Si hay una analogía que se puede trazar entre la crisis de secuestros en curso es más con la de 2008, que generó un gran acuerdo a partir de la lapidaria frase del empresario Alejandro Martí de “¡si no pueden, renuncien!”, que con la padecida en los años 90, cuando imperaban las bandas de los Caletri y de Daniel Arizmendi López, El Mochaorejas.
El plagio y homicidio de un hijo del empresario generó una expectación y cobertura mediática como un año antes el de Silvia, hija de Nelson Vargas, que sufrió igual infortunio, por lo que el 21 de agosto de 2008 se firmó el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, en el que participaban gobiernos, congresos, Poder Judicial, medios, ONG, empresarios, sindicatos e iglesias.
El primer paso, por tanto, debería ser “relanzar” la Coordinación Nacional Antisecuestro, creada en enero de 2014 para conjuntar esfuerzos y acciones de los gobiernos federal y estatales apelando más a la inteligencia que a la fuerza. Hoy esta área, que Renato Sales fundó y encabezó hasta agosto de 2015, no tiene titular, omisión exhibida con el secuestro y homicidio de los estudiantes Norberto Ronquillo, por quien se cobró rescate, y Leonardo Avendaño, levantado para ser asesinado.
El propio ex titular de la Comisión Nacional de Seguridad considera que es también urgente apoyar a las Unidades Especializadas en Combate al Secuestro de las entidades que concentran el mayor número de casos, entendiendo por respaldo capacitación conjunta (policía, perito y fiscal) y recursos y aparatos, desde el plóter para la red de vínculos hasta el instrumental para bajar llamadas y el i2, que produce inteligencia visual y software de análisis, a fin de agilizar la lectura de datos.
Hacen falta analistas y recuperar las áreas que están ahora dispersas en el proceso de extinción de la Policía Federal con personajes “desperdiciados” expertos en el tema, como Omar García Harfuch, ex titular de la Agencia de Investigación Criminal; Manelich Castilla, ex comisionado de la PF; Willy Zúñiga, ex fiscal antisecuestro capitalino; Jorge Arturo Rodríguez, director de la Policía Ministerial de Veracruz, y Patricia Bugarín, quien apenas el 15 de mayo renunció a la Subsecretaría de Seguridad federal.
@acvilleda