Kevin Warsh mantendrá austeridad en los comunicados de la Fed

Pese a las críticas, el banquero reitera que la práctica de “orientación a futuro” de sus predecesores los dejó atrapados entre palabras y promesas excesivas

El presidente de la Reserva Federal reconoce errores durante sus primeras 10 semanas en el cargo. AP
Claire Jones y Kate Duguid
Washington y Nueva York /
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Kevin Warsh tiene previsto mantener su estilo de comunicación sin adornos, incluso después de que la decisión del presidente de la Reserva Federal de ofrecer escasos detalles sobre su estrategia de tasas de interés provocara una fuerte oleada de ventas de bonos del Tesoro.

Los costos de endeudamiento a largo plazo en Estados Unidos se dispararon después de la reunión de la Fed de la semana pasada, ya que los inversionistas consideraron que Warsh no ofreció suficiente orientación sobre cómo frenará el brote inflacionario que se desató por la guerra contra Irán.

Personas cercanas a Warsh señalaron que él mismo reconoció que cometió errores durante sus primeras 10 semanas al frente del banco central; entre ellos, no reforzar sus mensajes clave sobre la estabilidad de precios y generar confusión sobre si sus planes de reforma de la Fed a largo plazo afectarán las decisiones de política monetaria a corto plazo.

Sin embargo, insisten en que esos errores no justifican dar marcha atrás en la reestructuración de la Fed, institución que lleva más de cinco años sin alcanzar su objetivo de inflación de 2 por ciento. Un pilar fundamental de la estrategia de Warsh es reducir la orientación que los responsables de política monetaria ofrecen a los mercados, un plan que ha subrayado reiteradamente después de la reunión de la Fed de la semana pasada.

En ese momento, los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años se dispararon hasta alcanzar su nivel más alto desde 2007; según muchos inversionistas, este ascenso en parte refleja la preocupación de que la escasa comunicación de Warsh hubiera mermado su credibilidad para controlar la inflación, en un momento en que los altos precios de la energía amenazan con incrementar los costos de una manera más generalizada.

Sin embargo, personas cercanas a Warsh señalaron que las medidas de expectativas de inflación basadas en el mercado se mantienen bajas y volvieron a descender en los últimos días, lo que sugiere que los inversionistas creen que la Fed sigue comprometida con alcanzar su objetivo de estabilidad de precios de 2 por ciento.

Los “swaps” de inflación, a los que la Fed los monitorea estrechamente, indican que los inversionistas esperan una inflación promedio de 2.4 por ciento para un periodo de cinco años que comenzará dentro de otros cinco años.

Warsh sostiene públicamente que “los que aprietan el gatillo” en los mercados de bonos —es decir, los gestores de fondos que toman decisiones de inversión— comprenden su enfoque, aun cuando los comentaristas se muestran más críticos.

La estrategia de comunicación más austera de Warsh es el cambio más significativo que el antiguo gobernador de la Fed ha implementado desde su regreso al banco central estadunidense.

Si bien el exfinanciero mantiene una postura hermética, sus predecesores —Powell, Janet Yellen y Ben Bernanke— solían ofrecer orientaciones exhaustivas sobre sus perspectivas económicas y pistas acerca de futuras decisiones de política monetaria.

Sin embargo, desde que dejó la Fed en 2011, luego de un periodo de cinco años en el cargo, Warsh ha expresado en repetidas ocasiones que la práctica de ofrecer “orientación a futuro” empleada por anteriores presidentes de la institución, los dejaba atrapados en sus propias palabras y promesas de acción excesivas.

En un entorno en el que las presiones sobre los precios han sido demasiado fuertes durante media década, algunos consideran inevitable que la credibilidad de Warsh se viera puesta a prueba, y es poco probable que las inquietudes se disipen por completo hasta que la inflación regrese a 2 por ciento.

El indicador de inflación preferido por la Fed, el del gasto en consumo personal se situó en 3.7 por ciento en junio.

El dilema de endurecer la política monetaria

Los constantes ataques del presidente Trump contra el predecesor de Warsh, Jay Powell, por no recortar drásticamente los costes de endeudamiento también complicaron los esfuerzos del nuevo presidente de la Fed por convencer a los inversionistas de su firme compromiso en la lucha contra la inflación.

Warsh estaría dispuesto a subir las tasas de interés en la reunión de septiembre si los datos de inflación que se publiquen en las próximas semanas muestran cifras elevadas y los mercados intensifican sus expectativas de un aumento en los costos de endeudamiento, según señalaron personas familiarizadas con su postura. Los mercados de futuros estiman actualmente una probabilidad cercana al 55 por ciento de un alza de un cuarto de punto en septiembre, según datos de CME Group.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, sensible a las expectativas de política monetaria, subió 0.04 por ciento hasta situarse en 4.22 por ciento el jueves, después de que Financial Times informó por primera vez sobre la disposición de Warsh a subir las tasas el mes que viene.

Aunque el presidente de la Fed ya planteó la posibilidad de reducir el balance del banco central, valorado en 6.7 billones de dólares, para endurecer la política monetaria, las tasas de interés siguen siendo la herramienta principal por el momento, y se utilizarían en futuras reuniones si fuera necesario, añadieron esas fuentes.

Cualquier reforma importante del proceso de formulación de la política monetaria queda en suspenso al menos hasta el próximo año; momento en el que los grupos de trabajo que Warsh presentó en junio, durante su primera conferencia de prensa como presidente de la Fed, habrán informado al Comité Federal de Mercado Abierto, órgano encargado de fijar las tasas de interés.

Antes de la decisión de la semana pasada, los inversionistas estimaban una probabilidad del 33 por ciento de que se produjera un alza de tasas; un nivel de incertidumbre inusual que, según los analistas, podría haber provocado volatilidad en los mercados.

Al romper el ciclo de retroalimentación entre la Fed y los inversionistas, el nuevo presidente espera que los mercados dediquen menos tiempo a escudriñar las pistas de los funcionarios y se enfoquen más en los datos económicos.

“No entiendo de dónde surge tanta negatividad hacia Warsh en lo que respecta a las expectativas del mercado”, dijo Eric Wallerstein, estratega macro jefe de Clocktower Group y antiguo asesor del gobernador de la Fed Stephen Miran. “Los críticos más vocales son los que no tienen responsabilidades de inversión y que solamente tuvieron éxito cuando todo estaba coreografiado”.

Warsh cree que esta estrategia de comunicación más simplificada permitirá a los funcionarios comprender mejor la opinión de los inversionistas sobre la salud de la economía más grande del mundo y reducirá los errores de política monetaria.

“Lo trataron injustamente la semana pasada. Ya existía un consenso emergente de que la orientación a futuro no era una buena idea y que le daba a los bancos centrales menos flexibilidad”, dijo Torsten Sløk, economista jefe de Apollo Global Management. Sin embargo, añadió que Warsh podría esforzarse más por explicar el plan de la Fed para reducir la inflación.

Se espera que Warsh aproveche su primer discurso en el simposio de Jackson Hole de la Fed de Kansas City -un evento de gran relevancia para los mercados- este mes para explicar el marco intelectual que sustenta su revolución silenciosa, así como para aclarar aquellos aspectos en los que considera que su propia comunicación ha sido insuficiente.

“El discurso servirá para transmitir que ha llegado con la intención de dejar huella”, dijo Wallerstein. “Ha sido un periodo difícil para la banca central. Se han cometido muchos errores, incluso en la Fed. Warsh quiere hacer un balance de la situación y tratar de enderezar el rumbo”.


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