La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) advirtió que elevar las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) aumentará los costos de producción, reducirá la inversión y debilitará la competitividad de la industria regional frente a sus principales competidores internacionales, particularmente China.
Durante el encuentro ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC), realizada el 14 de octubre, Odracir Barquera, director general de la AMIA, pidió evitar nuevos incrementos en los requisitos de contenido regional y aprovechar la revisión del acuerdo comercial para fortalecer la integración productiva de los tres países.
De acuerdo con datos de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (OICA), citados por la asociación, América del Norte produjo alrededor de 15 millones de vehículos en 2025, equivalentes a 16.5 por ciento de la producción mundial, con lo que se mantuvo como la segunda región fabricante del mundo.
Sin embargo, la producción regional cayó 2.1 por ciento ese año y perdió un punto porcentual de participación global, mientras China aumentó su fabricación 9.7 por ciento y ganó dos puntos porcentuales.
Ante este escenario y los aranceles impuestos por Estados Unidos bajo la Sección 232, la AMIA sostuvo que endurecer las reglas comerciales puede profundizar las desventajas de los fabricantes norteamericanos.
Actualmente, el T-MEC establece un contenido de valor regional de 75 por ciento para los vehículos, uno de los requisitos más exigentes a escala internacional.
La asociación señaló que las empresas ya han tenido que modificar sus cadenas de suministro, inversiones y operaciones para cumplir con estas disposiciones.
“Fortalecer la integración regional no debe significar imponer restricciones que terminen favoreciendo a los competidores externos”, planteó la AMIA en su posicionamiento.
La organización también alertó que ciertos materiales, autopartes y componentes, necesarios para las nuevas tecnologías automotrices, todavía no se producen en América del Norte en cantidades suficientes o a precios competitivos , por lo que mayores exigencias pueden encarecer la fabricación.
Cinco propuestas para el T-MEC
Para fortalecer la competitividad de la industria, la AMIA presentó cinco planteamientos ante la autoridad estadounidense:
- Evitar nuevos incrementos en los requisitos de contenido de valor regional, debido a los costos que ya representan para los fabricantes.
- Evaluar las reglas de origen según sus efectos en la producción, el comercio y la competitividad, sin encarecer las cadenas de suministro.
- Mantener flexibilidad para incorporar nuevas tecnologías y acceder a insumos estratégicos mientras se desarrolla la capacidad productiva regional.
- Revisar las instrucciones de implementación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), en particular las certificaciones anuales exigidas a exportadores mexicanos y canadienses sobre contenido de valor laboral, acero y aluminio.
- Elaborar un manual trilateral de auditoría para homologar las verificaciones de origen, reducir cargas administrativas y brindar certidumbre jurídica.
La asociación añadió que sigue pendiente la implementación de una resolución emitida en diciembre de 2022 por un panel de solución de controversias del T-MEC sobre reglas de origen, situación que, afirmó, ha generado incertidumbre y costos adicionales para los fabricantes.
La industria automotriz genera aproximadamente 13 millones de empleos en América del Norte, entre la fabricación de vehículos y autopartes, la ingeniería, la logística, la investigación, la distribución y los servicios posventa.
La AMIA llamó al gobierno estadunidense a adoptar una visión regional durante la revisión del tratado, con el objetivo de preservar la capacidad de producción, innovación, atracción de inversiones y generación de empleo frente a la creciente competencia internacional.
PSAJ