Lo que más me molesta de la vergonzosísima historia del agua potable en el estado de Jalisco es el cinismo de la gente de Movimiento Ciudadano, del MCPRIAN, que atacó a Clara Brugada cuando anunció todo lo que iba a hacer por el agua en la Ciudad de México en lugar de ponerse a hacer su trabajo en el área metropolitana de Guadalajara.
Y ni hablemos de lo que pasó en Nuevo León, donde su “guapísimo” gobernador arruinó el drenaje para construir un metro instagrameable porque entonces sí no vamos a acabar nunca.
El MCPRIAN está desgraciando dos de las ciudades más importantes y poderosas de México y nadie está diciendo nada. Todos son inventos contra los gobiernos de Morena.
¡Ya basta! Bájenle a la vanidad, apaguen el celular un ratito y pónganse a trabajar. El caso de Jalisco es un escándalo mundial que podría tardar 18 años en corregirse. ¡Tres sexenios!
No lo digo yo. Lo dice el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Guadalajara.
¿Qué va a pasar con el consumo de agua durante todo este tiempo? Lo de “me baño con caca” de aquel famoso cartel no es un chiste. Tendrá afectaciones a nivel salud, economía y turismo. ¿Le sigo?
Es verdaderamente infame ver cómo la oposición prefiere armar un circo mediático atacando las inversiones históricas de la Ciudad de México, en lugar de voltear a ver los desastres que provocaron sus propios gobernantes en los estados que controlan.
Mientras que en la capital del país se trabaja con una planeación seria, con una visión de futuro y con un profundo respeto por los derechos de la gente, en los bastiones del MCPRIAN lo único que importa son las apariencias, la foto para las redes sociales y el aplauso fácil del algoritmo digital. ¡Me muero!
Mire el contraste real, el que esta incompetente oposición no quiere que veamos: en la Ciudad de México, Clara Brugada inició su administración anunciando una inversión sin precedentes de más de 3 mil 300 millones de pesos destinados exclusivamente a la infraestructura hídrica, saneamiento y optimización de la red de drenaje a través del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX).
Eso es gobernar con responsabilidad social. Eso es entender que el agua no es ni un negocio ni un privilegio para presumir en un video de diez segundos, sino un derecho, la columna vertebral de la dignidad humana y de la salud pública.
Los gobiernos de Morena en la Ciudad de México han demostrado, año tras año, una eficiencia administrativa impecable para enfrentar retos colosales que la vieja política heredó y abandonó durante décadas.
Cada peso invertido en el subsuelo de la capital se traduce en obras reales: mantenimiento profundo de las plantas potabilizadoras, sustitución de tuberías obsoletas y una atención inmediata a los problemas que surgen por los fenómenos climáticos.
Acá sí se trabaja con datos técnicos y con un compromiso genuino hacia las clases populares, protegiendo el suministro de agua en cada rincón de la urbe.
En cambio, ¿qué tenemos del otro lado? La ineficiencia de Movimiento Ciudadano (MCPRIAN).
Lo que está pasando en Guadalajara es criminal. No lo puedo decir de otra manera:
Una planta potabilizadora en Miravalle que data de mediados del siglo pasado, totalmente rebasada, y un gobierno estatal que prefirió la violencia y los gases lacrimógenos en Casa Jalisco en lugar de abrir el diálogo con diez mil ciudadanos desesperados que marcharon pacíficamente para exigir algo tan básico como agua limpia.
Es indignante que la respuesta oficial a una crisis biológica y social sea la represión.
Pero espérese, ¿se quiere reír? ¡La narrativa opositora no para de atacar a los gobiernos de Morena acusándolos de represión cuando es el MCPRIAN el que reprime!
Y si volteamos a Monterrey, el panorama de la incompetencia naranja se convierte en un chiste de muy mal gusto. El gobernador de Nuevo León se la pasa vendiendo la idea de que en su estado todo es “nuevo”.
Pero la prisa por grabarse súper sexy provocó una catástrofe subterránea como de mala película de terror: levantó pilotes de concreto para las Líneas 4 y 6 del metro sobre los ductos del drenaje pluvial de la ciudad. ¡Los rompió! ¡Los tapó!
Convirtió las avenidas más importantes de Monterrey en auténticos ríos para construir algo que se viera “bonito”, que se suponía que iba a estar terminado antes del Mundial y que no se ha inaugurado. ¡No lo puedo creer!
Esa es la cruda y dolorosa realidad de la ineficiencia de Movimiento Ciudadano, del MCPRIAN: una política de puras apariencias y cero planeación que destruye lo que funciona abajo para simular modernidad arriba.
Mientras que el proyecto humanista de Morena consolida cuidados, redes de bienestar eficientes y permanentes, la oposición prefiere maquillar su incapacidad con descalificaciones absurdas.
Cualquier cosa que ellas y que ellos quieran decir en contra de Clara Brugada y de Morena por el tema del agua, es una pobre estupidez al lado de las burradas que han hecho en Jalisco y Nuevo León.
Ya es hora de abrir los ojos y de exigir que rindan cuentas por los desastres hídricos que han provocado.
Ya es hora de que las narrativas digan la verdad. ¿O usted qué opina?