En un entorno mundial marcado por la volatilidad geopolítica y comercial, los directores generales deben replantear sus estrategias con una visión de largo plazo basada en resiliencia y solidez operativa, advirtió Gregory Daco, economista en jefe de EY-Parthenon.
El especialista señaló que la economía mundial atraviesa un nuevo paradigma caracterizado por choques de oferta simultáneos, mayores costos del comercio internacional, disrupciones tecnológicas impulsadas por la inteligencia artificial (IA) y presiones demográficas que están transformando la forma en que operan las empresas.
Frente a este escenario, Daco explicó que las compañías deben fortalecer dos capacidades clave: resiliencia para adaptarse rápidamente a cambios regulatorios y comerciales, y robustez financiera y operativa para resistir impactos prolongados.
¿Cuáles son los pasos que los CEOs deberían considerar al planear su estrategia para 2026–2028?
Estamos en un entorno económico inusualmente volátil. Los líderes empresariales deben entender que operamos bajo un nuevo paradigma económico, en el que los choques de oferta influirán cada vez más en la actividad productiva.
Vemos una convergencia de factores simultáneos: la política comercial y el mayor costo del comercio internacional; la revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial; los cambios demográficos y la reducción de la inmigración en varias regiones del mundo.
Todos estos elementos están transformando la manera en que las empresas operan y se convierten en palancas estratégicas clave para la toma de decisiones.
La incertidumbre por los aranceles del T-MEC frenó inversiones y obligó a replantear planes. ¿Qué deben analizar las empresas?
Hay dos elementos fundamentales.
El primero es la resiliencia, es decir, la capacidad de ser flexible y adaptarse a un entorno cambiante.
La política comercial evoluciona con gran rapidez, por lo que las empresas deben desarrollar escenarios, realizar simulaciones estratégicas y comprender cómo distintos cambios pueden impactar su operación para reaccionar con agilidad.
El segundo es la robustez, entendida como la capacidad de resistir choques. No se trata solo del corto plazo, sino de prepararse para los próximos años.
Esto implica conocer a fondo a proveedores y clientes, fortalecer el posicionamiento de marca, mantener balances sólidos y desarrollar una estrategia integral de IA que permita navegar la incertidumbre.
En este entorno, la resiliencia y la robustez son indispensables.
¿Cuáles son las principales preocupaciones de los empresarios y qué oportunidades detecta?
Estamos presenciando un rediseño de la política comercial mundial. Las economías no están abandonando la globalización, pero sí se están adaptando a una creciente fragmentación.
Eso abre oportunidades para fortalecer lazos con nuevos socios comerciales o profundizar relaciones existentes. También permite repensar formas más eficientes de operar en un entorno más fragmentado.
El mayor costo del comercio será persistente, pero las empresas que inviertan en resiliencia y robustez podrán adaptarse mejor y operar con mayor eficiencia dentro de este nuevo paradigma.
¿Qué temas deberían seguir con mayor atención en México?
La administración estadunidense está enfocada en fortalecer industrias y sectores estratégicos, y la política comercial gira en torno a ese objetivo.
Un punto clave será la revisión y posible renegociación del T-MEC. Habrá presión sobre México y Canadá en temas como contenido laboral, valor agregado regional, energía, minerales críticos y alineación general de políticas comerciales.
Estos elementos serán determinantes en la relación económica trilateral y en la redefinición de acuerdos comerciales con otros socios.
La IA podría elevar la productividad laboral mundial. ¿Qué sectores y regiones liderarán ese impulso?
La IA se encuentra en una fase inicial marcada por fuertes inversiones de capital. Muchas empresas están construyendo la infraestructura necesaria para capturar futuras ganancias de productividad, que se materializarán en los próximos años.
él dice...“La IA es otra área clave donde puede
Fortalecerse la colaboración bilateral”
Los sectores que lideran este proceso son tecnologías de la información, industrias tecnológicas y servicios profesionales y empresariales. Gradualmente, la adopción se extenderá a más sectores.
En términos geográficos, Estados Unidos lidera claramente el desarrollo tecnológico, seguido de cerca por China. México también busca beneficiarse de su estrecha relación con EU, tanto en IA como en otros sectores estratégicos.
¿México podría capitalizar mejor las oportunidades en IA?
Sin duda. Existe un interés por parte de EU en alinear estrategias con sus socios en áreas críticas: normas laborales, estándares ambientales, minerales estratégicos y política comercial.
La IA es otra área clave donde puede fortalecerse la colaboración bilateral.
Dado que será una fuente esencial de crecimiento en los próximos años, se abre una oportunidad importante para que ambos países desarrollen proyectos conjuntos y fortalezcan su integración tecnológica.
¿Cuál es el pulso que observa en México en términos de confianza e inversión?
Tanto en EU como en México persiste cautela en el sentimiento empresarial, con niveles de confianza moderados.
Sin embargo, cuando se observan las acciones más que los discursos, aparece mayor optimismo. Los líderes empresariales entienden que el paradigma económico está cambiando y buscan oportunidades de crecimiento.
Existe una mentalidad orientada a colaborar más estrechamente y encontrar formas de expandirse pese a la incertidumbre.
La pregunta que domina es: ¿cómo crecer en un entorno volátil aprovechando las nuevas dinámicas económicas?
En un año complejo, ¿cómo deberían pensar los líderes para impulsar el crecimiento?
Es un aspecto fundamental. La economía mundial corre el riesgo de caer en dinámicas donde “el ganador se lo lleva todo”: pocas empresas concentran el crecimiento, se intensifica la integración vertical y los beneficios económicos se distribuyen de forma desigual.
Esto genera polarización social y economías más frágiles, vulnerables a crisis financieras y desaceleraciones.
Desde el liderazgo, es crucial fomentar un crecimiento de base amplia. Cuando los beneficios se distribuyen de forma más equitativa, se construyen economías más estables y organizaciones con mayor solidez estructural.
La inclusión no es solo un valor social: es una estrategia para sostener el crecimiento a largo plazo.
MGS