¿Medio Oeste será clave para parar a MAGA?

Los republicanos de Indiana se enfrentaron a Trump y el sector empresarial de Minnesota se expresó contra el ICE

Ciudadanos protestan contra la presencia de los agentes migratorios. Reuters
Rana Foroohar
Nueva York /

Como sabrán los lectores de Swamp Notes, crecí en la zona rural de Indiana (aunque mi familia proviene de Turquía, Suecia y Reino Unido) y tengo debilidad por el corazón de Estados Unidos.

El estado de Indiana de mi juventud era mucho más bipartidista que el actual (osciló hacia lo republicano). Es más, los conservadores en ese tiempo eran de un tono mucho más moderado, solían ser líderes empresariales locales, pequeños agricultores o funcionarios públicos fiscalmente responsables, que no estaban en la primera línea del progreso social, pero sin duda no eran racistas ni xenófobos. Mi infancia, como hija de un inmigrante musulmán, fue común y corriente, en el buen sentido.

Las cosas cambiaron desde entonces: tres cuartas partes de mi condado votaron por Trump y, en los últimos años que he ido a casa, he visto una gran cantidad de carteles delmovimiento MAGA  (Make America Great Again o Hacer que Estados Unidos sea grande otra vez). Pero los acontecimientos de los últimos meses, semanas y días hacen que me pregunte si esto está cambiando. ¿El Medio Oeste —donde la consolidación agrícola, el cierre de fábricas, la crisis de opioides y las muertes por desesperación alimentaron el ascenso de Donald Trump— puede liderar el alejamiento republicano de MAGA?

Hay tres razones para pensar que puede ocurrir. En primer lugar, consideremos que Indiana, uno de los estados más conservadores de la unión, rechazó recientemente las exigencias de Trump de que los congresistas estatales aprobaran un mapa electoral manipulado que iba a favorecer al Partido Republicano. Lo más notable es que 21 republicanos en el Senado estatal se unieron a los 10 demócratas para hacerlo. Como señalaron varios senadores, la resistencia a las exigencias de Trump no se contrapuso a su postura conservadora, sino que fue una parte fundamental de ella. Los verdaderos conservadores quieren que los estados tengan más, no menos, poder sobre sus propios asuntos, y el Congreso de Indiana no vio con buenos ojos que el presidente intentara someterlos por la fuerza.

Mi segundo punto de optimismo proviene de que los líderes empresariales de Minnesota por fin se enfrentaron al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), y alentaron a otros grupos nacionales a hacer lo mismo (lea mi columna del lunes sobre este tema). Cualquiera que haya visto la película Fargo, de los hermanos Coen, sabe que los habitantes de Minnesota son a la vez amables y duros (la temperatura promedio en enero allí es de menos 11 grados Celsius). La idea de que Trump y su asesor nativista Stephen Miller pudieran convencer a Estados Unidos de que los minnesotanos eran terroristas radicales siempre se consideró como algo poco probable. Este es un estado poblado por un grupo de inmigrantes escandinavos cuyas pulsaciones no superan los 50 grados.

Cuando el video mostró al país, y al mundo, lo que en realidad ocurrió durante las muertes de Alex Pretti y Renee Good, la situación empezó a cambiar. Y las empresas —que se mostraron increíblemente lentas para criticar a Trump— por fin empezaron a alzar la voz. La carta que enviaron 60 directores ejecutivos de Minnesota llevó a otros líderes empresariales nacionales a denunciar al ICE. Tengo la esperanza de que las empresas del Medio Oeste sigan conduciendo al sector empresarial estadunidense de regreso a la verdad: que este presidente está erosionando lenta, pero inexorablemente, las libertades civiles, el dólar, los mercados y la confianza en EU, y que los resultados van a ser que las empresas se vuelvan sean menos seguras y menos prósperas.

Por último, está Josh Hawley. El senador de Missouri empieza a sentar las bases para una posible candidatura a la presidencia en 2028. Representa un tipo de republicano totalmente diferente. Es más populista que los conservadores fiscales moderados de mi juventud en Indiana, pero está dispuesto a plantar cara y desafiar a Trump en todo, desde el abuso de poder presidencial (se unió a los demócratas a principios de enero para apoyar un límite a la autoridad militar de Trump en Venezuela) hasta cuestiones sociales como el aborto. Encontró puntos en común con los demócratas en cuanto a controlar a las grandes compañías de tecnología y se posicionó como una voz contra la inteligencia artificial (IA) en un momento en que muchos estadunidenses temen que los gigantes del sector de tecnología amigos de Trump estén creando un mundo sin trabajo.

