• México busca proteger al T-MEC sin romper lazos económicos con Beijing

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México se encuentra entre dos naciones, presionado por Washington y dependiente de insumos chinos.

Christine Murray
Ciudad de México /
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Para 2023, los patios de almacenamiento del puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, estaban tan saturados de coches fabricados en China que fue necesario habilitar nuevos espacios. Tan solo el año pasado, México ya se había convertido en el mayor mercado de exportación de automóviles chinos.

Ante la presión del presidente estadunidense Donald Trump, quien ha acusado a México de servir como puerta trasera para la entrada de productos chinos a Estados Unidos (EU), la presidenta Claudia Sheinbaum impuso aranceles del 50 por ciento a los automóviles chinos y otros bienes a principios de este año.

Sin embargo, tras una caída inicial, los automóviles siguen llegando. Las importaciones mensuales se mantienen cerca de los niveles de 2025 y las ventas de marcas chinas aumentaron alrededor de 20 por cierto anual en los primeros nueve meses de 2026. 

Según cifras aduaneras de China, sus exportaciones a México sumaron 73 mil 400 millones de dólares (mdd) en ese periodo, 10 por ciento más que un año antes, impulsadas también por equipos de inteligencia artificial (IA).

el dato...

50 por ciento pagan de arancel los automóviles

Chinos que ingresan a México. 

La experiencia mexicana muestra lo difícil que es desarticular cadenas de suministro construidas durante tres décadas. “Los aranceles no bastarán para deshacer fácilmente estas redes, porque forman parte de una producción industrial integrada que está en manos de las empresas, no de los países”, dice Jodie Keane, investigadora principal de ODI Global.

Desplazar a China tampoco es sencillo por su experiencia manufacturera, bajos costos, respaldo estatal a industrias estratégicas y una moneda relativamente barata. El equilibrio de México entre Washington y Beijing refleja la posición de muchas economías medias, edificadas sobre la globalización y hoy atrapadas en la rivalidad entre las grandes potencias.

“Hay que decidir si se responde a las exigencias de EU para satisfacer a la administración Trump, con el riesgo de provocar el descontento de China”, dice Neil Shearing, economista en jefe de Capital Economics.

El futuro económico de México depende de cómo administre esa tensión. Para Vanessa Rubio Márquez, exsubsecretaria de Hacienda e integrante de Chatham House, la integración con EU y Canadá también es una ventaja: “Eso le da a México más poder de negociación del que podría pensarse”.

Del TLCAN al T-MEC

La economía estadunidense dominaba el comercio mexicano mucho antes del TLCAN. Cuando este entró en vigor, China apenas recuperaba su lugar en la economía mundial.

Su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001 aceleró la globalización y facilitó que fabricantes occidentales trasladaran operaciones a países de menor costo. China, a su vez, comenzó a suministrar una proporción creciente de los insumos de la industria mexicana.

China, Taiwán, Corea del Sur y el sudeste asiático representan más del 45 por ciento de las importaciones mexicanas. “México necesita a China y ella necesita a México, y EU necesita a ambos”, dice José Luis Bernal, exembajador de México en China. “Es una parte importante de la competitividad que México ha desarrollado en algunos sectores”.

12 años acumulan México y China sin una visita de Estado de sus respectivos mandatarios. SHUTTERSTOCK

Trump regresó a la Casa Blanca con la promesa de recuperar producción para EU y ha recurrido a los aranceles como instrumento de presión. Amenazó con gravar las exportaciones mexicanas, acusó a políticos del país de presunta colusión con cárteles y planteó la posibilidad de ordenar ataques militares contra grupos dedicados al narcotráfico. La Casa Blanca ha descrito los aranceles como “una fuente de presión poderosa y probada”.

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20 por ciento crecieron las ventas de marcas chinas

De autos en México durante los primeros nueve meses de 2026.

La mandataria mexicana optó por evitar la confrontación. “Está haciendo un trabajo muy astuto al tomar las medidas que considera necesarias para la supervivencia de México”, dice Evan Ellis, profesor del US Army War College y exintegrante de la primera administración de Trump.

​El equilibrio se volvió más complejo en julio, cuando EU decidió que no renovaría automáticamente el T-MEC, negociado durante el primer mandato de Trump para sustituir al TLCAN. El pacto, que endureció las reglas para que productos mexicanos accedieran al mercado estadunidense sin aranceles, quedó sujeto a rondas anuales de renegociación, en teoría hasta 2036.

Los negociadores estadunidenses siguen acusando a México de funcionar como “Caballo de Troya” para productos chinos, pese a que sus fábricas deben transformar suficientemente los insumos asiáticos antes de exportarlos sin aranceles a EU.

Se espera que la renegociación exija que México utilice una proporción mayor de insumos estadunidenses y podría dar a Washington margen para obtener otras concesiones, como mayores compras de gas natural de EU. Un portavoz del Departamento de Estado señaló que las “prácticas comerciales desleales de China” representan serios desafíos para las industrias de América del Norte.

La incertidumbre ya pesa sobre la economía mexicana, cuyo crecimiento se estima en apenas 1.3 por ciento este año, frente a 2.2 por ciento para América Latina y ha retrasado decisiones de inversión. En los últimos tres años, al menos siete fabricantes chinos de vehículos exploraron la posibilidad de instalar plantas en México, pero ninguno ha anunciado una decisión.

Los aranceles del 50 por ciento impulsados por Sheinbaum sobre bienes que van desde los automóviles hasta los textiles, también abarcaron importaciones de otros socios comerciales, elevando el costo general de alcanzar un nuevo acuerdo con Washington.

