Trafalgar no quiere quedarse en el nivel de las Sociedades Financieras Populares (Sofipos) ni conformarse con operar una casa de bolsa. La mira está puesta más arriba: convertirse eventualmente en banco, pero para llegar a esa licencia es preciso contar con la casa en orden, controles robustos y un nicho perfectamente definido, de acuerdo con Carlos Septién Michell, director general de la firma financiera.
“La casa de bolsa es una pieza del proyecto con el que Trafalgar busca consolidar su presencia en el sistema financiero y, eventualmente, dar el salto a una licencia bancaria. La apuesta, además, tiene un nicho definido que son las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes)”, dijo en entrevista con MILENIO.
Destacó que este proceso no será “exprés”, ya que antes de pedir una licencia bancaria, señaló que Trafalgar quiere demostrar que puede operar con estándares de capitalización, cumplimiento y gobierno corporativo que estén a la altura de un banco.
“Queremos ser banco, eventualmente”, dijo.
“La condición, es que el crecimiento llegue después de consolidar las operaciones actuales y no a costa de drenar recursos de los negocios que ya están en marcha”, agregó.
Primero la casa de bolsa; después, el banco
Explicó que la estrategia tiene una ruta definida, ya que cuenta con una Sofipo y una casa de bolsa, y acaba de sumar una estructura corporativa en Estados Unidos que será transformada en Trafalgar International.
Señaló que no quiere abrir demasiados frentes antes de tiempo.
“La concentración es aterrizar muy bien estos negocios. Una vez que los tengamos bien cimentados, pasar a la siguiente etapa”, dijo.
Asegura que la Sofipo cuenta con 145 millones de pesos de capitalización, recursos que pretenden utilizar como base para crecer en crédito y captación.
“La empresa busca atender principalmente a pymes y complementar esa operación con la casa de bolsa”, añadió.
Con eso la idea es sencilla en el papel acercarse a empresarios con crédito, acompañarlos en su crecimiento y después llevarlos hacia instrumentos del mercado de valores, incluidas emisiones simplificadas.
En otras palabras, Trafalgar quiere que la relación con una pyme no termine cuando se entrega el crédito. Quiere acompañarla hasta convertirla en una empresa capaz de financiarse también en bolsa.
Un banco, pero no para todos
Señaló que Trafalgar no pretende competir de frente por todo el mercado. La firma quiere encontrar un nicho y especializarse.
“Nosotros no queremos ser un banco para todos, queremos ser un banco nicho para pymes. Y ahí queremos especializarnos”, explicó Septién Michell.
Destacó que la apuesta es competir con atención personalizada y con personal especializado para ese segmento.
“Un trato muy personal, muy especial, atendiendo a las empresas con buenas gentes, gente muy preparada por nosotros”, dijo.
Indicó que el diagnóstico va más allá del crédito, ya que muchas empresas mexicanas enfrentan problemas de financiamiento, pero también de sucesión familiar y gobierno corporativo.
“Son principalmente empresas familiares y representan 90 por ciento de las empresas en este país”, dijo.
Destacó que ahí es donde Trafalgar ve una oportunidad para el sistema financiero: acompañar a las empresas en su proceso de institucionalización, fortalecer sus gobiernos corporativos y acercarlas gradualmente al mercado de valores.
“Es una responsabilidad nuestra, del sistema financiero mexicano, ir acompañando y educando a estos empresarios a hacer todo un proceso de reforzamiento de sus empresas a través de gobiernos corporativos”, comentó.
“Hoy por ejemplo, ¡cuánto se habla en la banca de la bancarización del sector popular! Pues sí, muchísimo. Pues lo mismo debe hablarse de la bancarización del sector empresarial”, agregó.
Explicó que la idea es que las pymes puedan pasar del crédito a otras alternativas de financiamiento, como emisiones de deuda, capital y cuasicapital, conforme maduren e institucionalicen sus operaciones.
Comprar el cascarón, no el negocio
Septién Michell comentó que la expansión hacia Estados Unidos también forma parte del tablero, aunque deja claro que por ahora no es la prioridad.
Trafalgar adquirió 96.6 por ciento de The Greater Cannabis Company, una compañía pública que cotizaba en el mercado OTC.
“No implicó adquirir un negocio activo de cannabis, sino una estructura corporativa que será utilizada como vehículo financiero”, dijo.
Explicó que la compañía llevaba más de un año sin operar y la compra tuvo un interés esencialmente financiero: aprovechar la estructura societaria y su registro para crear Trafalgar International.
“El precio de adquisición no llegó a 300 mil dólares”, precisó.
Agregó que se encuentran trabajando en el cambio de nombre y no se cuenta con la intención de desarrollar actividades de producción de cannabis.
Destacó que por ahora tampoco hay un plan definido de capitalización para Trafalgar International.
“Los recursos y la atención están concentrados en México, particularmente en la Sofipo y la casa de bolsa”, concluyó.
AG