China inicia persecución fiscal global a ultrarricos

Las autoridades han intensificado el control sobre las ganancias de capital y las inversiones en el extranjero, incluso desde el año 2000, por la compra de inmuebles, metales preciosos y criptomonedas

FUENTE: Ministerio de Finanzas, Wind y cálculos de Financial Times • FOTOGRAFÍA: Reuters • GRÁFICO: Mauricio Ledesma
Leo Lewis, Edward White, Sun Yu y Owen Walker
Tokio, Shanghái, Nueva York y Singapur /
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China puso en marcha una campaña mundial para recuperar cientos de miles de millones de dólares en impuestos no pagados que se remontan a décadas, en un intento de Pekín por cubrir un creciente déficit fiscal al fijar la mira en las grandes fortunas.

Las autoridades han intensificado el control sobre las ganancias de capital y las inversiones en el extranjero, en algunos casos remontándose hasta el año 2000, en una campaña que se produce en un momento en que Pekín también busca ampliar significativamente el control sobre los flujos hacia el exterior.

A los bancos chinos y a otras instituciones financieras se les ordenó que revisen las inversiones en el extranjero de ciudadanos chinos ricos para verificar si sus ingresos se declararon a las autoridades fiscales de Pekín, informaron funcionarios extranjeros, así como banqueros y gestores chinos de oficinas familiares.

Estas iniciativas, que forman parte de un conjunto de reformas fiscales dirigidas a los sectores más ricos del país —incluidos los fideicomisos en el extranjero— centran la atención en las ganancias obtenidas mediante la compra de bienes raíces, acciones, metales preciosos y criptomonedas, entre otros activos.

El carácter retroactivo de la campaña —con revisiones que en algunos casos se remontan a más de 25 años atrás— fue confirmado por diversos funcionarios, banqueros y asesores.

En los últimos meses, los bancos chinos han coordinado cada vez más sus acciones con las autoridades fiscales para congelar las cuentas de depositantes ricos hasta que los funcionarios verifiquen que se pagaron los impuestos correspondientes a las ganancias de capital generadas por activos, cuentas y fideicomisos en el extranjero, señaló un banquero del sur de China.

“Lo habitual es que estas personas ricas paguen inmediatamente las multas y los impuestos en efectivo para reactivar sus cuentas”, dijo el banquero.

Los plazos aplicados en esta campaña de recaudación fiscal parecen variar considerablemente. En un caso concreto, el responsable de una oficina familiar con sede en Shenzhen indicó que a sus clientes se les exigió el pago de impuestos sobre las ganancias de activos en el extranjero correspondientes al periodo 2017-2022. No se ofreció ninguna explicación sobre por qué se centraba la atención en ese periodo específico.

El motivo de esta nueva campaña es “claramente fiscal”, señaló Victor Shih, profesor de economía política china en la Universidad de California en San Diego.

Los ingresos presupuestarios de China, que dependen en gran medida de la recaudación fiscal, se estancaron en su mayor parte desde la pandemia, registrando una caída de 1.7 por ciento hasta 21.6 billones de yuanes (3.2 billones de dólares) en 2025. Los ingresos públicos totales procedentes de la venta de terrenos, que alguna vez fueron una fuente fundamental de ingresos para el Estado, se desplomaron desde el máximo de 8.7 billones de yuanes que se alcanzó en 2021 hasta 4.15 billones de yuanes, después de la crisis del mercado inmobiliario.

Adiós vacío legal

El mes pasado China introdujo reglas fiscales de gran alcance para los activos transferidos a fideicomisos en el extranjero, cerrando así un vacío legal que durante mucho tiempo utilizaron personas ricas para proteger sus activos fuera del país, según un comunicado conjunto del Ministerio de Finanzas y la Administración Estatal de Impuestos de China.

En virtud de las nuevas normas, los ingresos generados por estos fideicomisos en el extranjero estarán sujetos a un impuesto de 20 por ciento en diversas etapas.

