La globalización no está muerta, evolucionó a un comercio más regionalizado en medio de cambios geopolíticos y tecnológicos, aseguró John W.H. Denton, secretario general de la Cámara de Comercio Internacional (ICC Global).
En entrevista con MILENIO explicó que este proceso está haciendo más relevantes las conexiones entre distintos bloques regionales, porque antes las conexiones eran por país.
“Rechazamos la idea de que, de alguna manera, la globalización esté muerta. En cambio, la manera en la que vemos al mundo, por lo que lo vemos desde una perspectiva real, dado que estamos en 170 países y 70 por ciento está en el sur, lo que vemos es que la globalización está cambiando y se está volviendo mucho más enfocada a regiones y subregiones (...) Y son los vínculos entre todas esas regiones y subregiones los que se vuelven importantes”, sostuvo.
Reconoció que la transición hacia esta nueva configuración global genera ineficiencias conforme las economías y empresas ajustan sus cadenas de suministro y exportación, así como sus operaciones para el mercado local.
Incertidumbre erosiona 600 mil mdd
A los cambios en la estructura del comercio mundial se suma el costo de la incertidumbre sobre las decisiones de empresas e inversionistas, ya que de acuerdo con las estimaciones económicas de ICC Global, esta situación erosionó cerca de 300 mil millones de dólares de actividad económica durante 2025 y tendrá un impacto de alrededor de 320 mil millones en 2026.
En conjunto, Denton calculó una pérdida de alrededor de 600 mil millones de dólares de actividad económica en dos años.
“El gran desafío para el comercio global es el nivel de incertidumbre bajo el cual opera. La gente simplemente no sabe qué marco estará vigente, bajo el cual sus contratos serán cumplidos, o estarán celebrando nuevos contratos, o estarán contratando nuevas personas”, precisó.
Además, explicó que la falta de certidumbre termina trasladándose directamente al ritmo de la economía, por lo que estimó que para este año el impacto será todavía mayor.
Fragmentación, el riesgo
Lo que sí advierte el secretario general de ICC Global es que el paso de sistemas integrados globalmente hacia esquemas regionales y subregionales derivará en una fragmentación del comercio si las reglas multilaterales no se actualizan.
“Sin una base sólida de reglas multilaterales en todo el mundo, existe el riesgo de fragmentación; sin embargo, el desafío aquí es mantener funcionando esas reglas multilaterales y asegurarnos de invertir en actualizarlas para garantizar que también sigan siendo relevantes”, explicó.
Por ello John W.H. Denton remarcó que esta transformación del comercio no implica abandonar el sistema multilateral (globalización), sino modernizarlo para mantener la capacidad de las empresas de operar entre diferentes mercados y evitar que la regionalización se convierta en una barrera para los intercambios.
“¿Cómo crear un sistema global de comercio revitalizado que permita un nivel de interoperabilidad y eficiencia que realmente pueda ayudar a las empresas a continuar comerciando a través de las fronteras, subregiones y regiones? Eso es posible”, indicó.
Trump evidencia errores
En cuanto al impacto que generó en la economía global la política comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Denton consideró que sería un error hablar de una economía mundial antes y después del mandatario estadunidense, pues considera que el sistema comercial internacional se venía transformando más allá de su administración.
Ante ello, explicó que tanto la economía política mundial como las empresas están atravesando cambios constantes, a los que se suma el avance de nuevas tecnologías.
Mencionó que desde la perspectiva de ICC, las medidas adoptadas durante la administración Trump no originaron los problemas estructurales del sistema mundial de comercio, pero sí contribuyeron a hacerlos más evidentes.
“¿El sistema global de comercio es adecuado para apoyar los cambios geopolíticos? Nuestra respuesta es que no, y ese no es un problema de Donald Trump, sino del sistema que está profundamente desafiado en este momento. Lo que han hecho las iniciativas del presidente de EU es simplemente volver más transparente y visible que existe un problema real que debe ser atendido aquí para hacer que el sistema global sea más inclusivo”, puntualizó.
En este contexto, Denton anticipó que los aranceles continuarán formando parte de la política comercial de Estados Unidos incluso ante un cambio de administración.
Esto debido a que su uso no comenzó con el actual gobierno estadunidense, aunque reconoció que aumentaron tanto su alcance como su relevancia dentro de la política económica del país.
Sin embargo, Denton puso en perspectiva el peso de Estados Unidos dentro del intercambio internacional al señalar que concentra 13 por ciento del comercio mundial, frente al 87 por ciento correspondiente al resto de las economías.
“Estados Unidos por sí solo no puede crear una guerra comercial global. Estados Unidos por sí solo no puede transformar fundamentalmente la manera en la que opera el otro 87 por ciento”, expuso.
De acuerdo con el directivo, la estrategia estadunidense está elevando el costo para acceder a su mercado, pero esto no significa que el resto de las economías necesariamente replicarán esa política.
También detalló que esta es una de las razones por las que ha existido resistencia entre otros países para responder a Estados Unidos mediante aranceles recíprocos.
T-MEC, oportunidad
El secretario general de ICC Global destacó que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abrió una oportunidad para profundizar las inversiones mediante la integración de las cadenas de suministro de América del Norte.
“Cuando miras al T-MEC, crearon, junto con las otras partes, una enorme oportunidad para invertir en la integración de las cadenas de suministro que opera a través de esta región”, insistió.
No obstante, Denton sostuvo que el siguiente desafío para el país será atraer inversión de calidad que contribuya al desarrollo de infraestructura, para lo cual consideró necesario garantizar certidumbre sobre las reglas y el Estado de derecho.
Aunque advirtió que los proyectos de largo plazo requieren estabilidad en las condiciones bajo las cuales fueron realizadas las inversiones.
“¿Los políticos entienden que los inversionistas, cuando vienen aquí e invierten por un periodo de 20 o 30 años, no quieren que las reglas cambien cada dos años o cada año? No quieren que se tomen decisiones arbitrarias”.
“¿Están enviando esas señales positivas de que están creando un marco que permita que eso ocurra? Creo que el potencial está ahí. La pregunta es si existe la voluntad política para cumplir con eso”, expresó.
AKMD