¿Haces presupuesto pero no te alcanza? Experto de Bravo te dice cuál es la falla que te mantiene endeudado y cómo corregirla

Siete de cada 10 mexicanos no contemplan gastos extraordinarios ni imprevistos en su planeación mensual, un error que compromete la salud financiera en el hogar.

Al hacer un presupuesto no puede faltar el hacer un apartado para el ahorro. | Imagen generada con IA
Ciudad de México /
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A pesar de que nueve de cada 10 personas en México elaboran un presupuesto mensual, muchos siguen arrastrando deudas debido a una falla en su planificación financiera. El control del gasto es primordial para diagnosticar, sanar y prevenir mayores contratiempos económicos de las familias, afirma un experto.

De acuerdo con los datos recopilados por Bravo, empresa que brinda asesoría y conocimientos de educación financiera, afirman que 91 por ciento de los participantes afirmó que actualmente realiza un presupuesto mensual. 

Sin embargo, ante un imprevisto económico, 44 por ciento de los encuestados recurre a la tarjeta de crédito o a un préstamo como su primera alternativa.

En entrevista para MILENIO, Javier Salmerón, co-country manager de Bravo México, consideró que el hábito de anotar entradas y salidas de dinero ha ganado terreno entre los consumidores; sin embargo, estructurar una tabla de ingresos no garantiza automáticamente la tranquilidad del bolsillo

La razón por la cual el sobreendeudamiento persiste, incluso entre quienes se consideran disciplinado, tiene que ver con las herramientas que se tienen sobre control personal de los gastos.

"El problema es que en muchos casos ese presupuesto solo contempla los gastos ordinarios y no incorpora los extraordinarios. Y justo este es el punto donde se falla. Cuando llega una emergencia o un gasto médico, muchas familias no cuentan con ese fondo de respaldo y terminan recurriendo al crédito", explicó el vocero de Bravo.

De acuerdo con el experto, la ausencia de un escudo protector en la planeación provoca que cualquier eventualidad desequilibre el flujo de caja, obligando al usuario a echar mano de financiamientos no programados para saldar urgencias cotidianas.

"Un presupuesto realmente efectivo es aquel que no solo distribuye el ingreso del gasto mensual, sino que también anticipa los imprevistos y contempla un ahorro para enfrentarlos sin comprometer la estabilidad financiera", agregó Salmerón.

¿Por qué caemos en la tentación del sobreendeudamiento?

El origen de la dependencia del crédito suele atribuirse a la falta de previsión ante emergencias cotidianas. 

Al no asignar una partida específica para imprevistos dentro del formato mensual, el presupuesto pierde efectividad en el momento exacto en que se presenta un imprevisto.

"Todavía no queda claro que debemos tener este apartado de ahorro que nos permite hacer frente a estos imprevistos, los que típicamente son la principal razón por la cual caemos en sobreendeudamiento. Al no tenerlo muy claro, cuando surgen, el presupuesto no me cubre", refirió el vocero de Bravo.

Para romper este círculo vicioso, la firma propone un proceso de tres etapas para blindar la liquidez del hogar y corregir las deficiencias del modelo tradicional:

  • Diagnóstico financiero integral: Registrar la totalidad de ingresos, gastos fijos y compromisos crediticios para conocer la situación real de las finanzas.
  • Presupuesto con prioridades: Destinar recursos primeramente a necesidades básicas, cumplir obligaciones de deuda y destinar una fracción —por pequeña que sea— a un fondo de emergencias.
  • Revisión de la salud de la deuda: Evaluar si se liquida el saldo total o únicamente la cuota mínima en las tarjetas de crédito.
"El objetivo no es tener un presupuesto perfecto desde el primer día, sino desarrollar un plan que permita enfrentar los imprevistos sin depender del crédito y con esto construir una estabilidad financiera a largo plazo", afirmó el vocero.

Banca tradicional y el espejismo del entretenimiento

Pese al surgimiento de nuevas plataformas digitales y fintechs en el mercado, el sector bancario consolidado se mantiene como la principal fuente de financiamiento a la que acuden las personas para solventar sus compromisos económicos.

"Si bien vemos que nuevos jugadores van creciendo en volumen de tarjetas, cuando lo vemos en el monto de crédito, la banca tradicional ha sido siempre el principal otorgador de crédito", detalló el vocero.

Por otro lado, los consumos destinados al esparcimiento y tiempo libre representan una de las mayores fugas de dinero no contabilizadas, alcanzando hasta 24 por ciento del gasto corriente en los hogares.

