La IA será clave para los países en desarrollo: Banco Mundial

Una décima parte de los empleos de las economías emergentes es susceptible a la automatización, frente a más de un tercio en las más ricas, señala

Edificio sede del Banco Mundial en Washington, Estados Unidos. (AP)
Joseph Cotterill
Londres /
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Las economías en desarrollo tienen más que ganar gracias a que la inteligencia artificial (IA) impulsará la productividad de sus trabajadores en los próximos años que lo que perderán por la sustitución de empleos a causa de esta tecnología, indicó el Banco Mundial.

La institución multilateral de crédito más importante para naciones de medianos ingresos y países pobres señaló que “es más probable que la IA ayude a sus trabajadores a que los deje sin empleo”. Esta afirmación se hizo en un informe donde pronostica que una oleada de herramientas tecnológicas más baratas puede reactivar el crecimiento estancado en todo el mundo en desarrollo.

“Las economías en desarrollo tienen hoy más que ganar —y menos que temer— de la IA que las más ricas… menos de una décima parte de sus empleos son susceptibles de automatización, frente a más de un tercio en las naciones de altos ingresos”, dijo Indermit Gill, economista jefe del banco.

El informe del banco adopta un tono sorprendentemente optimista. Otros expertos lanzan advertencias de que la IA puede dejar a muchas economías emergentes aún más rezagadas respecto a los países ricos, ya que los trabajadores del conocimiento de la incipiente clase media serán sustituidos por bots y sus gobiernos perderán la carrera por los centros de datos y los chips.

“Cuando empezamos el informe éramos mucho menos optimistas… nuestra visión estaba condicionada por los debates en las economías desarrolladas” sobre la pérdida de empleos, dijo Gill.

Sin embargo, añadió que pronto quedó claro que la IA está aportando mejoras en la eficiencia, como imágenes médicas más precisas, una resolución más rápida del en los casos judiciales en espera y mejores pronósticos meteorológicos, en países que van desde India hasta Kenia, a pesar de retos como el menor acceso a potencia de cálculo y a un suministro eléctrico confiable.

Aunque todavía resulta difícil medir las mejoras de productividad que la IA aporta a toda la economía, “existe un enorme potencial para realizar tareas que, de otro modo, habrían tomado décadas, tal vez incluso un siglo” en términos de contar con suficientes trabajadores cualificados para llevarlas a cabo, señaló Gill.

Las apuestas de los inversionistas en estos países reflejan, en gran medida, la opinión de que la IA favorecerá a unos cuantos mercados emergentes de alta tecnología que se benefician de la demanda de chips, al tiempo que perjudicará a los países que suministran mano de obra cualificada y barata para servicios globales, como los centros de llamadas.

Por ejemplo, un índice de las grandes empresas de subcontratación de servicios informáticos de India que cotizan en bolsa cayó un 18 por ciento este año, mientras que el mercado de valores de Corea —dominado por fabricantes de chips— se disparó 51 por ciento.

La tendencia dio marcha atrás en el último mes al aumentar las dudas de los inversionistas sobre la velocidad del auge de la inversión en IA: el indicador indio subió 12 por ciento, mientras que el mercado coreano ya cayó cerca de una quinta parte.

En el informe del Banco Mundial se señala que existen pruebas de que el uso de la IA se está extendiendo con rapidez entre las pequeñas empresas de los mercados emergentes.

En promedio, cerca de una quinta parte de las empresas encuestadas con más de cinco empleados en India, Jordania, Kenia, México, Nigeria y Tailandia habían utilizado chatbots de IA en sus operaciones, frente a un tercio en EU, según el documento.

En el informe se advierte que los países avanzados seguirán registrando las mayores mejoras de productividad gracias a sus actuales tasas más elevadas de adopción de IA, a menos que los países en desarrollo logren recortar terreno, por ejemplo, mediante la adaptación de modelos.

En un escenario optimista basado en las tendencias actuales de adopción, la IA elevará el crecimiento máximo promedio a largo plazo de las naciones en desarrollo de 4.1 a 4.9 por ciento en esta década, según el informe, pero lo impulsará de 1.2 a 3.6 por ciento en los países más ricos.

El ascenso de los llamados modelos “pequeños”, que funcionan con menos parámetros y requieren menos memoria, significa que “la IA puede ayudar a resolver problemas importantes relacionados con tareas específicas, incluso cuando la capacidad de computación local es limitada, el suministro eléctrico es inestable y el servicio de internet es deficiente”, dijo Gill.

El banco advirtió que los esfuerzos gubernamentales por destinar grandes sumas a la “soberanía de la IA”, con enormes inversiones en centros de datos y producción de chips en una carrera por desarrollar los mejores modelos de IA, podrían convertirse en una “trampa para el desarrollo”, dado el riesgo de que no den resultado.

Para las economías más pequeñas de cualquier nivel de ingresos, “resulta muy difícil cerrar la brecha con EU y China...la adaptación debe ser el pilar”, dijo Gill.


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