Cómo la salida a bolsa de Shein perdió su brillo

El minorista de moda rápida, que alguna vez gozó de un gran éxito, se prepara para salir a bolsa en Hong Kong con una cuarta parte de su valor máximo después de años de salidas en falso

Una prestigiosa colocación en el extranjero puede consolidar su reputación. SARA MEYSSONNIER/REUTERS
William Langley y
Guangzhou, Hong Kong /
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En abril de 2022, el minorista de moda rápida Shein vivía un momento de gran éxito. Los confinamientos por la pandemia y el furor en las redes sociales generado por los “Shein hauls” (los videos en los que se muestran varios productos de la marca que fueron comprados) atrajeron a los consumidores jóvenes hacia sus prendas económicas y a la moda, convirtiéndola en el minorista de ropa más grande de EU por ventas.

Los inversores llegaron a darle a la compañía una valoración hasta de 100 millones de dólares (mdd), y parecía encaminada a una salida a bolsa que consolidaría su posición como una de las marcas de consumo chinas de mayor éxito a nivel mundial.

Sin embargo, después de cuatro años, dos salidas en falso y miles de millones de dólares en valor teórico perdido, ese proceso apenas ahora se acerca a su desenlace.

Shein avanza con dificultades hacia su salida a bolsa en Hong Kong con una valoración que representa una cuarta parte de su máximo histórico; busca recaudar entre 1 mil 700 y 1 mil 800 millones de dólares, lo que representaría una capitalización de mercado de entre 25 mil 700 y 26 mil 800 mdd. La compañía se enfrenta a investigaciones comerciales en la Unión Europea y EU, al tiempo que prácticamente se cerró el vacío legal fiscal que beneficiaba a su modelo de negocio.

La historia de cómo salió mal el intento de Shein de salir a bolsa después de cuatro años de gestiones sirve de advertencia para las empresas atrapadas en medio de la creciente rivalidad entre Beijing y Occidente.

“Es una de las candidatas a salir a bolsa que se observan con más atención del mundo y un indicador clave para todo el modelo de comercio electrónico de moda ultrarrápida”, dijo Brittain Ladd, consultor de cadena de suministro radicado en Texas y antiguo empleado de Amazon y Dell.

Para Shein, que fabrica sus productos en China pero no los vende allí, una prestigiosa salida a bolsa en el extranjero representaba una oportunidad para consolidar su reputación como gigante mundial de la moda y acceder al capital occidental.

La compañía contrató a Donald Tang, un extravagante antiguo banquero de inversión de Bear Stearns, para liderar el proceso de salida a bolsa. Sin embargo, Tang, quien dejó el cargo de presidente ejecutivo a principios de este año, se enfrentó a una batalla cuesta arriba.

El entusiasmo de los inversionistas por la compañía comenzó a decaer a finales de 2022, en medio de un desplome generalizado del sector de tecnología. Para octubre, sus acciones cotizaban en mercados secundarios a niveles que valoraban a Shein entre 65 mil y 85 mil millones de dólares. Meses más tarde, la compañía recaudó dinero con una valoración de 66 mil mdd, lo que representaba un descenso de un tercio respecto a su máximo de abril.

Los minoristas de EU y Europa expresaban su indignación ante lo que consideraban competencia desleal por parte de la moda rápida china. Las autoridades estadunidenses preparaban medidas para eliminar las exenciones fiscales por el régimen de los de minimis aplicables a paquetes con un valor por debajo de 800 dólares, un mecanismo que Shein utilizaba para evitar el pago de aranceles en sus envíos. Iniciativas similares se llevaron a cabo o están en curso en el Reino Unido y la Unión Europea.

Mientras tanto, reguladores y políticos comenzaron a examinar minuciosamente el modelo de negocio de la empresa, planteando preguntas sobre las prácticas laborales y los temas de sustentabilidad en sus cadenas de suministro.

Existía una preocupación especial por los posibles vínculos con el algodón producido en la región china de Xinjiang, donde el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció detenciones masivas y prácticas de trabajo forzoso impuestas a grupos minoritarios; acusaciones que Beijing niega.

Perris Lee, responsable de mercados de capitales de renta variable para la región Asia-Pacífico en Mergermarket, señaló que Shein se expuso a un mayor escrutinio al iniciar el proceso de salida a bolsa en EU. “Fue entonces cuando la gente dijo: ‘Madre mía, existe este vacío legal fiscal y este... problema laboral’”.

Shein dijo anteriormente que aplica una “política de tolerancia cero” frente al trabajo forzoso y argumenta que sus bajos costos se deben a la eficiencia de sus cadenas de suministro, y no a vacíos legales fiscales.

La empresa intentó disipar las preocupaciones tratando de “deschinizar” (desvincularse de China) su imagen. En 2022 trasladó su domicilio a Singapur. Durante una conferencia celebrada en Los Ángeles en 2024, Tang dijo que Shein es, en esencia, una “empresa estadunidense”, unas declaraciones que generaron críticas en China. En su sitio web, la compañía se definía como un “minorista global de moda y estilo de vida en línea con sede en Singapur”.

Las partes interesadas no estaban convencidas. A principios de 2024, ante la creciente oposición regulatoria y política, la empresa cambió sus planes de salida a bolsa hacia Londres. En ese momento, Tang declaró al FT que Shein había logrado “avances” a la hora de modificar la percepción de que estaba controlada por China, pero “no los suficientes” para ganarse a los legisladores estadunidenses.