En definitiva, me parece que estamos viendo un alejamiento del enfoque tradicional de MAGA en el Medio Oeste. Hoy tengo como interlocutora a una de nuestras reporteras estrella en Washington, Lauren Fedor. Lauren, ¿esta historia tiene sentido? ¿Y qué puede significar para las elecciones de mitad de mandato y las presidenciales?

Lecturas recomendadas

-Nadie hace un mejor trabajo que M. Gessen al exponer el lento goteo de la pérdida de libertad y democracia en Estados Unidos. Un artículo de opinión en The New York Times de esta semana y otro más extenso de la semana anterior, merecen una lectura atenta.

-Un artículo de The New York Times sobre cómo las agencias federales de Estados Unidos hacen eco de los silbidos de los supremacistas blancos en sus sitios web oficiales es escalofriante e importante. He conocido a personas en lugares como el Departamento de Trabajo de EU que creo que son fieles creyentes, y eso es extremadamente preocupante.

-Un perfil de Marjorie Taylor Greene, realizado por Charles Bethea en The New Yorker, es sumamente perspicaz. Ella es la señal de alerta sobre el futuro de los republicanos.

-En Financial Times, Janan Ganesh tiene razón (por desgracia) al afirmar que las cosas pueden tener que empeorar antes de mejorar en Europa, y Sujeet Indap nos adentra en el extraño nuevo mundo de los clubes universitarios de finanzas que son la puerta de entrada a los grandes puestos en el sector bancario. Mi hijo pertenece a una de ellos, y aunque admiro su ambición, ojalá la universidad en general no se hubiera convertido en una carrera frenética antes de ser un profesional en Estados Unidos. ¡Es agotador!

-Y por último, otro artículo en Financial Times para cualquiera que haya tenido dudas sobre Elon Musk: ¿Qué sigue? ¿Astrólogos famosos en las presentaciones de resultados?

Lauren Fedor responde

Rana, gracias por invitarme a presentar aquí mi opinión. Aunque no crecí en el Medio Oeste, comparto tu debilidad por el corazón del país y aprovecho cualquier oportunidad que tengo para informar desde el centro.

Percibes una tendencia realmente interesante, y creo que puedes estar en lo cierto.

No fue casualidad que Donald Trump viajara a Iowa la semana pasada para el inicio de la campaña de mitad de mandato. Como candidato presidencial, el republicano ganó cómodamente el estado tres veces: en 2016, 2020 y 2024. Fue tan dominante en los últimos caucus de Iowa que la agencia AP lo declaró ganador minutos después de que comenzara la votación.

Pero cuando nuestro colega Guy Chazan fue a Des Moines la semana pasada para asistir al último mitin del presidente, descubrió que incluso los que alguna vez fueron partidarios incondicionales de Trump estaban desanimados con su liderazgo. Una mujer que compraba abarrotes le dijo a Guy: “Es horrible lo que está sucediendo en Minneapolis. Están matando a gente inocente. Se está reprimiendo la libertad de expresión”.

Las encuestas de opinión pública sugieren que no solo los votantes del Medio Oeste se ponen contra las tácticas de control migratorio del gobierno de EU, y valdrá la pena observar si los índices de aprobación del presidente caen aún más en las próximas semanas en medio de las protestas en curso en Minneapolis y otros lugares.

Con la vista puesta en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, también me gustaría estar atenta al estado de Ohio, en el Medio Oeste, donde el ex senador demócrata Sherrod Brown se postula de nuevo al Senado de Estados Unidos en un desafío bien financiado al actual republicano John Husted. Brown —un político franco con una larga trayectoria de atraer a los votantes de la clase trabajadora— perdió su candidatura a la reelección en 2024 por poco más de tres puntos, una actuación contundente pero, sin embargo, impresionante, dado que Trump superó a Kamala Harris en el estado por más de 11 puntos.

Esta vez, con el índice de aprobación de Trump en caída y los vientos soplando a favor de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato, no es una sorpresa que los demócratas se sientan optimistas sobre las posibilidades de Brown, y los republicanos con los que he hablado en Ohio y aquí en Washington se preparan para su posible regreso.


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