Aprender a cuidar nuestra casa común

Laguna /
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Hay temas que dejan de ser una preocupación exclusiva de especialistas cuando empiezan a formar parte de nuestra vida cotidiana, la sustentabilidad es uno de ellos. 

Ya no podemos verla solamente como un asunto relacionado con el medio ambiente, el agua, los residuos o la energía; implica también preguntarnos cómo vivimos, cómo producimos, cómo consumimos y, sobre todo, qué mundo estamos construyendo para quienes vienen después.

Con esta perspectiva se llevó a cabo el 3er. Congreso de Sustentabilidad 2026 de la Universidad Iberoamericana Torreón: “Del discurso a la práctica”, un espacio organizado por la Comisión de Campus Sustentable, que permitió reunir personas interesadas en reflexionar sobre uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo.

Más allá de las conferencias, talleres y actividades que formaron parte del programa, el Congreso representó una oportunidad para detenernos y mirar nuestra realidad, y hacerlo desde La Laguna tiene un significado particular, ya que hablar de sustentabilidad en nuestra región exige pasar de las buenas intenciones a las acciones concretas. 

Una Universidad tiene, en este sentido, una responsabilidad especial. 

No solamente debe enseñar sustentabilidad en las aulas, sino procurar que sus propios espacios, procesos y decisiones sean también un ejemplo de aquello que pretende formar en sus estudiantes.

La Ibero Torreón ha desarrollado durante los últimos años diferentes acciones relacionadas con el cuidado del agua, el manejo de sus áreas verdes, el uso responsable de los recursos, la generación de conocimiento y la sensibilización de su comunidad. Estas iniciativas cobran mayor sentido cuando se articulan con una formación universitaria que busca que las personas comprendan que sus decisiones tienen consecuencias sociales y ambientales.

En el fondo, la sustentabilidad también es una cuestión de responsabilidad, el Papa Francisco, en las Laudato “Sí” y “Deum’, nos recordó que el cuidado de la casa común no puede separarse del cuidado de las personas. 

Esta mirada resulta particularmente importante para una universidad confiada a la Compañía de Jesús, donde la formación pretende ir más allá de la preparación profesional y busca contribuir a la construcción de una sociedad más justa, solidaria y responsable.

Por ello, un Congreso como éste no debería terminar cuando se apaga el micrófono de la última conferencia, su verdadero propósito comienza después, cuando un estudiante decide cambiar algún hábito; cuando un docente incorpora estas preocupaciones en su clase; cuando una persona revisa la manera en que utiliza el agua; cuando una institución modifica un proceso para hacerlo más responsable; cuando una empresa entiende que ser competitiva también implica hacerse cargo de sus impactos.

La sustentabilidad no es una moda ni una actividad que pueda realizarse solamente en determinadas fechas del calendario, es una forma distinta de entender nuestra relación con el entorno y con los demás. 

Uno de los mayores aportes de este Congreso fue precisamente recordarnos que cuidar la casa común no significa únicamente cuidar árboles, agua o energía; significa aprender a cuidar la vida. Y esa tarea nos corresponde a todos.


andres.rosales@iberotorreon.mx

  • Andrés Rosales Valdés

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