Luis Caputo renunció al banco central de Argentina

FT Mercados

La salida de Luis Caputo, despeja el camino para un acuerdo de rescate entre el país sudamericano y el FMI.

Macri se reunió con Cristine Lagarde en Nueva York para repasar el acuerdo entre Argentina y el FMI (Reuters).
Benedict Mander y Robin Wigglesworth
Ciudad de México /

Perder a dos jefes del banco central en tres meses podría parecer algo desafortunado para cualquier país, más si se trata de uno que busca la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) en medio de una crisis monetaria. 

Pero la salida de Luis Caputo de Argentina, apenas a 12 semanas de ocupar el cargo, se considera una victoria para el FMI, que podría allanar el camino para un nuevo acuerdo en el paquete de ayuda de 50,000 millones de dólares (mdd) del país. 

De hecho, el día en que renunció Caputo, Christine Lagarde, directora del FMI, tuiteó que las dos partes estaban “cerca de la línea de meta” para lograr un nuevo acuerdo. 

Caputo es un respetado exoperador de JPMorgan y Deutsche Bank, que se desempeñó como ministro de Finanzas antes de hacerse cargo del banco central en junio. Pero su disposición para intervenir en los mercados de divisas no concuerda con la preferencia profundamente arraigada del FMI por las monedas con libre flotación, en especial cuando está en juego gran parte de su propio dinero.

El Dato.

50,000 mdd

Es el paquete de ayuda que Argentina recibirá del FM.

“Este programa es una gran apuesta para el FMI, y quieren un control total”, dice Walter Stoeppelwerth, jefe de investigación de Balanz, un banco de inversión en Buenos Aires. 

Luis Caputo anunció su renuncia el martes pasado, justo cuando el presidente Mauricio Macri se encontraba en Nueva York buscando la renovación del programa del FMI. Su reemplazo es Guido Sandleris, exasesor del FMI, quien trabajó para el ministro de economía Nicolás Dujovne, uno de los principales interlocutores de Lagarde en las negociaciones con el organismos internacional. 

“Está muy claro que esto significa todo el poder para Dujovne. El aspecto positivo es que habrá una coordinación total entre la política monetaria y la política fiscal”, menciona un banquero local. 

Una persona cercana al gobierno agrega: “Caputo pensó que no tenía el poder para cambiar las cosas debido al acuerdo con el FMI, y que no podría realizar su trabajo de frenar la inflación”.

Argentina se volvió muy importante para el FMI. El golpe para su credibilidad sería severo si el país no logra un segundo programa revisado. 

El acuerdo inicial, que se concretó en solo tres meses, fue uno de los más importantes en la historia del FMI, pero resultó insuficiente para mantener las finanzas del país tras la pérdida de la mitad del valor del peso este año. 

Ante el aumento en el costo al pagar una mayor cantidad de deuda con denominación en moneda extranjera, Macri anunció en agosto que el FMI acordó acelerar los pagos del paquete de rescate que se firmó en junio. 

Pero la línea no se había acordado con el Fondo y el peso cayó aún más. Hasta el momento, los mercados acogieron de forma positiva la agitación de la semana pasada del banco central, ya que los inversores llegaron a la conclusión de que podría mejorar las posibilidades de un acuerdo con el organismo internacional. 

Después de la volatilidad en las operaciones del martes pasado, el peso bajó un poco menos de 1% al día siguiente y el rendimiento del bono del gobierno a 10 años subió casi 9.22%. “Lo más importante es restablecer la credibilidad del programa económico del gobierno y anclarlo en torno a un programa confiable del FMI”, dice Michael Gómez, jefe de mercados emergentes de Pimco. 

“Los cambios de fecha siempre son delicados, pero es probable que sea mejor antes de que se firme otro paquete”, agregó. 

Para Macri, es imperativo que el peso y la economía se estabilice, a tiempo para las próximas elecciones presidenciales, que están programadas para finales de 2019. 

La contracción económica más aguda desde la crisis financiera de hace una década significa que la carrera tiene una perspectiva más difícil de lo que esperaban los inversionistas.

Incluso si la moneda detiene su caída, la deuda pública de Argentina alcanzará a ser de 84% del PIB a finales de 2018, de acuerdo con Oxford Economics, en comparación con alrededor de 50% antes de que Buenos Aires cayera en un incumplimiento de la deuda soberana de 100,000 mdd en 2001. 

Eso generó preocupación acerca de una nueva crisis de deuda, si Argentina no controla el gasto, ni tranquiliza a los inversores. 

“No hay una solución rápida para Argentina”, menciona Siobhan Morden, directora de estrategia de renta fija para América Latina de Nomura. Si bien el control del estrés monetario es la tarea más urgente, la disciplina fiscal también debe ser una prioridad. Agrega: “Tenemos que esperar hasta el próximo año para ver si el gobierno puede cumplir con los objetivos planeados”.



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