Cuando parecía que la única voz discordante firme, protagónica y mediática de la ola morenista era Gerardo Fernández Noroña, quien confirmó los vaticinios al sostener un enfrentamiento verbal con el presidente cameral, Porfirio Muñoz Ledo, en el arranque de la Legislatura, a 21 días de gobierno comienzan a aparecer disensos impensables desde el corazón del nuevo régimen.
Primero fue Tatiana Clouthier, quien se bajó del equipo de transición cuando estaba perfilada para una subsecretaría de Gobernación y optó por ocupar la curul que ganó el 1 de julio, desde donde ahora ha cuestionado el proyecto de creación de la Guardia Nacional, que lee como una “militarización” de la seguridad pública, a contracorriente de la opinión de Alfonso Durazo, titular de Seguridad Ciudadana, quien ve una “policialización” del Ejército.
Una de las razones que se barajaron cuando se bajó la legisladora del equipo de transición fue su enemistad con las lideresas más conspicuas del lopezobradorismo, entre ellas la jefa de Morena, Yeidckol Polevnsky, quien ya respondió que Clouthier está mal informada sobre el proyecto de la Guardia Nacional.
Otro que tampoco se ha alineado a ojos cerrados, con menos decibeles, es Mario Delgado, coordinador de los diputados morenistas, quien ha planteado que por supuesto se harán los ajustes necesarios al proyecto de Guardia Nacional, que ayer avanzó en comisiones en medio de jaloneos y vituperios. Acaso envalentonado porque el Presidente dijo que todo mundo puede expresarse y que no da instrucciones a diputados. Claro.
Sin embargo, la mayor sorpresa fue escuchar ayer a Claudia Sheinbaum, a quien nadie puede negarle su militancia y cercanía con el Presidente, ponerle mil “peros” al plan que confirmó el propio AMLO sobre construir departamentos de lujo en los terrenos del Ejército en Santa Fe para financiar la Guardia Nacional, sobre todo por la falta de proyecto ejecutivo, el lío de tráfico vehicular de la zona y de los servicios.
Cuando han pasado 21 días del presente gobierno comienzan a surgir voces disonantes de las entrañas del nuevo sistema, situación que arroja la esperanza de que la presumible aplanadora tenga sus propios contrapesos, más allá de la oposición.
@acvilleda