Las vacunas ocupan un rincón peculiar dentro de la industria farmacéutica. Son mucho más difíciles de fabricar y distribuir que los medicamentos en forma de pastillas.
Pero ese rincón del mercado también es relativamente cómodo: dada la necesidad de instalaciones especializadas, conocimiento técnico y escala, un pequeño grupo de compañías domina el sector, entre ellas GSK, Merck & Co, Pfizer y Sanofi.
Sin embargo, uno de los principales atractivos del negocio de las vacunas —su confiabilidad— está en entredicho. Por lo general, la falta de competencia hace que, incluso cuando expiran las patentes, no haya una avalancha de rivales.
el datoLas vacunas representan alrededor
De 4 por ciento de las ventas de la industria farmacéutica.
Más allá de las oscilaciones en empresas como Moderna y BioNTech, que obtuvieron grandes beneficios durante la pandemia de covid-19, el negocio de las vacunas ha sido históricamente el equivalente farmacéutico a vender latas de sopa: una fórmula de ventas estables y recurrentes.
Un cambio de tono por parte de las autoridades estadunidenses ha introducido nuevas incertidumbres. Bajo la gestión del secretario de Salud y conocido escéptico de las vacunas, Robert F. Kennedy Jr., Estados Unidos (EU) redujo la semana pasada el número de vacunas infantiles recomendadas a 11, frente a las 17 anteriores. A ello se sumaron nuevos nombramientos en el Consejo Asesor Federal sobre vacunas el martes pasado.
Un cambio de rumbo
En el contexto de la industria farmacéutica mundial, las vacunas son casi insignificantes. Con ingresos de poco menos de 67 mil millones de dólares (mdd) en 2024, según la Organización Mundial de la Salud, representan alrededor de 4 por ciento de las ventas del sector.
Además, tienden a ser menos rentables: son costosas de producir y muchas vacunas antiguas se venden a precios relativamente bajos.
Otra peculiaridad es que EU es menos determinante para las vacunas de lo que lo es para la industria farmacéutica en general. Mientras que los precios de los medicamentos en EU promedian 2.8 veces los de otros países desarrollados, según la consultora Rand Corporation, los precios de las vacunas están mucho más alineados.
El precio de la vacuna infantil contra el VPH en EU es apenas 20 por ciento superior al del Reino Unido, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y las listas de precios del NHS británico.
Aun así, habrá impactos negativos. Las vacunas Gardasil (contra el VPH) y Rotateq (contra el rotavirus) de Merck parecen especialmente expuestas al cambio en las recomendaciones y podrían costarle a la compañía alrededor de 2 mil mdd anuales en ingresos por vacunas, según estimaciones de Bernstein, lo que equivale a cerca de 3 por ciento de sus ingresos totales.
La desconfianza se ha ido acumulando desde hace tiempo. El Departamento de Salud y Servicios Humanos señala que la tasa de vacunación infantil contra el covid fue inferior a 10 por ciento en 2023. El año pasado, la agencia que encabeza Kennedy canceló contratos por 500 mdd que financiaban el desarrollo de vacunas de ARNm contra la gripe y el Covid, afectando a proyectos de Pfizer y Moderna, entre otros.
EL DATO“La demanda ahora depende tanto de la política
Como de la demografía, la eficacia y la vulnerabilidad a las enfermedades”.
Todo esto cambia la economía del negocio para los fabricantes de vacunas. La demanda ahora depende tanto de la política como de la demografía, la eficacia y la vulnerabilidad a las enfermedades.
Es probable que la adopción de las recomendaciones de los CDC varíe de forma marcada entre estados y según líneas partidistas. Más allá de lo que puedan decir los abuelos, las vacunas siguen siendo una defensa mucho más eficaz contra muchas enfermedades que una saludable lata de sopa, pero como inversión se han vuelto bastante menos confiables.
JLR