Para muchos asistentes y la prensa en el Festival Internacional de Cine de Venencia en agosto del 2025, fue una gran sorpresa que la película “Father Mother Sister Brother” de Jim Jarmusch ganara el León de Oro. No tanto por la distinción al director ya que Jim Jarmusch es, desde los años ochenta del siglo pasado, uno de los autores predilectos de los festivales europeos, sino por tratarse de un filme especialmente personal, intimista y minimalista. Jarmusch nunca fue un director de grandes producciones y espectáculos fílmicos. Sin embargo, después de sus filmes sobre vampiros y zombies como “Sólo los amantes sobreviven” (“Only Lovers Left Alive”, 2013) y “Los Muertos no Mueren” (“The Dead Don’t Die”, 2019) y “Paterson” (2016), la historia de un conductor de transporte público, fue una sorpresa que ganara con una película personal y familiar de episodios a otras de gran producción como “Frankenstein” de Guillermo del Toro.
“Father”, el primero de tres episodios, narra la visita de dos hijos a un padre que vive en el campo de New Jersey, Estados Unidos. El hijo (Adam Driver) y la hija (Mayim Bialik) tratan al veterano (Tom Waits), medio hippie y con aspecto y vivienda descuidados, con respeto, distancia y un deje de compasión. Largos silencios y miradas furtivas interrumpen los escasos diálogos que demuestran que la comunicación entre ellos nunca fue cercana ni cariñosa. El desenlace descubre además, que los roles convencionales a los que juegan, no corresponden a la realidad. El segundo episodio “Mother” nos traslada a Dublin, Irlanda, donde una madre (Charlotte Rampling) recibe la visita de sus dos hijas para “tomar el té”. También aquí la relación y la comunicación son tensas, aunque las dos hijas tratan de complacer a la estricta y dominante madre. La mayor presume su ascenso profesional mientras la menor llama la atención con los pequeños gestos de rebeldía de una niña traviesa. En el tercer episodio ubicado en París, dos hermanos gemelos estadounidenses, se juntan para hacer una última visita al departamento dónde vivían con sus padres que murieron en un accidente de avión. La memoria de los padres que la “Hermana” y el “Hermano” encuentran en los espacios, documentos, fotos y el menaje guardado, los une a través de los recuerdos de su niñez y les descubren facetas de sus padres que desconocían.
Los tres episodios no se sienten como cortometrajes aislados, sino como viñetas unidas por un tema, objetos, colores y líneas de diálogo que se repiten y adquieren un significado especial. El tema del agua, un reloj Rolex, un juego de palabras, el color rojo y tres chicos haciendo acrobacias en patinetas, atraviesan los tres relatos como hilos narrativos. Nos recuerdan que Jim Jarmusch, realizador, guionista, productor y músico, nacido en 1953, formó parte del movimiento de la contracultura del este de los Estados Unidos, aportó al cine y el arte independiente, se inspiró en Andy Warhol, en el cine francés, el cine japonés y tejió sus relatos fílmicos alrededor de artistas, músicos y actores como Tom Waits, John Lurie, Bill Murray, Tilda Swinton entre otros. Su profunda convicción de que el cine no necesita dramatización ya que encuentra los dramas en la observación del entorno, las personas y los objetos, se refleja en cada filme. El diálogo, su ausencia, los silencios y la música caracterizan su estilo y obligan al espectador a buscar el significado de lo que ve y escucha. Al mostrar tres situaciones y relaciones de familia, “Padre Madre Hermana Hermano” nos remite a nuestras propias experiencias.