Por: Eduardo Guerrero Gutiérrez
Ilustración: Estelí Meza, cortesía de Nexos
Es probable que con López Obrador sí haya disminuido el uso excesivo de la fuerza letal por parte de las corporaciones de seguridad del Estado. Sin embargo, esta dosificación de la represión no se ha traducido, de ninguna forma, en la pacificación del país. Detrás del mejor récord en materia de derechos humanos no parece haber un verdadero cambio en la operación de las Fuerzas Armadas. Tampoco por parte de la Guardia Nacional. Este cambio consistiría en una mayor capacidad para intervenir, realizar detenciones conforme a derecho y, especialmente, para disuadir la violencia criminal sin cometer abusos. En contraste, lo que parece haber es un mero repliegue.