La UPN: luz y sombra

  • Apuntes pedagógicos
  • Alfonso Torres Hernández

Hidalgo /
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Creada en 1978, la Universidad Pedagógica Nacional llega a su aniversario 48 en una situación institucional que reclama mejores condiciones para dar sentido y pertinencia a su misión en los tiempos actuales. En este trayecto de vida institucional, la UPN ha transitado, particularmente desde 1992 en dos caminos, uno lleno de luz, y otro, lleno de sombra. El camino de luz lo representa la encomienda de formar profesionales de la educación desarrollando las tareas de docencia, investigación y difusión y extensión. El camino de sombra se expresa con la indiferencia de la autoridad educativa y gubernamental y de diputados y senadores, para dar atención a las cuestiones de financiamiento, definición jurídica y condiciones laborales de los trabajadores docentes y no docentes de la UPN y sus Unidades.

El camino de luz se ha construido en el desarrollo de cada programa educativo (de licenciatura, posgrado o educación continua) ponderando siempre una formación crítica del pensamiento para la búsqueda de una educación que contribuya a constituir una sociedad más justa y democrática. Una formación de profesionales de la educación capaces de dar atención a las problemáticas educativas con sentido de transformación. Se ha construido en la tarea de investigación con la generación y aplicación de conocimiento pertinente para comprender, explicar, intervenir e innovar el fenómeno educativo. Con los aportes de la investigación se han delineado y fortalecido distintas políticas educativas en más de cuatro décadas. La extensión, difusión y divulgación del conocimiento han colocado a la UPN en una posición cercana a la vida de las escuelas, instituciones, organizaciones y sociedad.

El camino de luz se ha construido no siempre en condiciones favorables, pero la fortaleza del personal docente y no docente, con un claro sentido de lo que significa “ser upeniano”, se coloca delante de la adversidad para salir siempre adelante. Sentido que se fortalece y se expresa en la práctica de cada uno de sus estudiantes y egresados.

El camino de sombra, agudizado a partir de la transferencia administrativa de 1992, lo constituye el olvido institucional y político en que han colocado a la UPN y sus Unidades los distintos gobiernos federal y estatales, con su indiferencia para reconocer y apoyar a la grandeza de esta institución. Colocaron como prioritarias la actualización y capacitación por encima de la formación; eliminaron en las entidades programas de apoyo a la tarea académica; desconocieron un sinfín de prestaciones laborales; ignoran el derecho a la promoción docente; cancelaron la creación de plazas; se olvidaron del apoyo a la infraestructura y equipamiento; y hoy en día, la tienen en un lugar periférico de la política educativa, o mejor dicho en el olvido institucional, al no dar atención a su demanda de definición jurídica. El detrimento institucional en muchas de sus Unidades y la precarización del trabajo docente y no docente ha sido una constante en este camino de sombra.

La UPN cumple 48 años transitando en estos dos caminos. La grandeza de sus aportaciones a la vida educativa del país exige un mejor trato institucional y político. Merece una vida digna institucional  que este llena de luz. La educación en México lo desea y la UPN, lo merece. Felicidades a todas y todos los upenianos. Larga vida a la UPN “Educar para transformar”.


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