La verdad sobre que el futuro es incierto se hace más evidente cuando el invitado principal a una conferencia en una montaña suiza declara una guerra comercial contra los aliados más cercanos de su país, muchos de cuyos líderes también son invitados. Esto es, por lo menos, surrealista. Pero ¿qué significa para el futuro del mundo, y en particular para en materia económica, ser vulnerable a los caprichos impredecibles del presidente de la principal potencia global?
Analicemos primero la situación actual y la posible evolución de la economía en el futuro próximo. Las nuevas perspectivas económicas del Banco Mundial ofrecen una visión esclarecedora del pasado reciente. Señala: “La economía mundial demostró tener una notable resiliencia ante el aumento de las tensiones comerciales y la incertidumbre de políticas. El ritmo de crecimiento, más rápido de lo esperado, del año pasado coronó una recuperación de la recesión de 2020 sin precedente en seis décadas, incluso si las economías vulnerables de mercados emergentes y en desarrollo se quedan atrás”.
El hecho de que la recuperación del impacto económico de la pandemia fuera tan sólida es alentador. Esto se debe, en gran medida, a la eficacia de las vacunas, de cuyo desarrollo Donald Trump, con su operación Warp Speed, fue responsable. El contraste con la actitud hacia las vacunas de su segundo gobierno es asombroso.
Las dos recesiones mundiales más profundas desde 1960 ocurrieron en 2009 y 2020. La recuperación de esta última ha sido la más fuerte de todas: en cinco años, el PIB per cápita mundial superó en 10 por ciento su nivel de 2019. La recuperación en las economías de altos ingresos es más rápida que después de las recesiones anteriores. Si bien la recuperación de las economías de mercados emergentes y en desarrollo (EMDE) ha sido más rápida que en los países de altos ingresos, ha sido mucho más lenta que en el periodo 2010-2014.
Lo más preocupante es que un gran número de países en desarrollo han tenido un desempeño muy deficiente en el periodo más reciente: para 2025, el PIB per cápita en casi 90 por ciento de las economías de altos ingresos había superado su nivel de 2019; en cambio, se mantuvo por debajo del nivel de 2019 en más de una cuarta parte de las EMDE y en 40 por ciento de los países de bajos ingresos. Peor aún, la disminución de la proporción de la población en situación de pobreza extrema en los países más pobres se detuvo en la última década. Esto debe ser importante para los responsables de la formulación de políticas de todo el mundo. La drástica disminución de la proporción de personas en situación de pobreza extrema en el mundo fue un avance enorme.
¿A quién le importa en el mundo actual, cada vez más depredador? Quizá no a muchos de los presentes en Davos. Así que, centrémonos en lo que sí les importa: las perspectivas económicas globales en un mundo sujeto a los caprichos de un déspota desquiciado. (Sí: su deseo de poseer Groenlandia es demencial y su imposición de impuestos a su antojo es despótica).
Las recientes Perspectivas de la Economía Mundial del FMI son alentadoras. Prevén que “el crecimiento mundial se mantendrá resiliente en 3.3 por ciento en 2026 y 3.2 por ciento en 2027: tasas similares al 3.3 por ciento estimado para 2025”. Este pronóstico representa una ligera revisión al alza para 2026 y no presenta cambios para 2027 en comparación con octubre de 2025. En resumen, las políticas monetarias y fiscales expansivas, el auge de los mercados de valores y la euforia de la IA compensan tanto la incertidumbre generada por Trump como el impacto negativo de los aranceles, que fueron menos agresivos que los anunciados en abril, en el Día de la Liberación.
Entonces, ¿la era Trump es, a pesar de todo el ruido, “un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada”, al menos en lo que respecta a la economía? Aprendió que no puede intimidar a China. Cree que puede intimidar a todos los demás y, hasta ahora, nada sugiere que esté equivocado. El costo de sus expediciones a Venezuela y otras empresas similares parece modesto. En resumen, las ventajas pueden ser pequeñas, pero las desventajas también: ladra más que muerde.
Supongo que esta complacencia es errónea. Lo que estamos presenciando es un borrado a cámara lenta de los sistemas operativos del orden económico y político global.
Por tanto, dado que EU no es predecible ni está sujeto a ningún principio fundamental de acción, aparte de algunas ganancias a corto plazo, su credibilidad como socio y aliado confiable se está destruyendo, tal vez para siempre. A escala nacional, el estado de derecho, la estabilidad fiscal, la independencia de la Fed (y, por tanto, la estabilidad monetaria y financiera) y el compromiso con la ciencia están en tela de juicio.
A escala internacional, EU libra una guerra contra casi todas las instituciones importantes, en particular la Unión Europea. La Organización Mundial de Comercio se volvió irrelevante. La cooperación en materia de clima y salud está arruinada. En total, la administración anunció su decisión de retirarse de un total de 66 organizaciones internacionales, incluidas 31 entidades de la ONU.
Es posible que un entorno con tan poca cooperación e inestable no afecte la disposición de las empresas y los responsables de las políticas a hacer grandes apuestas sobre el futuro. Observemos el auge de la IA; es posible que los costos no sean inmediatos ni visibles; sin embargo, sabemos que las políticas populistas erosionan el rendimiento económico nacional. Lo mismo ocurre cuando el régimen en cuestión es una superpotencia mundial. Pero el daño también recaerá en la economía mundial, ya que perderemos muchos bienes públicos. Las víctimas pueden incluir el papel global del dólar y del sistema financiero estadunidense.
Al mismo tiempo, como nos indica la recuperación de la pandemia, la economía mundial goza de un gran impulso: después de todo, ha crecido cada año desde 1950. Se producen innovaciones importantes a un ritmo acelerado, no solo en Estados Unidos, sino también en otros lugares. Adam Smith dijo la famosa frase: “Hay mucha ruina en una nación”. Tenía razón, pero sería grotesco poner a prueba esta visión optimista hasta el punto de la destrucción de EU y mundial.