Foro Económico Mundial evalúa mudarse de Davos tras 60 años

Ejecutivos de la organización debaten el futuro de la cita anual y ya estudian ciudades como Detroit y Dublín con el objetivo de extenderse más allá de los líderes políticos y empresariales

Larry Fink, presidente de BlackRock y copresidente interino de la junta directiva de la cumbre. FABRICE COFFRINIA/AFP
Mercedes Ruehl, Ortenca Aliaj y Arash Massoudi
Davos /

Altos ejecutivos del Foro Económico Mundial (FEM) evalúan si la emblemática reunión anual de la organización debe cambiar de sede, ante el temor de que el evento haya superado su tradicional ciudad alpina de Davos.

Larry Fink, presidente de BlackRock y copresidente interino de la junta directiva del FEM, debate en privado opciones, entre ellas la de mudar la cumbre permanentemente de Davos o utilizar sedes rotatorias. Entre las ubicaciones que se debaten se encuentran Detroit y Dublín.

Fink quiere reconfigurar el foro, que es criticado ampliamente por ser demasiado elitista y estar desconectado de la realidad, y dice que el acceso debe extenderse más allá de los líderes políticos y empresariales que suelen asistir a sus eventos, de acuerdo con cuatro personas familiarizadas con las conversaciones.

El FEM debe “empezar a hacer algo nuevo: estar presente —y escuchar— en los lugares donde se construye el mundo moderno”, señaló Fink en una entrada de blog el lunes. “Davos, sí. Pero también lugares como Detroit y Dublín, y ciudades como Yakarta y Buenos Aires”.

Si bien el liderazgo del FEM sigue ratificando a Davos, la estación de esquí suiza que acoge la reunión anual desde hace casi seis décadas, como el hogar espiritual y práctico del evento, internamente también se reconocen los crecientes retos logísticos y estratégicos del lugar, añadieron dos de las fuentes.

El FEM “superó” la capacidad de Davos, afirmó un alto ejecutivo que esperó en el tráfico durante tres horas y media para entrar en la pequeña estación de esquí para la reunión que comenzó esta semana.

El debate sobre la ubicación de la reunión global se produce en un momento en que el foro ya evolucionó mucho más allá de su identidad inicial como un club para las élites directivas europeas.

Ahora la cumbre de cinco días atrae regularmente a decenas de miles de participantes, tanto invitados oficiales, como jefes de Estado y ejecutivos del sector empresarial y de la sociedad civil, como las reuniones informales organizadas por gobiernos, empresas y grupos de cabildeo a lo largo del paseo marítimo y las calles secundarias de Davos.

“Se convirtió en víctima de su propio éxito”, dijo una persona cercana a las conversaciones.

La escasez de alojamiento, los costos de seguridad y la limitada infraestructura física —ya se registró una asistencia récord para el evento de este año— ya son reconocidos como problemáticos por los funcionarios del FEM.

Se espera que la llegada del presidente estadunidense, Donald Trump, se compliquen aún más los retos logísticos de la cumbre.

“Para el gobierno suizo es importante que el FEM mantenga fuertes vínculos con el país”, indicó una de las personas, quien añadió que mantenerlo en Europa es una prioridad para muchos altos ejecutivos del foro.

Las conversaciones coinciden con los cambios en la dirección de alto nivel del FEM, con Fink y el vicepresidente de Roche, André Hoffmann, que asumen la presidencia interina de la junta directiva en agosto.

El fundador del FEM, Klaus Schwab, dejó su cargo en abril después de las acusaciones de irregularidades financieras y otros problemas de gobernanza. La investigación del año pasado absolvió a Schwab de toda conducta indebida, sin encontrar irregularidades materiales ni conducta delictiva, pero sí algunas “irregularidades”.

Sin embargo, esta saga marcó una nueva página en la historia del foro, lo que llevó a la dirección interina a considerar sus planes de futuro ante las críticas de que se perdió relevancia y se inclina demasiado por la élite.

Consideración antigua

No es la primera vez que se sugiere trasladar las reuniones anuales del foro, ya que Schwab también había considerado seriamente trasladar la sede a Dubái hace varios años.

Oficialmente, el foro sigue apoyando a Davos. Los directores del FEM señalaron públicamente la importancia histórica de la ubicación alpina, que también genera importantes ingresos e inversiones en turismo. Es probable que el gobierno suizo y algunas de sus principales empresas se resistan a cualquier decisión de reubicación.

“Los suizos van a oponerse a una reubicación: esto creará obstáculos”, dijo un funcionario del FEM, y añadió que cualquier traslado “no es definitivo”.

Miembros del FEM indicaron: “Davos y Suiza son una sede ideal para el foro”.

Señaló que se celebra su reunión anual en Davos desde hace más de 50 años “gracias a la excelente colaboración con las autoridades, así como al firme apoyo de la población local”.

Añadió que “espera con interés esta colaboración y asociación continuas a todos los niveles con los suizos”.


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