"Sueño en otro idioma"

  • La pantalla del siglo
  • Annemarie Meier

Guadalajara /

La obra fílmica del veracruzano Ernesto Contreras empezó en 1997 con un buen número de cortometrajes; siguieron programas y series para televisión, el largometraje documental Seguir siendo: Café Tacuba y las películas de ficción Párpados azules, Las oscuras primaveras y Sueño en otro idioma, su más reciente largometraje de ficción que se estrenó en el FICG 2017 y llegó a la cartelera nacional en abril del 2018 con 150 copias. Al igual que sus anteriores ficciones Sueño en otro idioma está basada en un guión de su hermano Carlos y tanto la historia como los temas, la estructura y el entorno geográfico y cultural del filme muestran un intenso y profundo trabajo de investigación, guión, producción y realización de los hermanos Contreras con expertos de las culturas y lenguas indígenas de México. El resultado es un filme complejo que convence por la anécdota, los personajes, temas y una estética que logra entrelazar épocas, etnias y lenguas de un país diverso, multicultural y multilingüístico.

La anécdota de los ancianos Isauro y Evaristo que no se dirigen la palabra por sucesos que ocurrieron hace cincuenta años, forma el hilo narrativo central del filme. Los dos hombres podrían seguir enemistados hasta su muerte si no fuera por Martín, un joven lingüista que llega a la región para registrar la voz de los últimos hablantes y sobrevivientes de una lengua nativa. Los esfuerzos de Martin para reunir y grabar un diálogo entre los viejos revela pieza por pieza los motivos de su larga enemistad y la creencia que como jóvenes se pelearon y lucharon por el amor de una joven. Los recuerdos de la vieja Jacinta y los flash back del filme revelarán acontecimientos que los dos viejos y algunos habitantes de la región han reprimido durante decenios.

Interesante que el guión no sólo se estructura a través de dos épocas sino también construye a los personajes y sus relaciones a través de un diálogo de dos: Como viejos y jóvenes Isauro y Evaristo se muestran al mismo tiempo como dos polos opuestos pero unidos por un lazo secreto que atraviesa tiempo y espacio. La vieja sabia Jacinta - interpretada por la actriz nayarita Mónica Miguel- tiene su contraparte en la joven nativa que colabora con Martín, el lingüista citadino. Al igual que la sabia Jacinta, la selva veracruzana sirve de escenario y mediadora entre dos épocas y culturas mexicanas.

Es importante agregar que la lengua Zikril que está por extinguirse fue diseñada específicamente para el filme. Ernesto Conteras comentó en una entrevista para Sin Embargo que “en un inicio se pensó tratar una lengua existente, pero el no querer usurparlas, se decidió que el lingüista Javier Valdez diseñara una nueva lengua, cuidando que cumpliera con los requisitos necesarios para que pareciera legítima”. El profundo trabajo de investigación que crea un filme que respira autenticidad, no sólo se agota en la lengua artificial sino que se extiende a los elementos mágicos que forman parte del entorno y la cultura, la dirección de arte y la fotografía entre luminosa y oscura del cinefotógrafo Tonatiuh Martínez y la música de Andrés Sánchez.

La lengua Zikril, la anécdota de los dos viejos enemigos y el joven investigador de lenguas nativas construyen la historia pero no son los tema e inquietudes de base del filme. El guión y la dirección de los hermanos Contreras revelan personajes y sociedades que se ven forzados a reprimir sus deseos, retirase al aislamiento y la soledad que los enajena del entorno y la comunicación con los demás. De esa manera el lenguaje – y con él un idioma – ya no sirven para el diálogo sino que están condenados a morir. Sueño en otro idioma nos recuerda no sólo la situación precaria de las lenguas nativas de México y el aislamiento de los pueblos indígenas sino también la preocupación por la represión de la diversidad y libertad de vivir los sueños en todos los idiomas existentes.

annemariemeier@hotmail.com

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