Compañías independientes se disputan yacimientos de Venezuela

Empresarios wildcatters buscan aventajar a rivales más grandes que aún sopesan riesgos de reingresar al país tras la captura de Maduro; “las firmas pequeñas son las mejor posicionadas”: expertos

Los proyectos en la Faja del Orinoco requieren tecnología y un nivel de inversión de capital, afirman analistas. HENRY CHIRINOS/EFE
Malcolm Moore, Jamie Smyth y Ilya Gridneff
Londres, NY y Toronto /

Los empresarios petroleros wildcatter (buscadores independientes) compiten por cerrar acuerdos en Venezuela, ya que intentan adelantarse a las grandes compañías que aún evalúan los riesgos de volver a ingresar al país luego de la captura de Nicolás Maduro.

Muchos tienen experiencia trabajando en Venezuela, mientras que algunos ya alcanzaron acuerdos en el país, lo que puede permitirles reanudar sus operaciones más rápido si Estados Unidos levanta las sanciones y logran obtener financiamiento.

José Francisco Arata, nacido en Venezuela y director ejecutivo de la canadiense New Stratus Energy, quien trabajó en la industria petrolera del país en las décadas de 1980 y 1990 y ahora tiene su residencia en Colombia, dijo que su empresa estuvo siguiendo la situación en Caracas durante meses. Tiene derechos para operar en cuatro campos en el este de Venezuela si EU levanta las sanciones.

“Les puedo decir que desde las 2 de la mañana del 2 de enero, mi teléfono no deja de sonar”, declaró a Financial Times. “Ya estuvimos allí, tenemos la experiencia, sabemos cómo operar localmente porque somos venezolanos y contamos con un grupo de inversionistas dispuestos a volver con la inversión necesaria”.

Ali Moshiri, ex director de Chevron para América Latina, declaró a Financial Times esta semana que su fondo Amos Global Energy Management buscaba recaudar 2 mil millones de dólares para invertir en el país sudamericano.

EU impuso duras sanciones contra el régimen de Maduro durante la primera administración Trump bajo una campaña de “máxima presión”, que restringió la actividad de los extranjeros en la industria petrolera del país.

El año pasado, Washington endureció las sanciones, retirando las licencias para extraer y exportar petróleo venezolano a Chevron, la española Repsol, la italiana Eni y Global Oil Terminals, una compañía controlada por Harry Sargeant III, magnate de Florida con vínculos con el Partido Republicano.

La licencia de Chevron se restauró unos meses después, pero Repsol, Eni y Sargeant siguen cabildeando con el gobierno de Trump para reanudar sus operaciones e incluso ampliarlas.

Sargeant dijo que los operadores más pequeños desempeñarán un papel fundamental en la estabilización de Venezuela y su economía antes de que las grandes petroleras estadunidenses estén dispuestas a invertir.

“No veo a Venezuela como una opción para las grandes petroleras en el corto plazo. Tienen accionistas a los que deben rendir cuentas, problemas con los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) y un camino hacia la transición a la democracia y el estado de derecho antes de comprometerse. Por eso tienen que recurrir a las empresas y los buscadores de petróleo independientes que pueden entrar y estabilizar rápido, iniciar la recuperación y lograr que las cosas se muevan de nuevo.
“Es probable que las empresas que se muevan primero y con mayor tolerancia al riesgo capturen el mayor potencial de crecimiento”, explicó Carlos Bellorin, analista de la consultora de energía Welligence, en una nota. Añadió que “las pequeñas empresas independientes estadunidenses están mejor posicionadas para desempeñar ese papel. La razón es sencilla: conseguir uno o dos activos venezolanos de clase mundial puede ser realmente transformador: oportunidades de creación de empresas cada vez más escasas en otros lugares”.

Ejecutivos de algunas de las petroleras más grandes del mundo se reunirán con Donald Trump hoy en la Casa Blanca para analizar oportunidades de inversión. Sin embargo, a muchos les preocupan los riesgos financieros, políticos y legales de invertir miles de millones de dólares, dado el incierto entorno político en Venezuela. Los analistas dicen que esto puede brindar una oportunidad a las empresas más pequeñas y ágiles.

Aún ven obstáculos

Algunas consultoras de riesgo político, como Signum Global Advisers, organizan viajes de negocios a Caracas para que inversionistas estadunidenses se reúnan con socios locales y contactos políticos. Sin embargo, según los analistas, aún existen obstáculos legales, financieros y logísticos antes de que cualquiera de estos operadores más pequeños pueda iniciar operaciones.

Un empresario del sector que busca entrar en Venezuela y que pidió no ser identificado porque aún no cuenta con una licencia del Tesoro de EU para hacerlo, dijo que exploraron ubicaciones y que tienen una “comprensión real y en el campo”.

“Es una oportunidad única” para adquirir derechos sobre campos que producen, añadió.
Sin embargo, indicó que necesita que los bancos empiecen a ofrecer financiamiento para aprovechar la oportunidad. “Para empresas como la nuestra, que no tenemos el tamaño de una gran petrolera estadunidense y que tienen que pagar por adelantado, necesitamos crédito, y no lo hay, no solo para el sector de gas y petróleo, sino para ningún otro sector”.

También pidieron al gobierno de EU que comience a emitir licencias para que empresas estadunidenses inicien el proceso de negociación con Pdvsa, la petrolera estatal venezolana.

Elisabeth Eljuri, experta en gas y petróleo que ha trabajado en varios proyectos de reforma energética en América Latina, dijo que tomará tiempo para que las grandes empresas puedan evaluar la situación en Venezuela, lo que abrirá una ventana a participantes más pequeños con mayor disposición al riesgo. Sin embargo, añadió que, en última instancia, estos inversionistas solo podrán operar yacimientos petroleros más pequeños que requieren menor inversión de capital.

“Cualquier proyecto en la Faja del Orinoco, y el petróleo extrapesado que Venezuela tiene, requiere tecnología y un nivel de inversión de capital que los participantes más pequeños no pueden asumir”, dijo.

Elisabeth Eljuri añadió que tampoco está segura de la facilidad con la que los emprendedores podrán vender activos a empresas más grandes en una etapa posterior.

“Si soy una empresa, ¿participo en un proyecto que no cuenta con un contrato sólido ni una base legal sólida?”, preguntó.

Evanán Romero, antiguo miembro del consejo de administración de PDVSA que asesora a la industria petrolera estadunidense en su reingreso a Venezuela, restó importancia a las perspectivas para los emprendedores individuales.

“Lo que quiere el señor Trump, y lo apoyo plenamente, son grandes corporaciones”, dijo. “Necesitamos gente con mucho dinero, conocimientos y tecnología que puedan movilizar a fabricantes e ingenieros”.

Pero los participantes más pequeños, como Moshiri, antiguo ejecutivo de Chevron que dirige Amos Global Energy Management, tienen confianza en que podrán acceder al mercado venezolano y marcar la diferencia.

“El capital privado será el primero en entrar y asumir el riesgo”, dijo, y añadió que “hay un potencial enorme”

Con información de: Claire Jones


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