"El entretenimiento suele ser uno de los gastos menos controlados porque está asociado a decisiones impulsivas o pequeños consumos que parecen inofensivos. El objetivo no es eliminar ese tipo de gastos, sino incluirlos dentro del presupuesto para distribuirlos sin afectar otros compromisos", precisó el vocero de Bravo.

El riesgo latente en las salidas y compras no planificadas radica en su vinculación directa con el impulso, lo que desencadena un descontrol silencioso a través de los denominados gastos hormiga.

"Tratando de ser muy claro, es una combinación de ambas y el riesgo del entretenimiento es que va ligado al impulso y muchas veces a no tener esta disciplina tan aguda con estos gastos hormiga que nos generan un descontrol", argumentó el vocero.

La trampa del pago mínimo  

Pagar únicamente el monto mínimo sugerido en el estado de cuenta es una alternativa diseñada para mantener al corriente la línea crediticia y evitar penalizaciones por mora, pero no constituye una estrategia real para saldar un préstamo.

"El pago mínimo es una herramienta muy útil para evitar el incumplimiento de una deuda, pero cuando se convierte en un hábito, termina encareciendo muchísimo tu deuda. Te sirve para evitar el impago, no para pagar", advirtió el vocero.

Cuando esta práctica se vuelve recurrente, los intereses absorben la mayor parte de la aportación mensual, impidiendo que el capital adeudado disminuya de forma sustancial a lo largo del tiempo.

"Dependiendo el saldo y la tasa de interés, una deuda puede tardar varios años más en liquidarse y el costo total puede multiplicarse, porque gran parte de este pago se destina a los intereses y no al capital", aclaró el vocero.

Esta dinámica fomenta una falsa sensación de estabilidad en la que el usuario asume que mantiene el control por el simple hecho de cumplir con la cuota mínima mensual requerida.

"Muchas personas sienten que tienen una buena relación con su dinero porque siguen pagando sus compromisos, aunque sea mediante pagos mínimos o utilizando una deuda para cubrir otra. Sin embargo, esa sensación de control puede no reflejar la realidad financiera", remarcó el vocero de Bravo.

Agosto, el mes estratégico para reestructurar las finanzas

Desde agosto de 2018, la firma Bravo alza la voz para hablar de finanzas personales y el presupuesto, por lo que incluso lo nombra "El Mes del Presupuesto", con el objetivo de incentivar a las personas a replantear su estrategia financiera y reforzar hábitos que les permitan enfrentar imprevistos con mayor tranquilidad.

"Agosto es un momento estratégico porque coincide con una transición importante en la economía de los hogares. Muchas familias vienen de los gastos de vacaciones y enfrentan el regreso a clases", indicó el vocero.

Aprovechar esta coyuntura permite reordenar las cuentas familiares con suficiente anticipación antes de la llegada de los compromisos festivos y las compras decembrinas de fin de año.

"Vemos que es el momento ideal para hacer ajustes, reorganizar prioridades, fortalecer este fondo de emergencias y así evitar llegar a diciembre con una vulnerabilidad mayor", destacó.

El fenómeno de la sobrecarga financiera no se limita a un grupo de edad o nivel socioeconómico específico, sino que responde a eventos imprevistos que alteran el equilibrio operativo del hogar.

Según datos de la firma, los deudores entre 31 y 35 años representan 21 por ciento del total, con una deuda promedio de 175 mil 192.95 pesos. La cifra se eleva para el grupo de 36 a 40 años, que constituye 16 por ciento, alcanzando una deuda promedio de 205 mil 392.21 pesos.

"El sobreendeudamiento no distingue edad o nivel de ingreso. Lo que vemos es un desequilibrio entre ingresos y obligaciones derivado de una emergencia, pérdida de empleo, problema de salud o una mala administración", apuntó el vocero.

Frente a este escenario, la cultura de la prevención y la capacitación constante surgen como las herramientas importante para recuperar el control del patrimonio y evitar que las deudas se vuelvan inmanejables.

"Pongan mucha atención en todos sus gastos, identifiquen sus gastos hormiga, tengan fondos de emergencia y metan todo esto en su presupuesto; no normalicen la deuda y, si ya no pueden hacer frente, busquen asesoría especializada para evitar que esta bola de nieve crezca", concluyó Salmerón.

MRA

  • Miriam Ramírez
  • miriam.ramirez@milenio.com
  • Hoy Editora Web de Negocios, antes reportera. Mi género periodístico preferido: la conversación hecha entrevista. UNAM de corazón, pero el latido más intenso proviene de la felicidad de mi familia.

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