Posteriormente dijo que Londres contaba con un “mercado de capitales fantástico”, con “la mejor zona horaria, el mejor idioma...la mejor separación entre el ámbito jurídico y el político y...uno de los estándares más elevados de rendición de cuentas”.

Sin embargo, trasladar la salida a bolsa no resolvió los problemas de fondo de Shein.

La victoria electoral de Donald Trump en 2024 aceleró el fin de las exenciones de los de minimis y trajo consigo la imposición de aranceles más altos a los productos chinos. Tanto en EU como en Europa, Shein se enfrentaba a retos crecientes por parte de competidores como Temu -propiedad de PDD- que aumentaba rápidamente su participación de mercado.

Los inversionistas empezaron a cuestionar si Shein sería capaz de mantener siquiera la valoración de 66 mil millones de dólares, ya muy reducida respecto a niveles anteriores, que se alcanzó en su última ronda de financiamiento de 2023. Algunos abogaban por que la empresa recortara esa cifra hasta los 30 mil mdd, según informó el FT en febrero del año pasado.

Por otro lado, en su país los esfuerzos de Shein por “desvincularse de China” se habían convertido en un punto conflictivo para el regulador de valores del país, cuya aprobación es necesaria para cualquier salida a bolsa en el extranjero.

Esto resultó ser un obstáculo importante para los planes en Londres. Si bien la Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés) del Reino Unido dio a Shein su aprobación inicial para cotizar en Londres, la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC, por sus siglas en inglés) expresó sus objeciones sobre la forma en que la empresa describía sus posibles vínculos con Xinjiang en su informe de riesgos.

Para mayo del año pasado, llegó el momento de pasar al plan C. La empresa comenzó a fijar su atención en Hong Kong, donde consideraba que sería más sencillo obtener la aprobación de la CSRC.

Además, trabajó en reconstruir su imagen como entidad china; su reservado fundador, Xu Yangtian, realizó su primera gran aparición pública en una conferencia gubernamental en febrero de este año para elogiar a los funcionarios del Partido Comunista y destacar las raíces locales de la compañía.

“Lo ideal habría sido que Shein lanzara su salida a bolsa en un mercado financiero mundial de primer nivel, como Nueva York o Londres, pero lamentablemente ninguna de las dos opciones prosperó”, señaló Sheng Lu, profesor de la Universidad de Delaware especializado en la industria de la moda.

Mientras tanto, la frustración acumulada desde hace mucho tiempo respecto a la moda rápida y el impacto del comercio electrónico en los minoristas locales estalló en forma de apasionadas protestas en París, ciudad donde la empresa abrió su primera tienda física a finales del año pasado.

Posteriormente, la Comisión Europea inició una investigación sobre los algoritmos de la plataforma en virtud de la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés), así como sobre las acusaciones de que vendedores externos en su mercado en línea comercializaban armas y muñecas sexuales con apariencia infantil.

Esa investigación podría conducir a una sanción de hasta el 6 por ciento de los ingresos globales de Shein. En febrero, la compañía dijo que se tomaba muy en serio sus obligaciones derivadas de la DSA y que “siempre había colaborado plenamente con la Comisión Europea”.

La acumulación de problemas regulatorios, fiscales y relacionados con los consumidores mermó aún más la valoración de la compañía. Este mes, el FT informó que los asesores de la salida a bolsa propusieron a los inversionistas una valoración inferior a los 30 mil millones de dólares, por debajo de las expectativas de Shein, y que muchos de los inversionistas ancla son ya accionistas de la compañía.

En un borrador del folleto informativo que se presentó el mes pasado ante la bolsa de valores de Hong Kong, Shein reveló una pérdida neta de 99 millones de dólares en el primer trimestre del año en curso. La utilidad neta anual se moderó hasta los 2 mil mdd en 2025, frente al máximo de 3 mil 400 millones registrado el año anterior.

En esa documentación, la empresa indicó que está “explorando una amplia gama de opciones” para hacer frente al aumento de los aranceles, “incluido el incremento de nuestros precios en el mercado estadunidense para compensar parte del aumento de los costos”. Shein también reveló que la compañía es investigada por la Comisión Federal de Comercio, aunque ni la empresa ni el organismo regulador estadunidense ofrecieron detalles sobre el objeto de la investigación.

Algunos analistas dijeron que la importante reserva de efectivo e inversiones a corto plazo de Shein, que asciende a 15 mil millones de dólares, sugiere que la empresa no necesita recaudar capital y que su salida a bolsa busca ofrecer una vía de salida a los inversionistas iniciales. En el documento presentado, Shein dijo que planea destinar los fondos recaudados a tecnología, mercadotecnia e “iniciativas para promover la responsabilidad corporativa”, tales como programas de capacitación para proveedores.

Ladd, consultor de cadenas de suministro, dijo que el futuro de Shein reside en hacer que crezcan sus plataformas de terceros, abrir su infraestructura logística a grandes minoristas ya establecidos y buscar nuevos mercados fuera de EU y la Unión Europea.

“Shein está perdiendo el acceso a una ventaja regulatoria que formaba parte esencial de su modelo de negocio”, señaló. “Las modificaciones en las normas de los de minimis causaron una disrupción en la forma cómo opera toda la compañía”.


  • Arjun Neil Alim

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