Cómo reducir el riesgo que representa Estados Unidos

Como pueden atestiguar el presidente de la Fed o Dinamarca, apaciguar a Trump solo sirve hasta cierto punto; se gana tiempo, pero no sustituye la protección contra una superpotencia sin escrúpulos

El presidente estadunidense se reunió el año pasado con Keir Starmer, primer ministro de Reino Unido. CARL COURT/AFP
Edward Luce
Washington /

Hasta hace poco el mundo creía que la desvinculación entre Estados Unidos y China estaba en camino. Resulta que la mayoría de los países ahora se apresuran a reducir el riesgo de EU. Como pueden atestiguar Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, o Dinamarca, uno de los aliados más leales de Washington, apaciguar a Donald Trump solo sirve hasta cierto punto. Se gana tiempo, pero no sustituye la protección contra una superpotencia sin escrúpulos. Por tanto, nos encontramos en las primeras etapas de un proceso acelerado de reducción del riesgo del país norteamericano.

El distanciamiento social de la potencia hegemónica mundial es un asunto doloroso, sobre todo si eres un aliado. Sin embargo, los amigos de Estados Unidos son los que más lo necesitan. Su lugar en el estrellato residía en el mundo creado por EU. Por tanto, el impacto para los aliados europeos y asiáticos es proporcionalmente mayor. Pero el repudio de la nación norteamericana al “orden internacional liberal” también es una conmoción —aunque en muchos sentidos agradable— para China, su principal adversario. Pekín ahora se postula para ser el principal proveedor de bienes públicos globales, incluyendo estabilidad.

Mientras los líderes de todo el mundo convergen en Davos, Suiza, la mayor parte de la conversación gira en torno a cómo se debe lidiar con Trump, quien lleva a la mitad de su gabinete. Una versión de China más tranquila estará allí para recoger los pedazos. En ese sentido, hoy es un día de suma cero. Una pérdida para Estados Unidos es una ganancia para China. Los países del hemisferio de EU, incluido Canadá, se acercan a Pekín. Mark Carney, primer ministro canadiense hará escala en China antes de dirigirse a Davos. Según el itinerario de Carney, así será la diplomacia global.

Los países reducen el riesgo en dos áreas principales. La primera es la económica. Carney vuelve a estar a la cabeza. Casi tres cuartas partes de las exportaciones de Canadá tienen como destino Estados Unidos, una cifra que pretenden reducir por debajo de 50 por ciento. Gran parte se desviará a China e India.

La conclusión por parte de Europa la semana pasada sobre un acuerdo de libre comercio con el Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), y el convenio de Reino Unido con India el año pasado son cocreaciones de Trump. El debate en Gran Bretaña sobre dejar atrás el brexit y acercarse a la Unión Europea también se debe en parte a Trump.

Impulso a pactos y mercados

Está impulsando todo tipo de conversaciones de terceros que no ocurrían hace un año. Europa quiere asociarse con el grupo del Acuerdo Transpacífico. El hecho de que China no sea miembro, pero quiera unirse, mientras que Estados Unidos se retiró durante el primer mandato de Trump, lo dice todo.

Es mucho más difícil diversificarse del dólar estadunidense; sin embargo, el ataque, ahora abierto, de Trump a la independencia de la Reserva Federal —incluido el inicio de una investigación penal contra su presidente— también impulsa esa postura. Sin importar si Powell es juzgado (y, aún menos probable, condenado), los inversionistas pueden esperar una era de aumento de la inflación estadunidense y una caída del dólar. Cualquiera que sea el “Kevin” que reemplace a Powell será el chivo expiatorio de Trump. La era del dinero fácil en Estados Unidos probablemente sobrevivirá al auge de la inteligencia artificial (IA).

El precio del oro —la mejor protección contra la guerra y la peste en la historia— ya subió más de 70 por ciento desde que Trump asumió el cargo el año pasado. El oro también absorbe una parte cada vez mayor de las reservas de los bancos centrales mundiales a expensas del dólar. Hasta el momento, ningún inversionista estadunidense ha llegado a amenazar con una huelga de compras de bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Trump parece que pasa por alto que los mercados son al menos tan importantes como la Reserva Federal a la hora de fijar los costos de endeudamiento. Las grandes retiradas de capitales extranjeros pueden acabar rápido con las ganancias de dinero fácil derivadas de los recortes de las tasas de interés a corto plazo.

Adopción de energía nuclear

Deshacerse de los bonos del Tesoro es la versión financiera de la opción nuclear. La opción nuclear real también se perfila en la cobertura geoestratégica. A los adversarios de Estados Unidos no les pasa por alto que Trump habla con buenos ojos de un país de Corea del Norte nuclear. Si Venezuela fuera un estado nuclear, Nicolás Maduro no estaría ahora en una cárcel de Brooklyn.

Corea del Sur, Alemania, Australia, Polonia e incluso Canadá debaten, en mayor o menor medida, si deben adoptar la energía nuclear. Si Trump llega a anexar a Groenlandia, Canadá lo consideraría seriamente. La desactivación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) puede desencadenar una búsqueda más amplia de seguridad en el resto de Occidente. Dinamarca ahora ve las ventajas de algún tipo de paraguas nuclear europeo.

No existe un precedente histórico de una potencia dominante que haya abandonado de manera voluntaria su liderazgo, en lugar de ser derrotada durante una guerra o por declive natural. Cumplir con las demandas cada vez más aleatorias de un titán revisionista impone un costo de oportunidad a la construcción de sistemas alternativos. Los aliados de Estados Unidos se encuentran ahora en ese punto de inflexión entre el pasado y el futuro, mientras que Trump les facilita la decisión.

Subir el precio de la protección estadunidense es una cosa, y es razonable. Pero ningún cliente en su sano juicio pagaría más por un producto del que no está seguro de que vaya a llegar. Contrario a las analogías con la mafia, Trump le ofrece a los socios de Estados Unidos un trato que no pueden aceptar.


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