Lamento mucho el pésimo estado del periodismo de espectáculos en México porque si las cosas se hicieran como se tendrían que hacer, no se hablaría de otra cosa que no fuera de “Tierra de amor y coraje” de TelevisaUnivision.
¿Por qué? Porque se trata de una producción tan ambiciosa o más que “El pecado de Oyuki” en 1988. Porque se trata de una realización que supera, por mucho, a la de un montón de series.
Y porque en ella se le está dando la oportunidad de brillar, de manera estelar, a la camada de estrellas que llenará nuestras pantallas en los próximos años.
¡Me quiero morir! ¿No que mucho compromiso con la fuente y no sé qué? ¿No que mucho amor por México y que quién sabe cuántas mentiras?
Si quieren “rating”, aquí no sólo hay “rating”, hay un fenómeno que triunfa tanto en Estados Unidos como en México.
Si quieren “taco de ojo”, aquí hay belleza femenina y masculina para dar y regalar, en todas sus facetas. ¿Entonces?
Le voy a dar mi versión de los hechos: mis compañeritas y compañeritos periodistas no están viendo esto. No están viendo nada.
Nomás están esperando que les caigan los miniclips en su algoritmo y, obviamente, con esa disposición tan “positiva” que se cargan, eso no va a suceder jamás.
Hay que poner a la prensa de espectáculos a ver espectáculos, no sólo a pararse en las presentaciones y en las alfombras rojas. Es terrible lo que está pasando aquí porque se traduce en desinformación y porque impide el desarrollo de la fuente.
La información es un derecho humano. ¡Estamos atentando contra él! Si la fuente de espectáculos se deja de desarrollar, ¿qué va a pasar con nosotros como cultura? ¿Qué va a pasar con nosotros como país?
¿Nos vamos a entregar a otras potencias? Yo creo que aquí también aplica eso de “traición a la patria”. ¿O usted qué opina?
“Tierra de amor y coraje” se grabó en Estados Unidos. Específicamente en Arizona. ¿Sabe usted el mensaje de poder que eso manda a nivel internacional? Tendría que ser un orgullo de México. Todas y todos tendríamos que estar presumiendo este dato. ¡Pues no!
¡Ah, pero si se tratara de Colombia o de Brasil, ahí sí estaríamos haciendo escándalo y reclamando que por qué nuestro muy “atrasado” país no hace nada! ¿Sí me entiende?
No me quiero ni imaginar la complejidad de trasladar a tantísima gente y mover tantísimos recursos al otro lado de nuestra frontera norte justo en este momento histórico donde existe un rigor monumental para toda esta clase de cuestiones.
Piense usted, por favor, en las visas, en las aduanas, en los traslados, la paquetería, el hospedaje, la alimentación y lo demás. Y todo salió perfecto. El resultado está en pantalla. ¡Bravo!
No, pero espérese. Se pone mejor. Si ponemos esta creación de José Alberto Castro frente a la mayoría de las series latinoamericanas de Netflix, Disney+ o HBO Max, nada qué ver.
El tamaño de esta producción, la cantidad de capítulos, el volumen de trabajo y los costos son mucho muy superiores. ¿En qué momento se nos olvidó apreciar las telenovelas nacionales? ¿A qué hora caímos en la trampa de las series que ni siquiera son series?
Si nos sentamos a comparar números, “Tierra de amor y coraje” es mucho más vista que muchos contenidos que usted y yo dejamos de ver después del capítulo uno porque están mal estructurados. ¡Aguas!
Siento un cariño muy especial por los melodramas seriados que escribe el equipo literario de José Alberto Castro, encabezado por Fernando Garcilita, María Chávez, Ricardo Avilés y Carlos Marín porque es como eran las telenovelas de antes. ¿Se acuerda?
Comenzaban poco a poco, e iban subiendo, e iban subiendo hasta agarrar un nivel de emoción altísimo y explotar en una cosa suculenta.
Así es como se tienen que hacer las cosas en televisión, no con esas fórmulas mafufas del “streaming” de: te pongo una escena muy violenta, luego te cuento lo que pasó en el pasado, después regreso y como ya no tengo nada qué contar, todas y todos nos vamos a ver otra cosa.
Ahorita, lo que se está transmitiendo de este proyecto en Las Estrellas, está alucinantemente bueno. El personaje de Sergio Goyri está manipulando a los galanes que da gusto verlo. ¡Me encanta su perversa elegancia, lo que dice, sus miradas!
Sofía Castro no puede estar más divina. Es una mujer de hoy: preparada, empoderada, pero al mismo tiempo frágil.
Un tipo de heroína telenovelera muy revolucionario porque, en mis tiempos, las mujeres de la televisión se peleaban por los hombres.
Aquí, no. Son los hombres, tres hombres, ¡tres!, los que se pelean por una mujer. ¡Una! Y a ver cómo le hacen porque ella no es de “calenturas”, dinero ni apariencias. Ella, ante todo, tiene dignidad.
¿Ya le quedó claro el tipo de telenovela que tenemos antes del noticiario en Las Estrellas?
¿Qué tal Emilio Osorio triunfando en una producción que no es de su señor padre, el maestro Juan Osorio? ¿Cómo ve a Brandon Peniche creando un personaje tan diferente a todos los que le habíamos visto?
¿No le parece increíble la contundencia que adquirió Emmanuel Palomares? Así no era antes. ¡Qué manera de crecer!
¿Y qué me dice de los personajes secundarios? No sé usted pero yo estoy convencido de que Arantza Ruiz es una de las mejores actrices de su generación y de que Iván Arana tendría que estar haciendo cine con Alfonso Cuarón.
Adoro como un perro enfermo a Dalilah Polanco, el inmenso Moisés Arizmendi me parece un derroche de talento, pero nada como ver de nuevo a nuestra grandiosa Patricia Navidad.
¿Cómo es posible que esté más hermosa que antes? ¿Me puede alguien explicar esto?
No sé. A lo mejor es esta fantasía “western”. A lo mejor, los valores de producción.
Yo lo único que quiero es irme de vacaciones a Arizona y conocer esos espacios. ¡Qué locura! ¡Y qué cerca están de nosotros!
Para que vea todo lo que pasa cuando tenemos al aire una buena telenovela.
Luche con todas sus fuerzas por ver “Tierra de amor y coraje” ya sea en Las Estrellas (21:30) o en VIX. Le va a gustar. De veras que sí.