Clara en el Auditorio

Ciudad de México /
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Hay fechas que no son fechas. Son declaraciones de principios. Y este domingo 4 de octubre, a las 10:30 horas, en el Auditorio Nacional, Clara Brugada va a hacer una.

Mientras usted lee esto, miles de personas ya están apartando lugar. No es exageración. Yo vi los mensajes. ¡Ahí están! Familias enteras, jóvenes, personas adultas mayores, repartidores, gente de las 16 alcaldías preguntando por boletos, reclamando que quieren entrar, que no se quieren quedar fuera.

¿Sabe por qué? Porque no van a un informe. Van a refrendar un pacto.

Clara no va a ir al Auditorio a leer cifras. Va a ir a rendir cuentas. Así, con todas sus letras: RENDICIÓN DE CUENTAS. Por más derechos, por más bienestar. El lema no es publicidad. Es proyecto.

Y aquí es donde la oposición y la prensa de derecha vuelven a no entender nada. Mientras ellos siguen atrapados en su burbuja de Twitter, contando chismes y buscando la manera de perjudicar, Clara va a llenar el coloso de Reforma con 10 mil almas.

10 mil. No bots. No trolls. ¡Gente real!

¿De qué va a hablar? De lo que pocos quieren ver. De que en dos años se hicieron 3 mil 600 obras públicas. De que se reencarpetaron más de 400 kilómetros. De que hay 18 Utopías funcionando. De que hubo 152 millones de viajes en transporte sustentable.

De que se hicieron 13 mil viviendas nuevas porque aquí la vivienda sí es un derecho.

¡Y todavía se atreven a decir que no trabaja!

Pero espérese porque se pone mejor: esta rendición de cuentas de este domingo no es el informe. Es el preámbulo. Es el informe antes del informe.

El constitucional, el bueno, el que marca la ley, el de los dos años, el que se va a transmitir por Capital 21, será el 14 de octubre ante el Congreso de la Ciudad de México.

Y después, como lo hizo la Presidenta Claudia Sheinbaum, Clara se va a ir a las 16 alcaldías. A territorio. A donde está la gente.

Hay una humildad muy profunda detrás de esto. Hay una vocación de servicio, una congruencia.

Imposible pensar en algo diferente de quien da la cara en los “Zócalos ciudadanos”. Imposible imaginar otra cosa de quien atiende a la capital “Casa por casa”.

Ésta es la diferencia entre hacer política y grillar. Entre gobernar y tuitear.

Por eso el Auditorio Nacional importa tanto. Porque no es un recinto cerrado para que nadie se salga antes, como dicen los columnistas de siempre con su veneno de todos los días. Es un símbolo.

Es el lugar donde Clara rindió sus 100 días y pidió unidad nacional frente a Trump. Es el lugar donde ahora va a decir: aquí están mis números, aquí está mi cara, aquí estoy yo.

Mientras unos luchan por engañar a los habitantes de la Ciudad de México desinformándolos sobre el Plan Metropolitano, Clara va a decir que sí se puede renovar sin desplazar.

Que cuidar a quien cuida sí es gobierno.

Y van a aplaudir. Y van a gritar. Y van a llorar. Porque la gente sí sabe reconocer cuando alguien trabaja por ella.

Va a ver a una Jefa de Gobierno que no se esconde, que rinde cuentas en el auditorio más importante del país.

Clara Brugada llega al 4 de octubre con algo que no se compra ni en redes ni en medios: legitimidad.

Legitimidad de la que camina, de la que cumple, de la que transforma.

Nos vemos hoy domingo 4 de octubre en el Auditorio Nacional y en redes sociales.

Mientras muchos confunden. Mientras muchos engañan. En ese evento, 10 mil gargantas van a decidir a quién creerle.

Hay fechas que no son fechas. Son declaraciones de principios. Y este domingo 4 de octubre, a las 10:30 horas, en el Auditorio Nacional, Clara Brugada va a hacer una. ¿A poco no?


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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