Rechazo a la IA amenaza boom de los data centers

La industria alimentó la hostilidad al manejar la idea de una posible “crisis existencial”, admiten ejecutivos en cumbre de Financial Times

Ya se aprobaron 38 iniciativas locales para frenar el desarrollo de los complejos. | Foto: Flickr
Jason Ma y Rachel Rees
Londres /
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Los líderes de la industria de la tecnología consideran que el creciente descontento en torno al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) amenaza con descarrilar el despliegue de infraestructuras más costoso de la historia.

Durante la cumbre Future of AI de Financial Times, varios ejecutivos de empresas de IA reconocieron que el propio sector alimentó la oposición a la construcción de centros de datos, y esto llevó a reguladores y políticos a plantearse medidas para frenar el rápido desarrollo de estas infraestructuras.

Las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos —en las que los votantes eligieron a gobernadores que están en contra de los centros de datos en Texas, Georgia y Ohio, y aprobaron 38 iniciativas locales a favor de restringir su desarrollo— obligaron al sector de tecnología a reflexionar sobre su incapacidad para conectar con la opinión pública.

“La razón no es que la gente sea ludita… es algo muy parecido a las protestas contra el uso de cubrebocas durante la pandemia de covid-19. Se ha convertido en un símbolo político”, dijo Vik Bajaj, codirector ejecutivo de Prometheus, una startup de IA respaldada por Jeff Bezos.

“Como sector, hemos pasado dos años enviando, de forma bastante peligrosa, el mensaje de que la IA cambiará el futuro laboral para peor: que la gente perderá su empleo, que sus hijos y nietos se quedarán sin trabajo y que vivirán en un mundo irreconocible. Y luego, durante el último año, hemos estado coqueteando con la idea de que se trata de una crisis existencial”.
“Estas elecciones fueron una enorme llamada de atención… para hacer una pausa, reflexionar sobre lo que está ocurriendo y abordar la situación de una manera, tal vez, más meditada”, dijo John Hanke, fundador de Niantic Spatial, empresa especializada en modelos espaciales de IA y creadora del videojuego Pokémon Go. “Hasta ahora, todo ha sido avanzar sin parar, construir y construir, y, en cierto modo, ha sido como… actuar con la cabeza enterrada en la arena”.

Los laboratorios de IA y los grandes grupos de tecnología se han comprometido a invertir billones de dólares en los próximos años en capacidad de cómputo, al considerar que esto es necesario para satisfacer la creciente demanda de IA.

Este enorme gasto se ha topado con críticas, ya que los proyectos de centros de datos compiten por recursos como energía y agua, además de generar contaminación y otros efectos negativos para los residentes locales.

En respuesta a estas preocupaciones, las compañías de IA y de centros de datos han tratado de mejorar su imagen social. OpenAI, Amazon y Microsoft anunciaron este año que dejarán de recurrir a polémicos acuerdos de confidencialidad con los gobiernos al desarrollar proyectos de centros de datos.

Más de 200 empresas, entre las que se encuentran los llamados hiperescaladores, como Amazon, Microsoft y Google, se han adherido al Compromiso de Protección al Consumidor de Electricidad, una iniciativa no vinculante del presidente Donald Trump que busca garantizar que los costos de electricidad asociados a los centros de datos no se trasladen a los consumidores.

Ejecutivos de compañías del sector de los centros de datos y la energía señalaron la necesidad de mejorar la interacción con las comunidades locales, un factor que puede determinar el éxito o el fracaso de los proyectos.

“Si no eres capaz de gestionar la relación, o si las comunidades no obtienen beneficios reales de estas inversiones, uno se enfrentará a la oposición”, dijo Jeff Gustavson, director de la división de nuevas energías de Chevron.

“En 2009 nadie sabía qué era un centro de datos”, dijo Adam Eaton, director ejecutivo de Virtus Data Centres, con sede en Reino Unido. “Los clientes querían que mantuviéramos la discreción, así que eso hicimos. No poníamos números ni logotipos en nuestros edificios… la IA sacó a los centros de datos a la luz pública. Como sector, tenemos la responsabilidad de esforzarnos más en educar a las comunidades”.

Otros representantes del sector se preguntaron si la oposición no se deberá a que los centros de datos constituyen la manifestación física de la IA.

Otros representantes del sector se preguntaron si la oposición no se deberá a que los centros de datos constituyen la manifestación física de la IA, en un momento en que muchas personas temen que esta tecnología pueda destruir empleos o provocar consecuencias catastróficas para la humanidad.

“En cierto modo, solamente podemos culparnos a nosotros mismos”, dijo Verity Harding, exdirectora de política global en DeepMind, la división de IA de Google, y actual directora del Proyecto sobre IA y Geopolítica de la Universidad de Cambridge.

“Respecto a los centros de datos... sé que la gente tiene preocupaciones legítimas al respecto, pero ¿es realmente por eso, o es simplemente porque representan algo tangible contra lo que uno puede votar y a lo que puede poner un alto?”.

Con información de: Cristina Criddle y Rachel Millard

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