El dominio propio también es liderazgo

Tamaulipas /
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En tiempos de presión e incertidumbre, solemos pensar que liderar significa tener respuestas, controlar cada situación y no mostrar dudas. Sin embargo, el liderazgo sólido comienza en un lugar menos visible: el dominio propio.

La filosofía estoica propone distinguir entre aquello que podemos controlar y lo que está fuera de nuestras manos. No podemos decidir cómo reaccionarán los demás, evitar los problemas ni garantizar resultados. Sí podemos elegir cómo respondemos y los valores desde los cuales tomamos decisiones.

Esta mirada no invita a la indiferencia ni a reprimir las emociones. Exige reconocerlas sin permitir que el enojo, el miedo o el ego gobiernen nuestros actos. Mantener la calma bajo presión no significa dejar de sentir, sino crear el espacio para actuar con criterio.

Epicteto sostenía que no son únicamente los acontecimientos los que nos perturban, sino la manera en que los interpretamos. Su pensamiento sigue siendo profundamente vigente para el liderazgo: quizá no podamos modificar inmediatamente una circunstancia, pero sí revisar la lectura que hacemos de ella y elegir una respuesta más prudente. Entre lo que sucede y nuestra reacción existe un espacio de libertad, y en ese espacio también se demuestra el carácter de quien dirige.

Un líder estoico comprende que su función no gira alrededor del “yo”. Liderar implica pasar al “nosotros”, escuchar, comunicar con claridad y colocar el bien común por encima de la necesidad de tener la razón. La autoridad cobra sentido cuando se sostiene con integridad y se confirma mediante el ejemplo.

Los desafíos, entonces, dejan de ser obstáculos y se convierten en oportunidades para revisar, aprender y fortalecer al equipo. También requiere paciencia, los procesos no siempre producen resultados inmediatos, pero cada decisión coherente construye confianza.

Quizá la pregunta más importante para quien dirige no sea cuánto puede controlar, sino cuánto puede gobernarse a sí mismo. Porque antes de conducir a otros, un líder necesita aprender a conducir sus impulsos, sostener sus principios y responder con serenidad frente a aquello que no puede cambiar, sin perder el rumbo.


  • Alicia Ivette Sierra Sosa
  • alicia.sierra@mailune.mx
  • Directora de Liderazgo Académico de la Universidad del Noreste Lic. Filosofía y Letras Máster en Gestión Universitaria Máster en Dirección de Instituciones Educativas
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