Un recuento de la transferencia de facultades a las fuerzas armadas

Nuestro texto constitucional es claro en que las instituciones de seguridad deberán ser de carácter civil y que las Fuerzas Armadas no pueden realizar cualquier otra actividad que no esté estrictamente relacionada con la disciplina militar.

La historia de las dictaduras militares en Europa y América Latina nos enseña sobre este peligro.
Nexos
Ciudad de México /

Por: Frida Ibarra

Ilustración: Víctor Solís, cortesía de Nexos

La participación de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública en México no es reciente; por lo menos desde la década de 1940, siendo el incremento de la presencia y control militar sobre asuntos civiles significativo en los gobiernos de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Sin embargo, resaltan ciertas particularidades del uso de las corporaciones castrenses en la actual administración de Andrés Manuel López Obrador: primero, se ha logrado institucionalizar la militarización de la seguridad pública, y; segundo, se ha confiado como nunca a las fuerzas armadas tareas que no están relacionadas estrechamente con la seguridad, sino que abarcan una variedad de materias.

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