Intervención de Scott Bessent confronta al Tesoro con la Fed

La maniobra para apuntalar el mercado de bonos de 32 billones de dólares puede perjudicar la capacidad de la Reserva Federal para controlar el repunte de inflación de este año, advierten inversionistas

El secretario del Tesoro de EU, Scott Bessent, habla durante una conferencia de prensa para exponer nuevas sanciones contra Irán. | Reuters
Claire Jones, George Steer y Harriet Clarfelt
Washington y Nueva York /
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La intervención del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en el mercado de bonos está avanzando en la dirección opuesta a la batalla de la Reserva Federal contra la inflación, advirtieron inversionistas antes del discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en Jackson Hole.

Wall Street criticó ampliamente la decisión sorpresiva de Bessent de la semana pasada de “al menos duplicar” las compras de deuda del gobierno estadunidense a largo plazo por parte del Tesoro, y los inversionistas dicen que puede tanto socavar la credibilidad de la agencia como perjudicar la capacidad de la Fed para controlar el repunte de inflación de este año.

La maniobra de Bessent para apuntalar el mercado de bonos de 32 billones de dólares después de que los costos de endeudamiento a largo plazo alcanzaron un máximo de 19 años aumentó lo que está en juego para Warsh cuando se dirija a la conferencia económica de la Fed de Kansas City en Jackson Hole, Wyoming, el viernes.

“Tengo una visión muy sombría de la lógica del Tesoro y sus ajustes. Creo que es una estrategia que se autolimita y contraproducente”, dijo Greg Peters, codirector de inversiones de PGIM Credit. “Los mercados están buscando algo de Warsh, pero no estoy seguro de qué se supone que debe hacer aquí”.

Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, añadió que intervenir en el mercado de bonos del Tesoro “porque estás de mal humor” por el aumento de los rendimientos “no es un argumento convincente y huele a fantasía”.

“Y no se quiere un Tesoro impredecible y caprichoso”, dijo. Si Bessent sigue con su intento de ejercer control sobre los rendimientos en el mercado de bonos más importante del mundo, “sería admitir que en Washington están preocupados por la sostenibilidad de la deuda”, añadió Shalett.

La respuesta a la intervención de Bessent aumentó la presión sobre el presidente de la Fed para que alivie las preocupaciones de los inversionistas sobre los riesgos financieros y económicos que emanan de la guerra de la administración Trump contra Irán, algo que disparó los costos para los consumidores y las empresas.

Warsh irá a la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole ya bajo la presión de los mercados —y por algunos de sus colegas encargados de fijar las tasas de la Fed— para explicar qué hace falta para aumentar las tasas de interés y acercar la inflación al objetivo de 2 por ciento. La última lectura sitúa la inflación estadunidense en 3.7 por ciento.

El plan de Bessent para aumentar las compras de bonos tiene como objetivo reducir los costos de endeudamiento a largo plazo, que se dispararon en los últimos meses en medio de preocupaciones sobre la inflación, el creciente endeudamiento público y un enorme aumento de deuda para financiar el auge de la inteligencia artificial (IA).

Prioridades opuestas

Warsh y Bessent —ambos protegidos del multimillonario de los fondos de cobertura Stanley Druckenmiller— se reúnen periódicamente y se cree que mantienen relaciones cordiales. Pero los inversionistas y economistas señalan que las prioridades y estrategias de la Fed y el Tesoro parecen cada vez más opuestas.

Druckenmiller calificó esta semana de “error” el plan para aumentar la recompra de bonos del Tesoro a largo plazo a al menos 4 mil millones de dólares.

“Esto no fue manejo de liquidez, fue manejo de precios, y un error mucho mayor de lo que sugieren los 4 mil millones de dólares”, escribió en una columna de opinión de The Wall Street Journal.

La intervención del Tesoro tuvo un efecto moderado sobre los rendimientos de los bonos. Pero si la medida de Bessent tiene éxito, reducirá las tasas hipotecarias y otros costos de endeudamiento, lo que estimulará la economía. Esto llega en un momento en que varios funcionarios de la Fed dijeron que el banco central debe considerar lo contrario: aumentar las tasas para enfriar la inflación.

Tres miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) respaldaron un alza de las tasas en la votación de julio del banco central. Desde entonces, otros presidentes de bancos de la Fed regionales dijeron que también apoyarán un incremento de un cuarto de punto.

Krishna Guha, vicepresidente de Evercore ISI, dijo que la medida del Tesoro posiblemente no sólo inquietó a los inversionistas, “sino también a los miembros del FOMC”.

A la intervención de Bessent le siguieron rápidamente comentarios suyos en los que dijo que el aumento de los costos de endeudamiento del gobierno estadunidense no “reflejaba los fundamentos subyacentes”.

Por el contrario, Warsh subrayó que los inversionistas deben guiarse más por los datos económicos y los precios del mercado en lugar de esperar a que los banqueros centrales ofrezcan la llamada orientación a futuro sobre la trayectoria de los costos de endeudamiento de EU.

El presidente de la Fed sugirió el mes pasado que el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro refleja una evolución económica que apunta a la necesidad de unos costos de endeudamiento más elevados en EU, y añadió que el banco central, bajo su mandato, “trató de no interferir en la señal del mercado”.

“La postura de Warsh es difícil de conciliar con las acciones del Tesoro”, dijo Guha. “Es complicado apelar a la formación de precios cuando se tiene a un secretario que afirma que los precios son erróneos y que, además, interviene en dicho mercado”.

Imponerse al mercado de bonos nunca funciona

Se espera que Warsh aproveche su discurso en Jackson Hole para exponer los motivos de su estilo de comunicación más contenido y convencer a los mercados de que puede liderar los esfuerzos de la Fed para llevar la inflación hacia su objetivo del 2 por ciento después de más de cinco años.

Scott Barnard, gestor de carteras de renta fija en Westwood, señaló que la decisión de Warsh de prescindir de la orientación a futuro, junto con la intervención de Bessent para contener los rendimientos a largo plazo, da la impresión de que la Fed y el Tesoro “jalan en direcciones opuestas”.

El deseo de la administración Trump de reducir los costos de endeudamiento antes de las cruciales elecciones de mitad de mandato de noviembre también generó preocupaciones de que el banco central se vea presionado a intervenir si los intentos de Bessent por controlar los rendimientos siguen sin dar los resultados esperados.

“Tendría un aire de dominancia fiscal si la Fed condujera la política monetaria con el objetivo de facilitar el manejo de la deuda”, señaló Jason Furman, profesor de Harvard que presidió el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca durante el mandato del expresidente Barack Obama.

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