En este mes se realizó la segunda semana nacional de Cultura de Paz en la UNAM. En esta ocasión se dedicó a las juventudes, con la finalidad de escuchar tanto su opinión, como sus propuestas para participar tanto en el análisis, como la acción que fomente una cultura de paz.
Entre las diversas temáticas se abordó Sustentabilidad y Cuidados para la Salud.
¿Por qué la sustentabilidad es un tema que se asocia a la cultura de paz?
Es innegable el efecto que tiene en la calidad de vida la pérdida de los seres vivos parte del orden natural, que se afecta por extinción o disminución de la biodiversidad. Las consecuencias tienen un alto impacto en diversas comunidades, que sufren la escasez de productos, y ante la necesidad de adquirirlos, se provocan confrontaciones de diferentes intensidades afectando la pacífica convivencia.
Este riesgo para la vida lo provoca en mucho el calentamiento global, motivo de movilización de juventudes quienes insistieron en normar el uso de combustibles precursores del efecto invernadero que calientan cada vez más al planeta.
Los jóvenes hicieron diversas propuestas, entre ellas unir la experiencia y vivencias de los adultos con el entusiasmo y la creatividad de las jóvenes generaciones a las que mucho les preocupa su futuro.
Es también momento de acordar varias acciones, como son conocer más la forma en la que la naturaleza funciona, el lugar de que las diferentes especies ocupan en el orden natural y la urgencia de proteger y procurar la sana existencia de los recursos naturales.
México tiene una gran biodiversidad que se sustenta en la orografía de nuestro territorio, y que ha sido base de múltiples actividades de las comunidades ancestrales para su sobrevivencia, quienes manejaron el recurso natural sin afectar su existencia ni calidad.
Un ejemplo de este manejo son las chinampas, parte de la historia de México, las que fueron diseñadas como un sistema agrícola, aprovechando el ecosistema lacustre en las partes poco profundas de cuerpos de agua, como espacios para la agricultura donde funcionan en armonía, múltiples seres vivos.
Quizá el estudio de las chinampas y su funcionamiento ancestral creado hace 900 años permita encontrar alternativas para enfrentar problemas ambientales futuros, convirtiéndose este sistema vivo, en un laboratorio donde se una la ciencia, la experiencia de los adultos y la creatividad de la juventud.