El problema con la oposición es de dos dimensiones. Sus eventuales candidatos o están muy vistos y quemados, ligados a la política tradicional, o deberá acudir a alguno desechado por Morena cuando el Presidente decida formalmente la postulación de Claudia Sheinbaum, que estará firme salvo un cataclismo en la capital que gobierna.
Con la esperanza de que algo ocurra, Marcelo Ebrard se mantiene en lisa, ya anticipó en su momento que no volverá a declinar, pero esa disciplina para aguardar que se desenvuelvan los acontecimientos lo mantiene en una parálisis que no comparte Ricardo Monreal, cuyo discurso comienza a subir de tono por los métodos de la sucesión ordenados desde Palacio. Ambos saben hoy que la oposición los espera con los brazos abiertos.
Ebrard llegó a ser subsecretario de Relaciones Exteriores en los años 90 cuando su jefe, el regente Manuel Camacho Solís, perdió la candidatura presidencial del PRI frente a Luis Donaldo Colosio y acabó de canciller, antes de pedir mano para encabezar las negociaciones con el Ejército Zapatista, sin salario de por medio, lo que lo hacía elegible para sustituir al sonorense.
El atentado en Lomas Taurinas no solo acabó con la vida de Luis Donaldo sino también con toda aspiración presidencial de Camacho, quien apenas la víspera había dado su apoyo público al candidato malogrado. Ese crimen clave de fin de siglo, vaya ironía, hoy puede jugar en las elecciones de 2024, cuando Colosio hijo, alcalde de Monterrey, atrae reflectores como potencial aspirante.
La trama acarrea circunstancias diversas, algunas derivadas de la estrategia, otras involuntarias. Las planeadas se sujetan a la presentación de un precandidato joven, estudiado, sin filiación partidista, hasta hoy sin cuentas pendientes en el espectro público, con un discurso moderno cuyos resultados están por verse. Pero aunque él no lo quiera, jugarán la fama de su padre, el sacrificio y la explotación de su figura, que tocarán las fibras de la oposición, de los antiamlo y de los decepcionados de la 4T.
El plan luce funcional, en espera de lo imposible: el concurso de MC con Dante Delgado, Enrique Alfaro y Samuel García, más los apuntados de PRI, PAN y los que se cuelguen. Casi nada.
Alfredo C. Villeda
@acvilleda