Un banquero radicado en Singapur, que maneja activos en el extranjero de clientes chinos ricos, dijo que el impuesto sobre los fideicomisos en el extranjero causó “conmoción” entre sus clientes.

“Hay personas que crearon fideicomisos para activos de dominio público, como acciones de empresas que cotizan en bolsa. En la época en que las ofertas públicas iniciales eran muy frecuentes, contar con la estructura de fideicomiso adecuada permitía obtener ventajas fiscales sobre los ingresos. Esta nueva normativa puso fin a esa ventaja”, dijo el banquero.

Si bien algunas estructuras offshore (en el extranjero) complejas pueden quedar exentas de las nuevas reglas, se espera que muchos titulares de fideicomisos deban afrontar obligaciones fiscales puntuales; es probable que algunos vendan activos para cubrir los pagos, señalaron los expertos.

Los medios chinos informaron que las autoridades comenzaron a aplicar un impuesto de 20 por ciento sobre los dividendos y los intereses generados por pólizas contratadas en el extranjero. Las acciones del grupo asegurador Prudential, con su atención centrada en el mercado asiático, cayeron hasta 13 por ciento en Londres después de conocerse la noticia, mientras que las de HSBC descendieron más de 6 por ciento antes de recuperar parte de su valor.

Junto con un conjunto de reformas fiscales, estas nuevas medidas alinearán más el sistema tributario de China con el de Estados Unidos, donde los contribuyentes estadunidenses suelen pagar impuestos por sus ingresos globales.

“Los reguladores han reforzado progresivamente el control sobre los flujos de capital transfronterizos, la declaración de ingresos en el extranjero y las operaciones de cambio de divisas, limitando así las posibilidades de que los ciudadanos chinos ricos transfieran activos al extranjero o estructuren sus asuntos fiscales mediante vehículos offshore”, dijo Ye Yongqing, abogado fiscalista residente en Shanghái y socio del bufete Anli Partners.

Añadió que Pekín está adoptando un enfoque respecto a los fideicomisos en el extranjero similar al del código fiscal estadunidense, rechazando en líneas generales que los residentes fiscales los utilicen para aplazar o eliminar sus obligaciones tributarias.

Además, hay señales de que una actitud más rigurosa en la recaudación de impuestos a las personas ricas de China dio frutos en los últimos años.

La recaudación del impuesto sobre la renta de las personas físicas aumentó 11.5 por ciento en 2025 gracias a campañas previas, incluidas las relativas a las operaciones de acciones en Hong Kong. Esta cifra supera por mucho el crecimiento general de la recaudación fiscal, que fue de 0.8 por ciento, según datos oficiales.

La directora de una firma de inmigración con oficinas en China y Nueva York señaló que las autoridades inicialmente centran su atención en aquellos ciudadanos chinos ricos que operan con acciones estadunidenses a través de Hong Kong u otros canales en el extranjero.

Espera que el escrutinio se extienda a personas con importantes activos financieros en cuentas bancarias en el extranjero -especialmente en Hong Kong- y, posteriormente, a otras formas de patrimonio “offshore”, incluidas los bienes inmuebles.

A la presión que soportan los ciudadanos chinos ricos con intereses en el extranjero se suma la confusión en torno a la definición de residencia fiscal establecida por Beijing. Las personas que pasan menos de 183 días al año en China pueden seguir siendo consideradas residentes fiscales chinos, independientemente de su pasaporte extranjero o estatus migratorio, a menos que renuncien formalmente a la nacionalidad china y dejen de residir en el país durante la mayor parte del año.

David Lesperance, un abogado con residencia en Asia cuyos clientes incluyen familias ricas de Hong Kong y China, opina que la inteligencia artificial le permite a las autoridades chinas realizar análisis forenses de los registros de inversión a una velocidad mucho mayor y a un costo más bajo que anteriormente.

Lesperance añadió que, ante la creciente presión de este año, al menos seis de sus clientes chinos con patrimonios netos superaltos decidieron poner en marcha sus planes para abandonar la segunda economía más grande del mundo.

La Administración Estatal de Impuestos no respondió a una solicitud de comentarios.


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