Aunque las encuestas muestran un amplio rechazo de los mexicanos hacia Donald Trump, la respuesta al manejo de Sheinbaum ha sido pragmática. “En Canadá, la gente va al supermercado y lee las etiquetas de las latas para saber de dónde vienen antes de comprarlas”, señala Brenda Estefan, profesora del IPADE. “En México, no existe una presión social de abajo hacia arriba para que ella adopte una postura más dura”.

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73 mil 400 mdd sumaron las exportaciones de China

A México entre enero y septiembre de 2026.

Pero, a medida que pasa el tiempo sin un nuevo acuerdo sobre el T-MEC, crecen las dudas sobre cuánto ha cedido México sin obtener resultados concretos. EU no ha reducido los aranceles a vehículos ligeros, acero y aluminio, aunque Trump y Sheinbaum afirmaron la semana pasada que un acuerdo está cerca.

Mientras tanto, la presidenta ha colocado la sustitución de importaciones chinas y el impulso a la producción nacional en el centro de su política económica, una agenda que complementa una integración más profunda con EU. Sheinbaum ha dicho que América del Norte está en mejores condiciones de competir con China si actúa unida y resume su política hacia Washington en una frase: coordinación, no subordinación. 

Quienes respaldan esta estrategia sostienen que México puede presentarse como una alternativa al sudeste asiático para atraer inversiones manufactureras con menor contenido chino. “Esto es una cuestión de Seguridad Nacional”, dice Jorge Guajardo, exembajador de México en China y socio de DGA Group. “México no tiene nada que ganar de China”.

​“Ayúdennos a ayudarlos”

Pese al intenso intercambio comercial, las relaciones diplomáticas entre México y China atraviesan un peculiar estancamiento. Ningún jefe de Estado ha realizado una visita al otro país en casi 12 años.

La última visita de Xi Jinping a México fue en 2013. Ambos países elevaron entonces su relación a una asociación estratégica integral. Menos de dos años después, el vínculo volvió a enfriarse tras la cancelación de dos grandes proyectos encabezados por empresas chinas: una línea ferroviaria de alta velocidad y un centro mayorista de comercio minorista.

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10 por ciento aumentaron las exportaciones chinas

Hacia México frente al mismo periodo de 2025.

La postura más firme de Sheinbaum frente a China, incluida la revisión de inversiones por Seguridad Nacional, ha sido recibida en Beijing con paciencia, salvo por algunas declaraciones enérgicas tras los aranceles.

En una declaración al FT, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino dio la bienvenida a la visita de Claudia Sheinbaum en noviembre, por la reunión de líderes de la APEC, y dijo esperar que impulse la asociación estratégica integral hacia “una mayor estabilidad y un progreso sostenido”.

Los países están tratando de llegar a los acuerdos que puedan beneficiar a todos. EFE

Sheinbaum, sin embargo, resta importancia al viaje. Señala que está relacionado con el liderazgo que México ejercerá en la APEC en 2028 y dejó saber que saldrá de Shenzhen antes de lo previsto para asistir al desfile por la conmemoración del aniversario de la Revolución Mexicana.

Aun así, algunos interpretan su asistencia como una señal de que México no ha cerrado por completo la puerta a China. “México tiene una enorme oportunidad de convertirse en el vínculo entre las dos grandes economías”, dice Rafael Valdez, del COMCE. “Tuvo que imponer aranceles a China cuando no tenía otra opción, pero ahora comienza a enviar señales de diversificación sin adoptar un discurso nuevo que genere tensiones”.

Entre quienes siguen las inversiones chinas persiste la expectativa de que las oportunidades vuelvan a abrirse. “El interés de las empresas chinas por invertir en el mercado mexicano no ha desaparecido, aunque sus decisiones son cada vez más cautelosas”, dice Guo Cunhai, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales.

EL DATO...

4 de cada 5 dólares que México exporta

Tienen como destino Estados Unidos.

El sector privado asume que, aunque hoy es poco probable que se aprueben nuevas grandes fábricas chinas, la situación podría cambiar. Ellis resume así el mensaje de México: “Por ahora, no hagan propuestas ni pregunten. Esto podría ocurrir en el futuro, cuando las cosas se calmen, pero, por el momento, ayúdennos a ayudarlos”.

China, por su parte, parece dispuesta a esperar. Esa estrategia deja a países más pequeños bajo una presión creciente en una era marcada por la competencia entre grandes potencias.

La disyuntiva no es exclusiva de México. Economías ligadas a EU o Europa enfrentan presiones similares, mientras varios países sudamericanos siguen profundizando sus relaciones con Beijing.

EL DATO...

1.3 por ciento crecería la economía mexicana

Este año, por debajo del promedio regional.

“EU y China se están distanciando, lo que obliga, en esencia, a los actores más pequeños de este juego a tomar partido”, dice Shearing.

México, por ahora, se ha alineado con Washington en su política hacia China. La pregunta para Sheinbaum y otros líderes latinoamericanos es cuánto margen tendrán para acercarse a Beijing —o si querrán hacerlo— una vez que Trump deje la Casa Blanca.

“Los chinos adoptaron una postura pragmática, tanto con EU como con Europa y con todos los demás”, dice Andrés Rozental, exsubsecretario de Relaciones Exteriores. “Quieren convertirse en una de las dos superpotencias, tanto en términos económicos como políticos, y creo que se dieron cuenta de que la manera de lograrlo es mantener a todo el mundo tranquilo”.

GHD

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