuperó cerca de la mitad de las pérdidas iniciales de ayer para cotizar con una disminución de 0.1 por ciento.
Carga de la deuda
La venta subraya la profunda preocupación entre los inversionistas por la creciente carga de la deuda pública de EU y si los responsables políticos podrán contener la erupción de inflación provocada por la guerra del presidente Donald Trump contra Irán. Esas preocupaciones han pesado particularmente sobre la deuda a largo plazo en los últimos meses, con el rendimiento a 30 años subiendo desde el 4.9 por ciento a finales de junio.
Los analistas de Wall Street, muchos sorprendidos por el plan de recompra del Tesoro, señalaron que era poco probable que la medida tuviera la magnitud suficiente para disipar las preocupaciones de los inversionistas.
“Sin un giro hacia la consolidación fiscal —impuestos más altos, un ritmo más lento del gasto del gobierno o reducciones directas del mismo, como ocurrió en la década de 1990— las recompras sólo serán temporales”, dijo Joe Brusuelas, economista jefe de la firma de servicios profesionales RSM US.
Bessent dijo a CNBC que existe “una gran probabilidad” de que Estados Unidos comience a reducir su déficit fiscal.
“Creemos que los rendimientos no reflejan los fundamentos subyacentes”, dijo. “Consideramos que la liquidez, sobre todo en el tramo de 30 años, es muy deficiente”.
Bessent también reiteró que las recompras del Tesoro “pueden superar 4 mil millones de dólares por emisión”, en consonancia con el anuncio realizado el miércoles.
La deuda nacional de EU alcanzó la cifra récord de 40 billones de dólares el miércoles, de acuerdo con los datos del Departamento del Tesoro. En los últimos años, el gobierno ha registrado sistemáticamente déficits equivalentes a 6 por ciento del PIB y no se espera que los reduzca a corto plazo, debido a los recortes fiscales de Trump y a su promesa de aumentar el gasto en defensa en más de un 50 por ciento, hasta alcanzar 1.5 billones de dólares anuales.
Opiniones pesimistas
Analistas de MUFG dijeron que existe la percepción de que al anuncio no programado del Tesoro le “falta un plan estratégico”.
“El peligro ahora, después de este anuncio… es que resulte contraproducente y reduzca el interés por mantener activos estadunidenses, por la exposición al dólar o por ambos”, dijeron.
Añadieron que Bessent no estaba siguiendo su propio consejo de centrarse en las políticas en lugar de en las señales dirigidas al mercado, al no reducir el déficit fiscal de EU mediante la consolidación fiscal.
Keith Patton, responsable de tasas globales y renta fija flexible en Columbia Threadneedle Investments, calificó el plan que anunció Bessent de “ínfimo” en comparación con los exitosos planes de expansión cuantitativa de la Fed.
“Ese tipo de intervenciones sólo funcionan si van acompañadas de iniciativas políticas clave, sobre todo en materia de gasto”, dijo. No se espera una reducción del presupuesto en un “futuro previsible”, agregó.
Kit Juckes, director global de estrategia de divisas de Société Générale, señaló que está “a debate” si el anuncio del Tesoro lograría mantener bajos los rendimientos.
“A medida que el nivel de deuda pública estadunidense alcanza ciento por ciento del PIB y los déficits presupuestarios se mantienen altos”, la disposición de los inversionistas extranjeros a comprar activos de EU “se convertirá en un problema creciente”, indicó.
Juckes añadió que esto “obligará a EU a endurecer la política fiscal, aceptar mayores costos de endeudamiento o dejar que el dólar se debilite. No hace falta ser un genio para adivinar qué solución considera ahora el mercado como la más probable”.