La ansiedad económica de EU se hace patente en la batalla por las etiquetas digitales en los supermercados

Nueva Jersey se convierte en el primer estado en prohibir las etiquetas electrónicas de precios, en parte por temor a que se utilicen para la vigilancia

United Food & Commercial Workers va contra las pantallas con precios. REUTERS
Gregory Meyer
Newark /
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La proliferación de pantallas electrónicas en dónde se muestran precios en los supermercados se encuentra con resistencia en Estados Unidos, impulsada por la indignación pública ante el aumento de los precios de los alimentos y el temor a la pérdida de empleos en el sector minorista.

Las etiquetas electrónicas de precios son pantallas que muestran productos, cantidades y precios dentro de las tiendas. Los minoristas dicen que son una herramienta inofensiva para ahorrar incontables horas que se dedican a reemplazar las etiquetas de papel cuando cambian los precios.

Sus detractores las acusan de ser insidiosas, y amenazan con introducir en los supermercados el tipo de precios dinámicos comunes en aerolíneas o servicios de transporte compartido, o incluso con espiar a los clientes.

Nueva Jersey, con 9.5 millones de habitantes, se convirtió esta semana en el primer estado en prohibir estas etiquetas cuando la gobernadora Mikie Sherrill firmó una ley que prohíbe la “vigilancia para fijar los precios”, es decir, el uso de datos personales para cobrar precios diferentes a diferentes personas en función de su supuesta disposición a pagar.

La legislación también pone en pausa durante un año la instalación de nuevas etiquetas electrónicas en los estantes.

“La vigilancia en la fijación de precios utiliza tus datos en tu contra”, dijo Sherrill, demócrata, en una ceremonia celebrada en una tienda de abarrotes de vecindario en Newark, la ciudad más grande de Nueva Jersey.

Un importante impulsor del proyecto de ley fue el sindicato United Food & Commercial Workers, que representa a 100 mil trabajadores y jubilados del estado y que apoyó la campaña de Sherrill para gobernador el año pasado. La destacada presencia de dirigentes sindicales en la firma del proyecto de ley subrayó otro motivo de la legislación: que las etiquetas electrónicas amenazan con reducir las nóminas de los supermercados.

Ademola Oyefeso, vicepresidente del sindicato, mencionó a su anciana madre.

“La moratoria sobre las etiquetas electrónicas tiene dos beneficios. La protege de tener que decidir a qué hora ir de compras porque podrían cambiar (los precios) en cuestión de horas”, dijo. “Y también protege los buenos empleos sindicalizados”.

La Ley de Protección de Precios Justos de Nueva Jersey surge en un contexto de inflación que erosiona el poder adquisitivo de los consumidores y donde la asequibilidad cobra mayor relevancia en la agenda política.

Las tiendas de abarrotes también se encuentran en una situación difícil, con una caída del 2 por ciento en el volumen de ventas interanual, debido a que los consumidores reducen sus gastos ante el aumento de los precios de los alimentos y la gasolina, y los recortes federales a los subsidios nutricionales para personas de bajos recursos, según la consultora Bain.

Albertsons, una de las cadenas de supermercados más grandes de EU, citó esta semana la presión sobre los consumidores de bajos ingresos, la debilidad en las ventas de abarrotes y el “potencial de una mayor presión sobre la asequibilidad debido al aumento de los costos de los proveedores” al recortar sus previsiones de ventas y utilidades, una medida que provocó una caída de más del 20 por ciento en el precio de sus acciones.

Los sindicatos de trabajadores de supermercados luchan por proteger sus empleos a medida que gigantes de las ventas minoristas como Walmart, Costco y Amazon invaden el terreno de sus empleadores.

Burt Flickinger III, de Strategic Resource Group, consultor de comercio minorista que ha trabajado en proyectos tanto para cadenas de supermercados como para sindicatos, dijo que la instalación de etiquetas electrónicas en los estantes de un supermercado típico cuesta hasta 400 mil dólares, pero la inversión puede amortizarse en dos años, ya que se necesita menos mano de obra.

Según Flickinger, los empleados serían reasignados a tiendas sindicalizadas, pero la plantilla acabaría disminuyendo por la rotación natural del personal, con consecuencias negativas para las finanzas de los planes de pensiones respaldados por los sindicatos.

Calificó la fijación de precios dinámicos como una distracción y un factor irrelevante, ya que “ningún supermercado se saldría con la suya” y todos quieren proteger su reputación.

El principal proveedor de etiquetas electrónicas es la compañía francesa de tecnología para el sector minorista Vusion, que afirma que 650 millones de sus etiquetas electrónicas ya están desplegadas en 62 países en cadenas minoristas como Carrefour en Francia y Co-operative Group en el Reino Unido.

Las etiquetas carecen de las cámaras, sensores o la capacidad computacional necesarios para ajustar los precios en función de la identidad del cliente que recorre el pasillo, según declaró Jessica Vittorio, vicepresidenta sénior de Vusion, ante un comité legislativo de Nueva Jersey en mayo.

“Existen realidades de diseño funcional y técnico que hacen que la narrativa sobre cómo se está utilizando esta tecnología y las nefastas consecuencias que tendrá para los consumidores esté completamente fuera de la realidad”, dijo.

Walmart, la cadena minorista más grande de EU, planea instalar etiquetas electrónicas en todas sus tiendas para finales de año, y sus 62 tiendas en Nueva Jersey ya las utilizan. Las etiquetas también cuentan con luces que indican a los empleados dónde reabastecer los productos con bajo nivel de inventario o dónde encontrar artículos para los clientes que compran en línea, según explicaron los gerentes en una demostración de la tecnología el mes pasado.

Los ejecutivos de Walmart dijeron que solamente cambian los precios cuando las tiendas están cerradas y que no tienen ni el deseo ni los medios para cobrar precios diferentes a distintos clientes.

“Queremos ser coherentes. Queremos generar confianza con nuestros clientes. Estamos orgullosos de nuestros precios”, dijo Kieran Shanahan, quien recientemente renunció a su cargo como director de operaciones de Walmart EU.

El sindicato UFCW dijo que respaldó la legislación para restringir las etiquetas electrónicas en una docena de estados este año, pero hasta la fecha solamente se ha aprobado la de Nueva Jersey.

Sherrill dijo que la moratoria se utilizaría para estudiar los posibles efectos de la tecnología.

“Estas etiquetas electrónicas para estantes permiten a los dueños de supermercados y a otros cambiar los precios con solo presionar un par de teclas. Y la preocupación aquí es asegurarnos de que existan normas para evitar que utilicen precios manipulados”, dijo.

John Holub, presidente de la New Jersey Retail Merchants Association (Asociación de Comerciantes Minoristas de Nueva Jersey), criticó la moratoria.

“Vamos a hacer perder el tiempo a todo el mundo con un estudio que, a mi parecer, debería demostrarles que una etiqueta electrónica para estantes es simplemente eso, un letrero electrónico”, declaró.

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