Sostienen 6.8 millones de mujeres emprendedoras 27.5% del empleo femenino en México

La digitalización, el nivel educativo y el control financiero marcan el cambio hacia un emprendimiento femenino más estratégico y profesional

En México, las mujeres emprendedoras luchan día tras día por crear un entorno más equilibrado. Foto: Shutterstock
Ángeles García
Ciudad de México /

El emprendimiento femenino en México ha dejado de ser una alternativa de autoempleo para consolidarse como un pilar relevante dentro de la economía. Actualmente, 6.8 millones de mujeres lideran un negocio en el país, lo que representa el 27.5 por ciento de la población femenina ocupada; es decir, una de cada cuatro genera sus propios ingresos a través de una actividad empresarial.

Más allá del volumen, el cambio más significativo está en la evolución del perfil, pues d acuerdo con el estudio “Emprender es poder: Mujeres que vencen barreras y hacen crecer sus ideas”, de Contpaqi, las emprendedoras en México están adoptando un enfoque cada vez más estructurado, donde la toma de decisiones, el uso de información y la incorporación de herramentas digitales comienzan a marcar diferencia.

Actualmente, 7 de cada 10 micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) dirigidas por mujeres cuentan con algún grado de digitalización, lo que permite mejorar el control de operaciones, organizar procesos y tomar decisiones con mayor claridad.

Mujeres emprendedoras. (Arturo Salazar)

A este cambio se suma el nivel educativo: una parte relevante de las emprendedoras cuenta con estudios de nivel superior, lo que fortalece habilidades de planeación, organización y gestión estratégica, facilitando la profesionalización de los negocios.


Entre el negocio y la vida personal


Sin embargo, el emprendimiento femenino convive con una realidad compleja, casi 3 de cada 4 emprendedoras son madres, con un promedio de 2 hijos, lo que implica una gestión constante del tiempo y la construcción de dinámicas flexibles para sostener tanto la actividad economica como el entorno familiar.

En términos de sectores, el emprendimiento femenino se concentra principalmente en el comercio, que agrupa el 63 por ciento de los negocios, seguido por los servicios con el 25 por ciento. Estas actividades, vinculadas al consumo directo, permiten una entrada más accesible al mercado, mientras que la manufactura abre espacio a modelos con mayor complejidad y potencial de escalamiento.

A nivel organizacional, el liderazgo femenino es claro: el 60 por ciento de las emprendedoras son dueñas totales de su negocio y 8 de cada 10 tienen participación en la propiedad. Su rol abarca desde la operación diaria hasta la definición de estrategias de crecimiento.

El reto financiero o la motivación


No obstante, la gestión financiera sigue siendo uno de los principales desafíos. 5 de cada 10 emprendedoras identifican los gastos y egresos como procesos difíciles de interpretar. El reto no radica en la falta de información, sino en la capacidad de transformarla en decisiones claras.

A pesar de ello, el aprendizaje es constante: 4 de cada 10 mujeres reconocen que el control financiero es clave para la sostenibilidad, mientras que 1 de cada 5 ha identificado la importancia de analizar el mercado antes de tomar decisiones.

En este contexto, el emprendimiento también se consolida como una vía de autonomía, para 2 de cada 3 emprendedoras, decidir sobre su tiempo es el principal beneficio, mientras que 6 de cada 10 destacan la generación de ingresos como factor determinante para su independencia.

Así, más que una respuesta a la necesidad económica, el emprendimiento se posiciona como una herramienta para tomar control sobre su desarrollo profesional y estabilidad.

Más control, pero con barreras


Actualmente, 8 de cada 10 emprendedoras conocen el umbral mínimo de ventas necesario para sostener su empresa y el 89 por ciento tiene claridad sobre su margen de ganancia.

Además, el 87 por ciento utiliza herramientas de análisis financiero y 6 de cada 10 planifican sus finanzas a lo largo del año.

Sin embargo, persisten barreras relevantes, una de cada dos ha buscado apoyo financiero externo y 1 de cada 4 percibe el crédito formal como una meta compleja. A esto se suma que las MiPyMEs pueden tardar entre 1 y 2 años en alcanzar su punto de equilibrio, un periodo crítico para su supervivencia.

En conjunto, se configura un panorama dual: por un lado, una base más sólida de conocimiento y herramientas; por otro, limitaciones estructurales que siguen condicionando el crecimiento.

AG

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