El día en que todos renuncian a sus buenos hábitos

Ciudad de México /

Hoy es el Blue Monday , el supuesto “día más triste del año” y, por tradición, siempre cae el tercer lunes de enero. Más allá de la etiqueta, a mí me importa por lo que representa: suele coincidir con el punto en el que la ilusión de enero empieza a bajar y muchos propósitos se tambalean. No porque “no puedas”, sino porque la vida real regresa con todo.

Cambiar hábitos no es una decisión de un día: es un proceso. En las primeras dos o tres semanas solemos exigirnos sentir resultados; si no llegan, pensamos que ya fue suficiente intento. Ahí se cuela la impaciencia, esa enemiga silenciosa de la longevidad. Y si además vienes cargando años de sedentarismo, comida baja en nutrientes, sueño incompleto y estrés sostenido, es lógico que el cuerpo no cambie al ritmo que dicta el calendario.

Si esta semana sientes que vas soltando el hilo, aquí van tres acciones simples para sostenerlo sin caer en extremos:

1) Anota tus logros de estos primeros días del año: No lo que “faltó”, sino lo que sí hiciste: ¿tomaste más agua?, ¿cocinaste en casa?, ¿cenaste más ligero? Eso es evidencia de que puedes. El cerebro necesita ver progreso para seguir.

2) Deja de hacerlo a ciegas: Agenda una cita con un especialista para aterrizar un camino según tu rutina, tu historia, tu sintomatología y, cuando se aplique, también tu genética. Personalizar reduce frustración.

3) Haz equipo: Con una persona basta: un amigo, tu pareja, un chat chiquito. No para competir, sino para acompañarse. Un “¿cómo vas hoy?” puede ser la diferencia entre abandonar y continuar.

Ahora, una aclaración que te va a ahorrar mucha frustración: los cambios por alimentación y ejercicio suelen tardar en sentirse. No todos respondemos igual; nuestra genética hace que el ritmo de adaptación sea distinto. Y el manejo del estrés suele tardar todavía más, porque no se trata solo de “relajarte”, sino de reentrenar tu sistema de respuesta: cómo interpretas lo que pasa, cómo te regulas, cómo sales del modo urgencia. Eso implica una reestructura profunda de hábitos mentales y fisiológicos.

Pero hay un cambio que sí puede notarse más rápido: el sueño. Dormir mejor regula hambre y antojos, mejora la energía, eleva la tolerancia al estrés y te da claridad para tomar mejores decisiones. Por eso, cuando el sueño se ordena, es mucho más fácil que lo demás se sostenga.

Y aquí es donde quiero conectar todo con una solución práctica: te invito al Reto 21, el programa de sueño de TecSalud del Hospital Zambrano Hellion, liderado por el equipo de Health4Life y el doctor Raúl Martínez Vite. La inscripción es gratuita y puedes unirte aquí: tecsalud.mx/reto21.

¿Por qué vale la pena? Porque estará liderado por especialistas con credenciales muy sólidas, de esos a los que normalmente es difícil acceder por sus agendas, sus conferencias y la alta demanda. Aquí, en cambio, estarán acompañándote con estructura y guía sin que tengas que improvisar. Además, no lo harás solo: te integrarás a una comunidad de personas que ya están inscritas y listas para cambiar.

No dejes que el Blue Monday sea el día en que renuncias. Ojalá que hoy sea el día en que ajustas el plan, lo haces más realista y más tuyo. Porque la longevidad no se construye con perfección: se construye con constancia, con paciencia y con decisiones pequeñas que, con el tiempo, te llevan a vivir más y mejor.

SHUTTERSTOCK

  • Ale Ponce
  • Experta en ciencia e investigación de la nutrición con destacadas habilidades en el campo de la nutrigenómica y los alimentos funcionales. Vasta experiencia en el área de nutrición clínica y administración educativa. Publica su columna Vive más y mejor todos los lunes.
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