Hay contenidos que no se ven, se padecen. Y el colapso narrativo del INE es la noticia más escalofriante de la temporada. Narrativo. ¡Se me cae la cara de la vergüenza!
Quiero que entienda una cosa: yo vi nacer al INE. Fui el primero en celebrar su existencia. Le he dado seguimiento puntual a cada una de sus estrategias de comunicación.
Lo que estamos viviendo hoy es el peor escándalo mediático de toda su historia. Mediático. Si alguien me hubiera dicho en 1990 que las cosas iban a degenerar hasta este punto, no lo hubiera creído.
No, pero espérese. Se pone peor: todo este “show” aniquila la confianza hacia el INE justo cuando viene un año electoral particularmente violento.
Estamos a nada de que el pueblo, de que la gente que sale a votar, deje de identificarse con el INE. De que se desconecte, de que lo rechace, de que lo comience a odiar.
¿Alcanza usted a entender la magnitud de lo que pasaría con la democracia en México si esto llegara a ocurrir?
Me agobia el pésimo manejo de crisis del INE. Sí, es muy “divertido” lo que están haciendo en sus “juntas”. Basta con ver los noticiarios.
¿Pero y el pueblo? ¿Por qué no están hablándole a la sociedad? ¿Por qué no le están dando la cara al electorado?
No les pido una “Mañanera”, pero por la más elemental dignidad humana, Guadalupe Taddei tendría que estar hablando con sus audiencias ya, ya, pero ya. La que nada debe, nada teme.
Lo que hemos estado viendo es imperdonable. ¡La tormenta perfecta!
Por un lado, un video grabado en París con un celular. Un empresario, José Alfredo Hernández Casillas, con el hijo de la consejera presidenta del INE. “¡París a tus pies, chamaquito!”
La presentación en redes sociales es como de “thriller” político de los años 70.
“Show” total de alto impacto que se te clava en la retina y te provoca colitis instantánea.
Honor a quien honor merece: esto es saber producir, no tonterías.
¿Y cuál fue la respuesta del INE? Un comunicado oficial. Tipografía institucional acartonada, lenguaje jurídico incomprensible, frases hechas y la promesa de una “investigación a fondo bajo el principio del debido proceso y presunción de inocencia”.
Eso es no saber hacer las cosas. Es responderle a “La casa de los famosos” con burocracia del siglo XX. ¿Qué onda con los asesores del INE?
Cuando una institución que nos representa y nos pertenece a todas y a todos en este país, no entiende que necesita explicarse con lenguaje cotidiano, ya perdió.
El poder suave no se ejerce con actas administrativas. Se ejerce con empatía y conexión. Nuestro INE, hoy, ya está jodido. No tiene ni empatía ni conexión.
¿Cómo le va a pedir el INE a los partidos políticos y a los candidatos transparencia si hay dudas sobre su propia contabilidad?
¿Cómo va a contar los millones de votos de las mexicanas y de los mexicanos el próximo año si tiene broncas para contar sus propias facturas?
¿Cómo va a resolver las elecciones si no puede resolver esto?
El poder suave se basa enteramente en la autoridad moral. La legitimidad no se decreta, se contagia.
El INE, nuestro amado INE, se acaba de quedar sin autoridad moral, sin poder suave.
La nota ya no es si Guadalupe Taddei debe separarse del cargo de forma inmediata o no. Tampoco la elección “fast track” de un consejero externo.
¡Abran los ojos! La nota tiene que ver con comunicación: ¿quién va a contar la historia de las elecciones del 2027?
¿Un video filtrado con un celular o una institución a la que todas y todos le podamos creer?
¿En manos de quién va a quedar la narrativa electoral a partir de ahora? ¿En manos de quién?